En un sector masculino como el automotriz se ha abierto camino hasta ocupar un lugar poco habitual para las mujeres. “Mi liderazgo es silencioso. Sé tomar decisiones y enseñar con el ejemplo”.
Desde joven supo que su destino sería asumir parte del legado que construyó su familia durante tres generaciones: un conglomerado empresarial conformado por cuatro compañías pertenecientes a los sectores transporte y automotriz.
Salió de Pasto, su ciudad natal, para estudiar Derecho en el Reino Unido y se preparó convencida de que el conocimiento la ayudaría a aportar al crecimiento del negocio. Hoy, lidera una red de centros de diagnóstico localizados en el suroccidente del país que atiende a unos 10.000 usuarios mensuales.
“Un centro de diagnóstico no solo te permite proteger la vida, contribuir a la seguridad o reducir el impacto ambiental del sector, sino generar empleos que cambian vidas”. Esta última, dice, es una de sus más grandes responsabilidades. De ahí la ilusión con la que cuenta que siguen expandiendo su presencia en el país.
“Cuando contratamos, no buscamos a los más preparados, sino a las buenas personas. Creemos que el conocimiento se puede transmitir y que, además, es un motor de desarrollo”. Quiere que su contribución sea despertar en otros la curiosidad por aprender: “Porque nos permite descubrir lo grande que es el mundo y, con esa perspectiva, entendemos que siempre hay algo nuevo por conocer”.
