Las conversaciones entre Gustavo Petro y Eva Ferrer, exconsejera presidencial para la Reconciliación, reveladas por SEMANA, muestran las graves alertas que llegaron directamente al entonces mandatario sobre personas de su círculo más cercano.
Los mensajes, intercambiados por LINE entre octubre de 2022 y agosto de 2026, contienen señalamientos contra Mario Fernández Alcocer, primo de Verónica Alcocer, y Agmeth Escaf, senador del Pacto Histórico. También registran las quejas de Ferrer sobre la entonces primera dama y las cuentas que, según ella, quedaron pendientes desde la campaña presidencial.
La primera advertencia aparece el 31 de mayo de 2023. Ferrer le dijo a Petro que algunos medios estaban preparando una investigación sobre un supuesto entramado de corrupción y asignación de cargos alrededor de “los primos de Verónica y Agmeth”.

La catalana aseguró que intentó comunicar la información a “Lau”, en posible referencia a Laura Sarabia, entonces jefe de despacho, pero que no recibió respuesta. Dos semanas después, Ferrer volvió a escribirle a Petro y continuó sus advertencias sobre Fernández Alcocer y del deterioro de su relación con Verónica.
“Mario está ahí jodiendo y yo intentando protegernos”, manifestó. También afirmó que la entonces primera dama “no entiende la institucionalidad y se cree que yo no hago lo que quiere cuando quiere”.
Ferrer dijo sentirse víctima de acoso laboral y aseguró que Fernández Alcocer buscaba apartarla del entorno de Alcocer, porque ella no aprobaba algunas de sus actuaciones.
“Ella está cabreada porque no doy juego a Agmeth y Mario. Intento cumplir, me ponen trampas, dicen mentiras… y la que firma en la Consejería soy yo y eso Vero no lo entiende”, le dijo al entonces presidente.
Petro respondió con una contundente advertencia: “Con cuidado. Creo que es gente corrupta”. Ferrer contestó: “Yo sé que es corrupta”.
En los mensajes siguientes, la exconsejera aseguró que Mario Fernández Alcocer había intentado involucrarla en reuniones y contratos. Como ejemplo, mencionó una compañía de gas de Barranquilla, sin entregar mayores detalles.
“¡Esos dos son corruptos por todos lados! Y se están aprovechando de ella”, sostuvo Ferrer. En ese mismo intercambio afirmó que, pese al cariño que todavía sentía por Alcocer, su comportamiento había cambiado.

“Yo a Vero la quiero, pero ya no me gusta. Se ha vuelto una tirana; nadie puede hablar con ella, solo grita y nadie la contradice”, escribió. Y Petro resumió su opinión en una frase: “Ajá. El poder envenena”.
Ferrer también le contó que Alcocer habría pedido a Mauricio Vélez, uno de sus amigos más cercanos, que se alejara de ella. “Que ella o yo”, contó en el chat con Petro. Para la entonces funcionaria, esa orden buscaba dejarla aislada y constituía una forma de “coacción”.
Las quejas continuaron después de su salida de la Consejería. En mayo de 2024, Ferrer aseguró que intentaban responsabilizarla por el ingreso de Euclides Torres a la Casa de Nariño.
“Yo no he merecido el trato recibido desde el día dos: se me dejó de hablar, se me gritaba; ningún interés por los temas de la Consejería. Tener al primo y a Agmeth molestando, implicándome en la filtración del video, remató el maltrato”, afirmó.
Petro también conoció el reclamo económico de Ferrer contra Alcocer y el empresario catalán Manel Grau. La exconsejera dijo que le debían cuatro meses de honorarios de la campaña y otros recursos aportados para atender gastos de la posesión presidencial.
En abril de 2026 apareció otra alerta. Ferrer afirmó que “el primo de VA” le había ofrecido una notaría a una conocida “si le daba algo para joderme”. No identificó al familiar ni explicó qué debía entregar la mujer.
La confrontación llegó a su punto máximo el 1 de agosto de 2026. Petro acusó a Ferrer de “golpear” a la madre de sus hijos y ella respondió: “La mamá de tus hijos lleva cuatro años golpeándome a mí. Pregúntaselo a ella. Así vive”.
Todo apunta a que el presidente Gustavo Petro no tomó acciones ante las duras advertencias de Ferrer, tanto sobre Verónica Alcocer como de su círculo cercano, incluyendo a Mario Fernández Alcocer, su primo, y el senador del petrismo.
