Uno de los problemas de infraestructura más grandes que tiene por resolver Antioquia es terminar, por fin, la vía Pacífico 1, que atraviesa el municipio de Amagá, para comunicar a Medellín con el suroeste de Antioquia, el Eje Cafetero y el puerto de Buenaventura, en lo que denominan la Troncal del Café.
“Uno de mis retos para este 2026 es resolver el problema que tenemos con Pacífico 1 para finiquitar de una vez por todas las vías de cuarta generación. Ahí hay que hacer un gran trabajo de concertación entre el próximo Gobierno y Covipacífico”, le dijo el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, a SEMANA en diciembre.

El jueves se dio el primer paso, pero la luz al final del túnel no se ve. Personas que conocen de cerca el proyecto calculan que, además de los ocho años que esa vía lleva en construcción, pueda tardarse “muchos años más” por los recursos que faltan, estimados hasta hoy en 1,8 billones de pesos.
Los 23 alcaldes del suroeste del departamento, a regañadientes, acordaron precisamente con la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y la concesión la implementación de una medida para avanzar en uno de los puntos de obra ubicados en una montaña conocida como Las Areneras.

Un tramo de la doble calzada será cerrado entre las 8:30 a. m. y la 1:30 p. m., entre lunes y viernes, para que los obreros derriben literalmente la montaña y logren que los dos puntos de obra se junten; el otro, en contraflujo, permitirá que circulen los 250 vehículos que cada hora transitan por la zona.
Eso, además, facilitará la construcción de un retorno que habilitará el ingreso a los habitantes de dos veredas de Caldas y Amagá y a una zona industrial de este último municipio, donde operan por lo menos 77 empresas que reciben todos los días carga del puerto de Buenaventura.
“La sensación es, en principio, de malestar, toda vez que los argumentos que exhiben la ANI y Covipacífico para hacer el cierre de la vía en un horario diurno es que buscan la seguridad de quienes trabajan en la concesión. Yo manifesté que esa misma seguridad pueden tenerla en horas de la noche”, le dijo a SEMANA el alcalde de Amagá, Wilser Molina.

Sin embargo, esa medida no garantizará que la obra termine pronto. En palabras del gobernador, esa vía tiene varios problemas: “Uno, que hay un tramo de 3,5 kilómetros que no le fue entregado a la concesión, está en calzada sencilla y pertenece al Invías, quien tiene que resolver si se lo entrega a la concesión o a nosotros (la Gobernación). Pero hay que arrancar la doble calzada urgente; ese tramo está entre Caldas y Amagá”.
El otro es que “en el sector de Primavera hay que hacer un intercambio vial, y eso vale una plata adicional. Hay que resolver un movimiento en masa, que requiere la construcción de dos túneles en el sector de la quebrada Sinifaná”.

Esos obstáculos han hecho pensar a mandatarios como el de Amagá que esa vía es un dolor de cabeza. “He sido el alcalde más crítico, Las Areneras están en mi jurisdicción. La concesión ha sido la más lenta entre las empresas constructoras de Pacífico 1, 2 y 3. Las otras ya terminaron, y esta sigue, todavía con unos tramos que están en problemáticas”, expresó.
“Veo con preocupación cómo hay cierta desidia frente a esos trabajos, lo que altera a la comunidad. La concesión no ha sido la mejor ejecutora”, añadió.
Las posturas para resolver los inconvenientes han llevado, además, a señalamientos entre el Gobierno nacional y el departamental, como ha ocurrido con tropiezos en obras como el túnel del Toyo, en el occidente de Antioquia, que promete comunicar a Medellín con Urabá en tan solo cuatro horas y media. Allí, la Alcaldía de Medellín tuvo que dar un empujón presupuestal de 750.000 millones de pesos para garantizar la culminación de las obras.

“Habrá que recordar que el Gobierno nacional no ha apropiado unos recursos importantes para terminar el intercambio de Primavera, que tiene un costo superior a los 1,8 billones de pesos, y el Gobierno no ha hecho ese desembolso. Habrá que esperar un nuevo Gobierno para terminar esas vías”, sentenció el alcalde de Amagá.
