SEMANA: ¿Por qué quiere volver al Congreso?
Federico Hoyos (F.H.): Llevaba varios años en el sector privado y social y me di cuenta de que no hacía suficiente por los problemas del país. Cuando vi llegar este populismo tan radical, destructor de instituciones, no me quise quedar de brazos cruzados, quise volver porque buena parte de mi carrera ha sido la política y algo se hizo bien cuando fui congresista, embajador y consejero. Sentí que no era mi lugar estar en lo privado.
SEMANA: En Antioquia hay otras listas como la del movimiento Creemos, el movimiento creado por el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, que pueden tener votos en el departamento. ¿Qué tanto le puede competir esa lista a la del Centro Democrático?
F.H.: No tengo la menor idea. Solo creo que Colombia necesita partidos fuertes. La dispersión de partidos, tener 35, no le hace bien a la democracia. Las democracias sólidas tienen dos o tres partidos y eso les genera más certidumbre a los ciudadanos.

SEMANA: Pero su partido, el Centro Democrático, ha estado en una crisis por cuenta de las declaraciones que dio la senadora María Fernanda Cabal, la carta de José Félix Lafaurie y todo lo que se ha decantado después de la elección de Paloma Valencia como candidata presidencial.
F.H.: Eso es relativo. En la política siempre habrá declaraciones disonantes, hechos que llamen la atención de la opinión pública. Para mí, crisis es cuando hay cambio de ideas de las tesis esenciales y el Centro Democrático no ha tenido ningún cambio de tesis frente a la seguridad, la inversión, la unidad de la sociedad, la defensa de la democracia y la institución y la idea de empresas fuertes para un país que realmente pueda salir adelante. Son hechos de coyuntura, mas no crisis de fondo.
SEMANA: ¿El Centro Democrático está unido?
F.H.: Claro. Está unido porque aquí hay un gran adversario en común que es Iván Cepeda, el populismo destructor de instituciones y de la economía. Ahí es donde está el foco de lo que tenemos que hacer. El enemigo a vencer grueso está afuera.

SEMANA: Usted mencionaba el punto de los 35 partidos. ¿Esto puede traducirse en un exceso de democracia representativa con tantas colectividades y candidatos?
F.H.: Cuando hay 35 partidos uno se pregunta cuál es la identidad de cada uno, qué hace un partido diferente de otro. ¿Aquí queremos una democracia de clientela política y burocrática o una democracia de ideas de lo que representa a los ciudadanos, independientemente de si le gusta una filosofía de izquierda, centro o derecha? Colombia requiere un régimen de partidos mucho más sólido, de menos partidos, y una reforma política que ayude a que la democracia tenga menos colectividades que representen las visiones de los ciudadanos.
SEMANA: Los partidos están crisis. Las personas están creyendo más en movimientos, en proyectos individualistas, que en partidos. ¿Qué retos tiene una colectividad como el Centro Democrático en ese escenario?
F.H.: El gran reto del Centro Democrático es mantenerse leal a sus tesis— que lo hace— conservar una unidad de militantes y ser generador de opinión pública. Se necesitan agitadores de ideas con las que el país piense, se cuestione. Lo peor de la política es cuando esta se reduce a lo meramente administrativo o, peor aún, a lo clientelar y burocrático. La política debe ser un ejercicio de mejoramiento constante de las ideas que llevan a la sociedad a desarrollarse.
SEMANA: Su candidata a la Presidencia, o por lo menos la del partido, es Paloma Valencia. ¿Por qué considera que debe ser la ganadora de la consulta para ir a primera vuelta?
F.H.: Paloma es mi candidata y la del partido. La torta electoral de la sociedad colombiana se parte en diferentes pedazos. Cuando hay un candidato de nicho que únicamente le habla a un único fragmento de la sociedad, bien sea de una derecha o izquierda arraigada, hasta ahí llega. Paloma Valencia es una candidata que tiene un espíritu democrático liberal mucho más amplio y, por lo tanto, puede cautivar sectores de la derecha política, el centro e incluso de la izquierda democrática. Por eso creo que es la opción más viable y estoy comprometido con su campaña.
SEMANA: Ya comentamos que hay 35 partidos. Cuando se mira el tarjetón de las consultas 16 candidatos a la Presidencia en tres coaliciones. ¿Esa cifra qué le comunica?
F.H.: Colombia se enfrenta a una especie de ‘Y’, un camino que se bifurca. O tomamos un rumbo de respeto a la democracia, a las instituciones, a la economía de libre mercado y la seguridad como eje de desarrollo de la sociedad y de apoyo a las Fuerzas Militares; o el país elige una tesis de estatismo, de seguir por este camino fallido de negociaciones de paz, buscando la paz a través del diálogo y no de la autoridad, y de aumentar el impuesto al sector privado buscando supuestamente solucionar problemas de raíz. Eso es realmente a lo que nos enfrentamos y trabajaré a fondo para que sea la primera opción: la de la democracia y la economía liberal.

SEMANA: ¿Qué quiere llegar a defender en el Congreso?
F.H.: La reducción del tamaño del Estado porque Colombia no puede seguir aumentando burocracia como lo viene haciendo, también la reducción del impuesto a las empresas para que puedan seguir contratando más y generar mayor valor social; defender, además, las Fuerzas Militares y la autoridad como la opción constitucional legítima de apropiarse del territorio nacional y defenderlo del narcotráfico. Hay que defender la necesidad de fumigar para pegarle al corazón de la financiación de los grupos armados criminales y terroristas como el ELN, el Clan del Golfo y otros.
Hay que propender por el fortalecimiento de las relaciones con ambos partidos de Estados Unidos, la defensa de la democracia en Venezuela y una política social para que Colombia hable un segundo idioma, el inglés, que los niños y niñas de los colegios públicos tengan la posibilidad de hablarlo. Esto puede lograrse a través de un mecanismo que se llama obras por impuestos.
En medio de todo eso, quiero defender una ética pública porque la política no puede ser un lugar de delincuentes y bandidos. Una golondrina no hace verano, pero prefiero estar tratando de hacer verano desde el Congreso que quedándome en la comodidad del sector privado.
SEMANA: ¿Tiene que defender la Constitución Política de 1991?
F.H.: Mientras hacemos esta entrevista, el Pacto Histórico y el Gobierno nacional están recogiendo firmas para presentarle al Congreso, el próximo 20 de julio, una Asamblea Nacional Constituyente. Es decir: acabar la Constitución existente, revocar el Congreso y escoger uno nuevo. Uno de los grandes retos del próximo Congreso va a ser defender la Constitución de 1991 y para eso se requiere claridad conceptual, fortaleza argumentativa y espíritu democrático. La pregunta es, ¿a quiénes van a elegir los electores? Creo que el Centro Democrático y yo concretamente represento esa opción de defensa de la Constitución.
SEMANA: ¿Qué será más fuerte al momento de elegir presidente, los populismos y los personajes que han creado cierta empatía con el público, sean de derecha o de centro, o las ideas que, por ejemplo, puedan salir de consultas de centro?
F.H.: Puede haber ideas sólidas y responsables de desarrollo de la sociedad, crecimiento económico, respeto de libertades individuales y ejercicio de la autoridad generando una empatía y un carisma que las personas entiendan y voten por esas ideas. Ese es el reto en el que estamos y creo que Paloma es una persona que reúne esos pilares sólidos y que, al mismo tiempo, tiene una capacidad comunicativa.
