SEMANA: La Alianza Verde se declaró en independencia frente al Gobierno de Abelardo De La Espriella. ¿Fue fácil?
MAURICIO TORO: Fue sorpresivo que fueran tantos votos por la independencia. Días previos, en conversaciones entre diferentes combos, todo indicaba que habría un empate en la votación; incluso, había varias encuestas internas que decían que todo iba a estar superapretado en la dirección nacional, pero empezaron los primeros minutos muy empatados y de un momento a otro se desempató. No esperaba un resultado tan arrollador: 34 votos por la independencia frente a ocho de la oposición. Hubo tensiones previas, pero tomarnos un tiempo prudencial después de la posesión del presidente para decidir permitió que se decantaran las aguas. También los ataques constantes del Pacto Histórico a la Alianza Verde terminaron decantando la independencia.

SEMANA: ¿En el Verde quiénes fueron los que más influyeron para llevar a la Alianza Verde a la independencia?
M.T.: Varios sectores. El del gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, al final se dividió en dos partes: los que buscaban la oposición y los que promovían la independencia. El mayoritario estuvo a favor de la independencia. Hay que decir que algunas personas que habían acompañado a Gustavo Petro terminaron diciendo: “No más al maltrato del Pacto Histórico”.
SEMANA: ¿Y quiénes insistieron fallidamente en llevar al Verde a la oposición de De La Espriella?
M.T.: El senador Ariel Ávila. Es él, pero habla de una bancada, pero es él quien incidió en compartir algunas presiones de lo que debería ser la oposición en la bancada. Varios de sus argumentos tienen sentido frente a lo que muchos compartimos: la amenaza que puede implicar el Gobierno de Abelardo De La Espriella en temas de paz, diversidades, ambientales. También el senador Duvalier Sánchez, quien forma parte de mi grupo político.
SEMANA: ¿La independencia de la Alianza Verde puede leerse como una cercanía al Gobierno de De La Espriella?
M.T.: De ninguna manera. Se plantea lo que el profesor Antanas Mockus nos enseñó: una dependencia deliberativa, apoyar todo lo que consideremos importante para el país, pero una talanquera grandísima a todo lo que vaya a ser un retroceso en derecho. No creo que sea un acercamiento a Abelardo De La Espriella, pero sí un alejamiento del Pacto Histórico.
SEMANA: Distancia del Verde a Gustavo Petro.
M.T.: Es más por ese lado. Una distancia del Pacto. Ni siquiera de Gustavo Petro. Es evidente que dentro del Pacto Histórico hay diferentes divisiones y hay un grupo de personas que nos ataca constantemente. Hay unas bodegas que van en contra de lo que en el Verde hacemos. Es más cortando sábanas frente a lo que ha sido el maltrato. El senador David Racero, por ejemplo, se refirió en términos despectivos a Catherine Juvinao. ¿Dónde están las feministas del Pacto Histórico? No salieron a defender este maltrato y violencia política contra una mujer.

SEMANA: ¿Carlos Amaya quiere estar cerca de Abelardo De La Espriella?
M.T.: No sé si quiera, pero no le conviene estar lejos. A nadie le sirve pelear con un presidente de turno.
SEMANA: Dice que la Alianza Verde no se acerca a Abelardo De La Espriella, entonces, ¿cómo votaron las mayorías de su partido por el magistrado del CNE, Gersel Pérez, de Cambio Radical, una colectividad declarada de gobierno del Tigre?
M.T.: Durante tres semanas tratamos de acercarnos al Pacto Histórico para coordinar nuestro magistrado porque nos correspondía, por tener el residuo más alto de los partidos minoritarios, poder postular a una persona. Fuimos con un nombre del Pacto, dijimos: “Esta es la persona y sumemos los residuos”. No les gustó. Propusimos otro nombre sobre la mesa. Que tampoco. E impusieron un tercer candidato: el exministro Guillermo Rivera, un señor decente, pero tuvo un muy mal jefe de debate: Ariel Ávila, quien trató de imponérselo al partido. Además, en el Pacto Histórico trataron de decirnos que era con él o con nadie. Y en algún momento nos mandaron un mensaje y nos dijeron: “Igual, no los necesitamos”. Cuando usted se siente maltratado y le imponen un nombre, se rompen los lazos comunicantes.

