El mundo se encuentra ante un desafío meteorológico que requiere atención inmediata de todos los sectores y según los reportes más recientes de los organismos internacionales, las condiciones oceánicas están cambiando de forma acelerada, lo que marca el inicio de un periodo de alteraciones climáticas globales.

Un fenómeno que se instala con fuerza
De acuerdo con un informe de la Organización Meteorológica Mundial (agencia especializada de las Naciones Unidas encargada de coordinar la cooperación internacional en materia de clima) han detectado un calentamiento inusual en las aguas del Océano Pacífico tropical.
Este fenómeno, que básicamente consiste en un aumento de la temperatura del mar en zonas específicas, tiene una probabilidad del 80 % de aparecer entre junio y agosto de este año. Lo más preocupante es que existe un 90 % de certeza de que estas condiciones se mantengan estables al menos hasta el mes de noviembre.

Sobre esta situación, el Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, fue tajante al declarar: “Los datos científicos son rotundos e indican, con una certeza del 90 %, que El Niño llegará a nuestras puertas en los próximos meses. El mundo debe tratar este evento como lo que es: una alerta climática urgente”.
Consecuencias en el clima y la vida cotidiana
Se prevé que este evento altere las lluvias y las temperaturas en todo el planeta, aumentando el peligro de vivir situaciones meteorológicas extremas.
Los científicos explican que bajo la superficie del mar las temperaturas ya superan en más de 6 °C los valores normales, lo que funciona como un motor que calienta la superficie.

Además, se están analizando indicadores como el “índice de oscilación austral”, que es una forma técnica de medir los cambios en la presión del aire para confirmar que la atmósfera está reaccionando al calor del océano. Celeste Saulo, Secretaria General de la OMM, advirtió que: “Tenemos que prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano”.
El recuerdo de récords pasados y la necesidad de actuar
La preocupación de los expertos no es infundada, ya que episodios anteriores han dejado huellas profundas en la economía y la salud pública. De hecho, el evento ocurrido entre 2023 y 2024 fue uno de los más potentes jamás medidos y fue el responsable de que el año 2024 registrara temperaturas nunca antes vistas a nivel mundial.
Ante este panorama, la prioridad es salvar vidas mediante la prevención. La ONU insiste en que la única forma de enfrentar esta crisis es protegiendo a las comunidades más expuestas y mejorando los sistemas que avisan con antelación sobre desastres naturales.
Como señaló la Secretaria General Saulo: “Los pronósticos estacionales y las alertas tempranas son vitales para salvar vidas y mitigar los efectos en nuestras economías y comunidades”.
