La nueva dirección del Sena puso en marcha una revisión de la situación administrativa, financiera y contractual de la entidad, luego de encontrar la existencia de 72 obras inconclusas, cerca de 1.000 provisionalidades creadas pocas semanas antes de terminar el Gobierno Petro y docenas de proyectos y acuerdos que, pese a haber sido suscritos, no habrían avanzado en su ejecución.

SEMANA conoció que el diagnóstico apenas comienza. La entidad prepara un “libro blanco” con el que busca establecer qué ocurrió durante la administración anterior y determinar si existen hechos que deban ser puestos en conocimiento de los organismos de control. Ese texto será entregado directamente al presidente Abelardo De La Espriella.

En todo este proceso ya se solicitó el acompañamiento de la Procuraduría y la Contraloría para revisar a fondo todo lo que ocurrió porque no hubo empalme y el nuevo director de la entidad, el fray Ricardo Torres Castro, ha tenido que buscar toda la información manualmente.
Uno de los principales frentes de revisión será la infraestructura, ya que se identificaron 72 obras inconclusas o con dificultades, cuyo valor total todavía está siendo establecido, aunque sería millonario. Entre los casos más llamativos está el de Ocaña, Norte de Santander, donde existirían acuerdos para construir una sede del Sena y la administración municipal habría dispuesto el lote, pero el proyecto no se materializó.

También se revisa una construcción en Tunja donde el contrato finaliza el 31 de diciembre y la obra presenta únicamente el 40 por ciento de avance. Villa de Leyva es otro de los proyectos en evaluación, particularmente frente a la pertinencia de la oferta de formación que debería acompañar una infraestructura orientada al sector turístico. Las alertas están documentadas ante la Procuraduría.

Pero lo más grave, según conoció SEMANA, es que el Sena se habría convertido en un fortín político y clientelista de sectores del petrismo que manejaron la entidad. En cada región del país, congresistas del Pacto Histórico manejaban la contratación. “Cada región tiene su padrino, un dueño político”, dijo una fuente enterada.
Por esa razón, se plantea un cambio en las direcciones regionales. Todos los directores que actualmente se encuentran en encargo serán objeto de cambio, mientras se avanza hacia un mecanismo de selección basado en méritos.
Se ha determinado que durante el Gobierno Petro no hubo una política para desarrollar al Sena, pero sí una estrategia “para saquear al Sena”, dijo un funcionario de la entidad del norte del país.

Para enfrentar ese fenómeno, la administración estudia una transformación del modelo organizacional. Una de las alternativas contempla crear inicialmente seis gerencias corporativas que agrupen funciones administrativas actualmente distribuidas entre las regionales.
El Fondo Emprender, uno de los principales instrumentos del Sena para financiar iniciativas empresariales, también tiene la lupa puesta porque, al parecer, los recursos se estaban utilizando para fines diferentes a los de apoyar a los jóvenes empresarios del país y no se tiene conocimiento claro de los resultados.

Como si fuera poco, el Sena pasó de tener nueve sindicatos a 33 en la administración de Petro. Según algunos funcionarios, esa es una estrategia seguida por el petrismo para dejar personal atornillado bajo el fuero sindical.
Por último, se revisarán unos convenios con Cuba y Haití, documentos que se firmaron, pero no se tiene certeza de los resultados de dichos acuerdos y la finalidad de los mismos, sobre todo porque no hay relaciones con esos países en este momento.
