VI Cumbre de Sostenibilidad

Sector empresarial, clave para frenar el cambio climático

María Emilia Correa, cofundadora de Sistema B y una de las 30 intelectuales más influyentes de América Latina, analiza las oportunidades de crecimiento de las empresas en la lucha contra el cambio climático.

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28 de julio de 2023 a las 11:00 p. m.
María Emilia Correa, cofundadora de Sistema B.
María Emilia Correa, cofundadora de Sistema B. Foto: Cortesía Sistema B

Por: María Emilia Correa, cofundadora de Sistema B

Cada mañana, al sintonizar las noticias, una marea de incertidumbre nos embarga. La crisis climática, las temperaturas récord, el hambre, la pobreza, la violencia, la corrupción y los problemas de salud mental parecen inabarcables. Pero ser meros testigos pasivos no es opción. La humanidad y la responsabilidad nos exigen actuar.

Desde hace años sostengo que las empresas son actores clave para abordar estos problemas complejos. Están presentes en cada aspecto de nuestra vida, desde la alimentación hasta la comunicación, lo que representa una oportunidad para marcar la diferencia. El mercado es, además, la plataforma que les permite llegar a todos los rincones y conectar con cada individuo.

En Colombia, no necesitamos mirar lejos para encontrar ejemplos poderosos. Arroz Blanquita, en el Valle, la primera empresa en producir arroz orgánico en el país, ha perfeccionado su modelo de negocio durante más de 25 años: involucra a comunidades afro e indígenas del Pacífico que mantienen la propiedad de la tierra. Colabora con las comunidades para desarrollar un arroz que mejora la calidad del suelo y beneficia tanto a la empresa como a las comunidades. Actualmente, trabaja con más de 2000 familias.

Estas son las empresas del siglo XXI: aquellas que van más allá de la generación de utilidades para accionistas y trabajan por el bienestar de la comunidad y la naturaleza.

En Colombia, abundan oportunidades para que los empresarios sean parte de la solución, como acompañar a pequeños productores de leche en la regeneración del suelo, como hace Alquería, u ofrecer productos locales, como Crepes y Waffles, que provienen de comunidades afectadas por múltiples violencias en nuestro país.

En el siglo pasado, las grandes oportunidades de negocio se enfocaban principalmente en lograr resultados financieros. Las empresas del siglo XXI valoran la diversidad cultural y biológica de Colombia, y trabajan por el bienestar del mundo rural. Si bien el camino ha sido difícil, la diferencia radica en que están dispuestas a aprender y mejorar.

No obstante, la complejidad de los problemas que enfrentamos exige un esfuerzo especial: ningún actor por sí solo tiene todas las soluciones. La combinación de un mercado orientado al bienestar y una política pública efectiva puede ser una fuerza poderosa para el desarrollo rural sostenible. La reglamentación de la Ley 70 de 1993 y el mercado de bonos de carbono representan una tremenda oportunidad para aprender de nuestros aciertos y desaciertos, y construir, juntos, un futuro en el que comunidades y empresas prosperen en armonía.

Es momento de que líderes políticos y empresariales se unan con una visión compartida. El desafío es de todos. Trabajemos en soluciones, no solo en discutir los problemas. Invito al Gobierno y a más empresas a afrontar los desafíos actuales con visión de largo plazo, creatividad, empatía y entusiasmo. Es hora de ser parte activa de la solución.