Política

Clara López quiere representar al progresismo en las elecciones: “Petro no ha dado una señal para decir quién es su candidato”

La candidata advierte que el proyecto del cambio está en riesgo de perder la Presidencia en la segunda vuelta y cuenta por qué advirtió, desde el 2025, que las consultas presidenciales tenían un alto riesgo jurídico para el sector.

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16 de febrero de 2026, 5:49 a. m.
CLARA LÓPEZ
Candidata presidencial
CLARA LÓPEZ Candidata presidencial Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

SEMANA: Es la primera candidata que se inscribe de forma oficial en la primera vuelta presidencial. Sin embargo, parte del progresismo irá a consulta el 8 de marzo. ¿A usted la llamaron para que se uniera al Frente por la Vida?

Clara López (C. L.): El mismo día que Iván Cepeda no pudo participar en la consulta me invitaron a estar. Si yo no me había inscrito cuando estaba Iván Cepeda, mucho menos lo haría ahora, cuando no está. Es una dispersión innecesaria.

SEMANA: ¿Quién la llamó? ¿Roy Barreras?

C. L.: Varias personas, entre ellas Roy. Él lo hizo público en los medios y le respondí de la misma manera.

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SEMANA: Usted habla de “dispersión” de la izquierda. Ahí están Iván Cepeda, Juan Fernando Cristo, Camilo Romero, Carlos Caicedo, quien salga de la consulta del Frente por la Vida y usted. ¿No era más fácil que estuvieran juntos en una misma consulta que dispersos para la primera vuelta?

C. L.: Eso no se pudo. Eso fue, precisamente, lo que el Consejo Nacional Electoral determinó que no se podía hacer, sacando al candidato más opcionado. Más que dispersión de la izquierda, lo que está disperso es la propuesta de una coalición más amplia, y eso es lo que se definirá en la primera vuelta presidencial.

SEMANA: ¿Las personas del progresismo que decidieron ir a consulta traicionaron el proyecto del cambio?

C. L.: Lo que sí me preocupa, y creo que no se ha dicho con suficiente claridad, es que para la derecha y la ultraderecha no es necesario ganar en primera vuelta para frenar el proyecto del cambio iniciado por el presidente Gustavo Petro. Les basta con que en segunda vuelta no se obtenga el 51 %, porque no se pueda atraer a suficiente parte de ese centro, de esa gente independiente, de esa gente moderada que es necesaria para poder vencer en la segunda vuelta. Esto, no porque la candidatura de izquierda no pueda hacer el esfuerzo de buscar acuerdos, sino porque los sectores de moderados no están propensos a hacer acuerdos con sectores que perciban como radicales. Yo sí tengo la preocupación, contrario a lo que dice mucha gente, de que el proyecto del cambio pueda frenarse en la segunda vuelta presidencial.

SEMANA: Es decir, ¿usted ve probable que Iván Cepeda quede punteando en la primera vuelta, pero que en la segunda vuelta otro candidato, llámese Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia u otro, pueda derrotarlo?

C. L.: No se trata de poner nombres. Estoy haciendo un escenario político de lo que puede suceder, porque la aritmética electoral a mí no me da, especialmente con esta dispersión de la candidatura de la nueva consulta, que no es la misma anterior, y la de Iván Cepeda, la mía y la de otros sectores. Para mí hay un riesgo muy fundado y grande de que, aun ganando en primera vuelta, se pueda echar a perder el proyecto del cambio en la segunda vuelta presidencial. Esto no es solo un proyecto de la izquierda. La gente nos exige buscar acuerdos de país.

SEMANA: ¿En este momento cuál es el candidato del presidente Gustavo Petro? ¿Quién es esa persona que está recibiendo sus banderas para la elección?

C. L.: Esto es inescrutable. Hasta donde yo percibo, Petro no ha dado ninguna señal para decir que una u otra persona sea su candidato o candidata.

SEMANA: ¿Todavía Iván Cepeda, tal vez, no es el candidato oficial de Gustavo Petro?

C.L.: Yo no se lo he escuchado y la gente que lo dice no creo que lo haya escuchado de boca del señor presidente.

SEMANA: En política los guiños existen. ¿Qué está esperando el presidente para dar ese guiño?

C. L.: Imagino que él está esperando las mediciones y está igualmente preocupado, como lo puedo estar yo, de que tenemos que hacer una fórmula ganadora para la segunda vuelta presidencial. Ese panorama todavía no está claro.

SEMANA: Usted habla de fórmula ganadora. Al comienzo de la entrevista le mencioné varios nombres, ¿ve necesario que esas personas sean esa fórmula ganadora, pero uniéndose desde la primera vuelta por una sola candidatura?

C. L.: Más que los nombres, lo que me preocupa es el hecho de que está disperso el campo democrático, aunque mucho menos que en la derecha. En ese contexto, hay que tener cuidado quirúrgico en cómo se estructura una fórmula que no sea sumamente radical, que impida generar los acuerdos que se necesitan con el centro, los moderados e independientes, también con los liberales, iglesias, sectores cristianos y etnias, para generar un consenso mayoritario nacional.

