Bebé recién nacido
el pequeño tuvo pérdida de peso, aumento de la sed y la micción. - Foto: Getty Images

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Madre revela los síntomas de su bebé de 16 meses, que fue diagnosticado con diabetes

El pequeño tenía los niveles de azúcar en la sangre muy altos, por lo que se comenzó su tratamiento de inmediato.

La diabetes cada día va incrementando las cifras en el mundo, y aunque no es común que los niños o en este caso un bebé, sufran de la enfermedad, las autoridades médicas están alertando por las consecuencias de desarrollar la afección y paralelamente, haciendo un llamado a la prevención.

Pues bien, en Estados Unidos se dio el caso de un bebé que fue diagnosticado con diabetes tipo 1, un raro caso médico, la madre reveló para medios locales cómo fue el proceso de su pequeño, los síntomas que sufrió y cómo se dio cuenta de la situación, afirmando que se le hacían extraños algunos comportamientos de su hijo.

El hecho se desarrolló en California, Estados Unidos, donde la mujer identificada como Courtney Moore, quien sería la madre, recalcó que su bebé de un poco más de año, 16 meses, comenzó a presentar una sed excesiva y así mismo, una micción proporcional.

“Cuando se despertaba, tenía una sed tan feroz que alcanzaba mi botella de agua y la bebía. Sabía que eso no era normal”, reveló la madre para el programa matutino Good Morning America emitido por la cadena estadounidense ABC News, agregando que al principio pensó que se trataba de un efecto del clima.

Sin embargo, rápidamente el niño también presentó otros síntomas de la enfermedad, como la pérdida de peso sin razón aparente, pues bien, Moore indicó para el medio citado que pensaba que la baja de su pequeño era por su continua actividad física, puesto que como cualquier otro pequeño, este jugaba y caminaba considerablemente.

A través de un examen médico que se le hizo al bebé, luego de que el pequeño sufriera un cambio en su personalidad, comenzando a estar cada vez más acongojado, que la pareja decidió consultar sobre la salud de su hijo y tras un análisis de sangre se dieron cuenta que los niveles de azúcar del niño estaban demasiado altos.

“Dijeron que necesitaba llevarlo a la sala de emergencias de inmediato y mi mundo simplemente se detuvo. No puedo imaginar si hubiéramos esperado más”, indicó Moore para el medio citado, afirmando que su bebé tenía un nivel de 700, mientras que estos no pueden superar los 180.

“Estoy compartiendo esto porque lo que podríamos haber descartado como debido al clima más cálido y ser un niño activo literalmente podría haber matado a nuestro hijo. La moraleja de la historia, padres, presten atención a sus hijos y confíen en sus instintos. Tuvimos mucha suerte”, concluyó la madre a través de su cuenta de Facebook.

Síntomas de diabetes

Micción frecuente: cuando los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo están por fuera de los rangos normales, los riñones intentan disminuirlos a través de la filtración de la sangre. Por eso, las personas que empiezan a desarrollar diabetes pueden tener la necesidad frecuente de orinar, en especial, en las noches.

Aumento de la sed: la micción frecuente provoca que el organismo pierda agua, por lo que puede provocar deshidratación y provocar en las personas la sensación de tener sed todo el tiempo.

Hambre: según explica el portal especializado, los pacientes diabéticos no reciben la energía suficiente de los alimentos que consumen a diario. Por esto, las personas con diabetes tipo 2 suelen tener hambre todo el tiempo, incluso si ya han comido previamente.

Cansancio: la diabetes tipo 2 afecta los niveles de energía debido a que la cantidad de glucosa que pasa a través de la sangre es insuficiente. Por este motivo, las personas que tienen esta enfermedad pueden sentirse cansadas o fatigadas frecuentemente.

Visión borrosa: los niveles elevados de azúcar en el torrente sanguíneo pueden causar una afectación en los vasos sanguíneos de los ojos, provocando una visión borrosa en las personas, la cual puede ser intermitente y presentarse en uno o ambos ojos.

Cicatrización: la diabetes puede afectar la circulación de la sangre, provocando la cicatrización lenta de heridas o cortes, aumentando el riesgo de infección.