Política

“Siento los proyectiles encima de mi edificio”: colombiano residente en Medio Oriente narró a SEMANA detalles sobre cómo vive la guerra

Andrés hace parte de una comunidad de 40 colombianos que viven en Kuwait, país árabe del golfo Pérsico donde Irán promete demoler las bases estadounidenses.

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2 de marzo de 2026, 4:32 p. m.
Esta es la situación en Kuwait, reportó un colombiano que reside en ese país.
Esta es la situación en Kuwait, reportó un colombiano que reside en ese país. Foto: Autor anónimo.

Habla con SEMANA desde Kuwait, un país árabe en medio del golfo Pérsico que se ha convertido en blanco de Irán para atacar las bases militares de Estados Unidos que están ubicadas en esta zona petrolera. Andrés (como pide que lo llamemos) es colombiano y advierte del peligro, guarda silencio y se estremece pidiendo que se escuche lo que él, desde la sala de su apartamento ubicado en un quinto piso, oye. “Uy, Dios mío, esto está sonando. Un segundo”, pidió, mientras la alarma no se detuvo. Era como el sonido de un proyectil que pasa por encima de su edificio.

Es un ruido insoportable, ensordecedor, pero él parece acostumbrado. Desde este fin de semana lo escucha constantemente. Este lunes, 2 de marzo, 140 drones y más de 70 misiles fueron interceptados en Kuwait. Todos fueron lanzados por Irán.

Aviones cayendo en Kuwait
Aviones cayendo en Kuwait. Foto: X/@sentdefender

“Estoy en mi casa, es mejor estar aquí”, expresó.

El ambiente está tenso, complicado, y la embajada de Estados Unidos les recomendó no salir a la calle y permanecer en sus viviendas por seguridad.

La mayoría de los pobladores trabaja desde casa. A otros les ha tocado ir a sus empleos. “Cuando comenzó la guerra, la gente empezó a abastecerse en los supermercados, tal como ocurrió en el inicio de la pandemia por el covid-19. Aunque el Gobierno siempre ha informado que no hay problema de desabastecimiento, la gente acude al comercio y compra”, narró.

El agua es el principal producto de abastecimiento en medio del temor. Kuwait es un desierto y, aunque el líquido aún sale del grifo, la gente prefiere el agua potable que venden en los establecimientos de comercio.

“Es mejor tener cautela y guardarse. Las esquirlas o desechos de los drones pueden caer en cualquier parte”, dijo. Hacia el desierto, cerca de las bases gringas, según narró, los ciudadanos se encuentran con restos de misiles, pero la Policía ha sido clara: tiene que evitarse el contacto humano.

Columnas de humo se elevaron sobre la isla artificial The Palm, en Dubái, tras una explosión.
Columnas de humo se elevaron sobre la isla artificial The Palm, en Dubái, tras una explosión. Foto: Tomado de redes sociales

Y es que en todo el golfo hay varias bases militares. Solo en Kuwait hay tres y son un objetivo claro por parte de Irán. “Están atacando cualquier base donde exista todo tipo de actividad americana”, informó.

El sistema de defensa antidrones que tiene Kuwait es “superefectivo”.

Sin embargo, contó que han sido pocos los artefactos que han logrado burlar la seguridad, pasar la cúpula y caer en tierra. “Se escuchan los estallidos cuando se intercepta un dron. El bombardeo es constante. El espacio aéreo, por ejemplo, está cerrado”, afirmó.

Allí no hay consulado de Colombia y lo más cercano es Abu Dabi, la capital de Emiratos Árabes, que enfrenta una grave situación por cuenta de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

“Como colombiano, no puedo pedir nada a mi país. El consulado ha sacado algunos canales de comunicación, pero no se puede solicitar nada. Esperamos que se calme la situación; sabemos que salir de acá no es posible porque el espacio aéreo está cerrado. Seguimos a la espera de indicaciones oficiales”, expresó.

Ataques en la base naval en Konarak, en el sur de Irán.
Ataques en la base naval en Konarak, en el sur de Irán. Foto: AFP

Andrés, en medio de las tensiones, ha podido conciliar el sueño. Su esposa, al contrario, no.

El ruido de los proyectiles no se detiene y la alarma no se silencia. Como si fuera poco, los vidrios del apartamento amagan constantemente con estallar por la furia de los estruendos. Pero ella, con un miedo que la embarga, sale a la calle durante el día, pero transita escasas cuadras y rápido. Llega hasta el supermercado. Se abastece. Y corre hacia su vivienda. “Teme los bombazos”, resumió él.

Este hombre hace parte de una comunidad de 40 colombianos dedicados al trabajo petrolero, gas, el sector salud y educación que viven en Medio Oriente. Estaría amañado si la guerra no existiera, remató.