SEMANA: ¿Quién es la persona capaz de convencer al votante de Gustavo Petro y también a aquellos que no están en los extremos?

C. L.: Me he lanzado con ese propósito. Una persona que tiene la trayectoria, madurez y experiencia que he tenido yo, que he gobernado y administrado con eficiencia. No quiero ponerme a comentar de mis colegas porque a todos, obviamente, les encuentro mérito, pero creo que es el momento de que se mire a una mujer con trayectoria, seriedad y proyección como presidenta de la República.

SEMANA: ¿Usted es esa persona que puede tener votos del progresismo y convencer al centro para ganar en segunda vuelta?

C. L.: Tengo el convencimiento de que yo, en segunda vuelta, sí puedo lograr ese 51 % que logró el presidente Petro y hacerlo con una proyección de acuerdo país.

SEMANA: ¿Qué mensaje le envía al presidente Gustavo Petro sobre cómo cuidar el proyecto del cambio?

C. L.: Él lo está haciendo bien, está respetando el espectro político y terminando, con lujo de detalles, una gestión. Es una Presidencia de la República que termina con una popularidad alta y ese es un gran aporte al proceso electoral y al país.

SEMANA: ¿Se equivocó el presidente Petro en sus decisiones sobre la salud y la paz total?

C. L.: No creo que uno se equivoque tratando de acertar. Él planteó que la paz no era solo con los grupos armados ilegales de carácter político, sino que teníamos que buscarla con todos. Ese concepto sigue vigente; tal vez lo que falló fue la estrategia. Una gran conversación a nivel nacional requiere gerencia en las regiones y un plan específico de Estado para tener control territorial democrático. No es una equivocación dialogar. Hay que ponerles un marco y a quienes se rehúsen a hacerlo habrá que aplicarles el peso de la ley.

SEMANA: Esta semana la senadora Aída Quilcué fue secuestrada y luego liberada. El año pasado, un precandidato presidencial, Miguel Uribe Turbay, fue asesinado, y durante las últimas semanas y meses la Fuerza Pública ha sido retenida, todo esto en el marco de la paz total. Un artífice de la paz total es el senador Iván Cepeda. Si él es presidente, ¿puede repetirse este contexto en el que la ciudadanía está siendo víctima de la flexibilidad con los grupos armados?

C. L.: Esa es la disputa nacional. Se hizo un Acuerdo de Paz en el 2016 con las Farc. La ejecución fue suspendida por varios años en el periodo que siguió y se volvió a retomar el tema. Vivimos en un país donde todavía no se ha conquistado la paz porque tampoco ha conquistado la unidad en el tratamiento del conflicto armado, social y político. Por ese motivo necesitamos un acuerdo nacional; nosotros podemos sacar adelante la seguridad de nuestro país, pero tenemos que poner todos. No podemos hacerlo a bala, tampoco solo con el diálogo; tenemos que llevar el Estado completo a esos territorios y generar condiciones de oportunidades en Colombia. Hace falta más diálogo, no más bala.

SEMANA: Usted decía que su temor es que la izquierda pierda en la segunda vuelta, no en la primera, y por lo pronto la persona que las encuestas muestran como el contendor de la derecha es Abelardo de la Espriella. ¿Cómo se imagina un gobierno del abogado?

C. L.: Esa es una pregunta injusta. Sin lugar a dudas, en una campaña política uno debe evaluar a sus contendores, y pienso que Colombia no está preparada para un gobierno tan antidemocrático como el que está haciendo el señor Nayib Bukele en El Salvador o uno que ataca los avances sociales como el de Javier Milei en Argentina. Este país no está preparado; sería un retroceso. Nosotros los colombianos no podemos permitir marcha atrás en materia social y eso es lo que para mí significa Abelardo.

SEMANA: ¿Usted quiere ser la persona que recoja las banderas de la izquierda, en lugar de Iván Cepeda?

C. L.: Esto no es un tema de nombres, sino de análisis político. Siempre he abanderado las banderas de la izquierda y que tenemos que dialogar para llegar a acuerdos de país, por eso mi movimiento político se llama Todos Somos Colombia. Ese es mi verdadero espíritu.

SEMANA: ¿Es un error para la izquierda ir a consulta este 8 de marzo? ¿Fue un error ir a consulta en octubre?

C. L.: Cada cual toma sus decisiones. Yo no participé en ellas porque no estaba de acuerdo. No ingresé al nuevo partido del Pacto Histórico, vi los riesgos jurídicos de la consulta, no me gustó el proceso hacia la segunda consulta y creo que vamos a ir a primera vuelta buscando generar las condiciones para ese 51 % en la segunda vuelta presidencial, que es lo que garantiza la continuidad del proyecto del cambio.

SEMANA: Usted manifestó que no estaba de acuerdo con la consulta, pero no la escucharon.

C. L.: Cada cual toma sus decisiones y vive con ellas. Yo he tomado muchas decisiones duras en la vida, he vivido con ellas y aquí estoy.