La vicepresidenta Francia Márquez se pronunció sobre la escalada militar en Venezuela, rechazando de manera categórica cualquier intervención armada y reiterando que el respeto a la democracia, la soberanía y la paz debe prevalecer en la región.
El poder reside en el pueblo.
— Francia Márquez Mina (@FranciaMarquezM) January 3, 2026
El respeto irrestricto a la democracia, la soberanía y la paz debe prevalecer en nuestra región.
Estos principios no son negociables: constituyen el eje fundamental sobre el cual se construyen la convivencia, la dignidad y la integridad de las…
En un mensaje que publicó a través de su cuenta de X, Márquez subrayó que “el poder reside en el pueblo” y afirmó que los principios democráticos no son negociables, al considerarlos el eje fundamental sobre el cual se construyen la convivencia, la dignidad y la integridad de las naciones y de sus ciudadanos.
Según la vicepresidenta, desconocer estos valores pone en riesgo la estabilidad regional y profundiza el sufrimiento de las poblaciones civiles.

La funcionaria sostuvo que, desde su postura como defensora de la vida, rechaza de forma explícita la intervención militar y llamó a los organismos multilaterales a asumir con responsabilidad su obligación frente a los pueblos.
En ese sentido, instó a instancias como Organización de las Naciones Unidas a actuar con firmeza para garantizar la paz y la protección del pueblo venezolano, en medio de un contexto de alta tensión política y militar.

Márquez enfatizó que el derecho internacional humanitario debe ser plenamente respetado, como condición indispensable para evitar nuevas violaciones a los derechos humanos y proteger a la población civil.
Señaló que solo a través de un marco de respeto mutuo, diálogo genuino y unidad regional será posible que el pueblo venezolano trace libremente sus propios caminos hacia la justicia, la libertad y la autodeterminación.

Finalmente, la vicepresidenta insistió en que no puede existir democracia sin el pueblo, ni paz sin justicia, y cerró su pronunciamiento con una consigna que ha marcado su trayectoria política: “La dignidad como un principio que debe convertirse en costumbre”.
Su declaración se suma a las reacciones de distintos sectores del Gobierno nacional frente a la crisis venezolana y al impacto que este escenario podría tener en la estabilidad regional.