SEMANA: ¿Hablaron con Gustavo Petro?
M.T.: Sí. Se le propuso como candidato para el CNE a José Salamanca porque hace muchos años trabajó con Petro, un perfil sin escándalos, honesto, transparente. Era la mejor hoja de vida, pero el Pacto no aceptó. Dicen que en las conversaciones por parte de la izquierda estaban el representante Heráclito Landínez; Felipe Harman, exdirector de la Agencia Nacional de Tierras; y Gabriel Becerra. Entonces, empezamos a buscar en el bloque mayoritario y al magistrado Gersel Pérez le faltaban los ocho votos que teníamos porque el Pacto Histórico nos despreció.
SEMANA: A Gustavo Petro no le gustó y se molestó. Les reclamó en X.
M.T.: Porque lo manipulan, le dan información errada, le dicen mentiras y lo confunden.
SEMANA: Gustavo Bolívar habló de desleales en la Alianza Verde…
M.T.: Al contrario, la Alianza Verde trató de acercarse para esta decisión, pero dijeron que no nos necesitaban. Nos necesitan para lo que quieren y nos vilipendian cuando no. El Verde no es un apéndice del Pacto Histórico. Es un partido de centro que se va a recuperar y vamos a empezar a fijar una distancia. Ni Petro ni Iván Cepeda son nuestros jefes políticos.

SEMANA: ¿En la declaratoria de independencia de la Alianza Verde hizo lobby el Gobierno de De La Espriella?
M.T.: No. En varias oportunidades tuve la oportunidad de hablar con el ministro Rodrigo Lara y nunca me dijo: “Oiga, Mauricio, ¿ustedes por qué no se declaran en independencia u oposición?”. Nunca pasó. Nunca hubo una llamada del Gobierno. Respetaron lo que íbamos a decidir, siendo nosotros quienes inclinamos la balanza en muchas de las decisiones que se toman. Por ejemplo, en la elección de los presidentes de las comisiones. Nuestro voto fue fundamental.
SEMANA: ¿Habrá pronto un encuentro entre los congresistas verdes con Abelardo De La Espriella?
M.T.: No creo, veo que el presidente no se está reuniendo con nadie, con ninguna bancada. No tendría problema en tomarme un café. Hay que dialogar, conversar y no creo que arrancando haya que romper cobijas, a pesar de las diferencias que tenemos, que no son pocas.

SEMANA: Fue director del Icetex en el Gobierno Petro. ¿Cómo es su relación con el expresidente?
M.T.: Siempre fue muy respetuosa. Sabe que yo no voté, en su momento, por él. Formé parte del grupo de Fajardo; siempre he sido fajardista. Y cuando llegué al Icetex por invitación del exministro Alejandro Gaviria y gracias al entonces ministro José Antonio Ocampo, me acerqué donde Gustavo Petro y le dije: “Hemos tenido diferencias en muchas cosas, pero llegó la hora de construir conjuntamente”. Petro siempre me respondió cuando lo necesité y debatimos lo que había que debatir.
SEMANA: ¿El petrouribismo existe?
M.T.: ¡Pero claro! Se vio no solamente en la elección del contralor, Jorge Laverde. También en la elección del presidente del Senado, Honorio Henríquez. Ahí veo la incoherencia: la izquierda sí puede aliarse al uribismo y nosotros, cuando jugamos en el bloque mayoritario (de Gobierno), somos fascistas, cómplices de la derecha. Ah, pero ellos sí. Existe el petrouribismo. Se están juntando para diferentes tipos de elecciones, se conversan, se hablan y ahí sí son amigos. No les falta sino salir a rumbear juntos.

SEMANA: Usted perteneció a la Comisión de Acusación. ¿Cómo vio que cinco representantes petristas votaran para que la investigación de Uribe por el caso de El Aro pasara de la Fiscalía a la Comisión de Acusación? ¿Se vio esa alianza?
M.T.: No le encuentro otra respuesta a lo que hicieron. ¿Cómo se suman al uribismo, incluso, en contra de las banderas de Iván Cepeda, que toda la vida ha denunciado los casos de paramilitarismo en los que, presuntamente, está involucrado Álvaro Uribe? Cuando ya la Fiscalía iba a acusar, la Comisión le quita el proceso y el petrismo forma parte de eso. ¿Eso no es la muestra de que existe el petrouribismo? No me imagino a Gustavo Petro aceptando semejante cosa.
SEMANA: De otro lado, ¿qué se hicieron Claudia López y Angélica Lozano?
M.T.: Se esfumaron durante este proceso. Es difícil después de haber estado en un momento político de ascenso esta caída para cualquiera. Tiene que ser emocionalmente duro. Andan en silencio. Claudia se reinventa constantemente. Sus formas en la política pasan factura. Fue un error que ella renunciara a la Alianza Verde.
SEMANA: En el Verde, ¿qué queda de Carlos Ramón González, prófugo de la justicia por el escándalo de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres?
M.T.: Ni se menciona ni se habla de él. Es una historia pasada.