Cada año, durante la temporada más cálida, una enorme masa de polvo proveniente del desierto del Sahara atraviesa el océano Atlántico y llega hasta el Caribe y otras zonas del continente americano. Este fenómeno natural modifica temporalmente las condiciones del ambiente y suele ser monitoreado por los expertos debido a sus posibles efectos.

El desplazamiento de esta nube es posible gracias a los vientos alisios, que transportan millones de toneladas de partículas a lo largo de miles de kilómetros. Aunque el recorrido comienza en el norte de África, las corrientes de aire permiten que estos sedimentos alcancen diferentes países de la región en cuestión de días.
Contrario a lo que muchas personas imaginan, esta nube no está formada únicamente por arena. También contiene pequeñas partículas de arcilla, minerales y otros sedimentos que permanecen suspendidos en la atmósfera durante gran parte del viaje, lo que explica por qué pueden llegar tan lejos antes de depositarse sobre la superficie.

De acuerdo con los sistemas de monitoreo ambiental, las primeras señales del polvo del Sahara comenzaron a detectarse desde mayo. No obstante, los especialistas prevén que el fenómeno alcance su mayor intensidad entre junio y agosto, con un periodo de mayor concentración durante varias semanas de julio y parte de agosto.
El meteorólogo Max Henríquez explicó que el desplazamiento de esta masa de aire seco se ve favorecido por la acción de los vientos alisios, característicos de esta época del año. Estas corrientes permiten que las partículas recorran miles de kilómetros desde el norte de África hasta el Caribe y otras regiones del continente.
Cargados de polvo del Sahara llegan los Alisiospic.twitter.com/jKrH0AXxAp
— Max Henriquez Daza (@HenriquezMax) July 5, 2026
Según las imágenes satelitales compartidas por el experto, parte de esta nube alcanzará algunos sectores del Caribe colombiano. Sin embargo, las concentraciones más elevadas se esperan sobre varios países de Centroamérica y en territorios insulares del Caribe, entre ellos Puerto Rico, Cuba y República Dominicana.
Además de influir en la calidad del aire, la llegada del polvo del Sahara también produce cambios visibles en el paisaje. Uno de los efectos más llamativos es la intensidad que adquieren los amaneceres y atardeceres, ya que las partículas suspendidas en la atmósfera favorecen la aparición de tonalidades doradas, rojizas y anaranjadas en el cielo.
Polvo del Sahara pasando sobre el norte del país. Por eso las imágenes infrarojas muestran esa cobertura pic.twitter.com/ApPbZiMbbr pic.twitter.com/pUpEPdxSuK
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Otra de las consecuencias es la disminución de la humedad en el ambiente, lo que dificulta la formación de nubes y reduce la posibilidad de lluvias mientras la nube de polvo permanece sobre la región. Estas condiciones suelen ser temporales y hacen que el tiempo se perciba más seco de lo normal.
Aunque este fenómeno puede generar preocupación, las autoridades sanitarias indican que las concentraciones previstas para 2026 no representan un riesgo generalizado para las personas. Sin embargo, recomiendan que quienes padecen enfermedades respiratorias, como asma o alergias severas, permanezcan atentos a los pronósticos y sigan las recomendaciones de los especialistas.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) recuerda que la presencia del polvo del Sahara es un evento recurrente que suele presentarse entre finales de la primavera y comienzos del otoño en el hemisferio norte. Durante ese periodo predominan condiciones de aire más seco, menor humedad y fuertes corrientes de viento en niveles altos de la atmósfera.
En Colombia, las regiones donde el fenómeno suele sentirse con mayor intensidad son La Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba y el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. En estos territorios es común observar cielos con menor claridad, ambientes brumosos y una reducción de la visibilidad.
