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El fósil que ayudó a confirmar el tamaño del tiburón más temido del océano: el megalodón

El redescubrimiento de unas vértebras cambió lo que se sabía sobre este gigante marino.

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5 de julio de 2026 a las 6:30 a. m.
Un hallazgo en Dinamarca permitió reconstruir la historia de uno de los mayores depredadores.
Un hallazgo en Dinamarca permitió reconstruir la historia de uno de los mayores depredadores. Foto: Getty Images/iStockphoto

El megalodón (Otodus megalodon) no solo es una leyenda del cine; fue un depredador real que dominó los océanos hace millones de años. Recientemente, el análisis de un fósil que se creía perdido en Dinamarca ha permitido a los científicos confirmar las dimensiones colosales de este animal, posicionándolo como uno de los seres más grandes que han existido en la Tierra.

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Un tesoro recuperado del olvido

La historia de este descubrimiento parece sacada de una novela. En 1978, se encontraron unos restos en una mina de arcilla en la localidad de Gram, Dinamarca. Sin embargo, tras un accidentado traslado en 1989, el espécimen sufrió daños graves y desapareció del radar científico.

No fue sino hasta hace poco que un encargado de colecciones en el Museo de Historia Natural de Dinamarca redescubrió estos fragmentos, permitiendo un estudio profundo con tecnología moderna, como escaneos por microtomografía (una especie de radiografía en 3D de alta resolución).

El redescubrimiento del fósil permitió analizarlo con tecnología que no existía hace décadas.
(La experta Mette Elstrup) Un fósil hallado en 1978 reapareció décadas después y cambió la investigación del megalodón. Foto: Museo de Southern Jutland, Dinamarca

El estudio resalta que este espécimen es único, ya que “representa el espécimen vertebral de tiburón más grande conocido hasta la fecha, y posiblemente incluso la vértebra no tetrápodo más grande jamás registrada”.

Dimensiones que desafían la imaginación

Para entender el tamaño de este depredador, los investigadores se centraron en el diámetro de sus vértebras, que son los huesos que forman la columna vertebral. Los fragmentos confirmaron un diámetro de 23 centímetros, una medida asombrosa que sirve de base para calcular el largo total del cuerpo.

Gracias a estos datos, los expertos sugieren que este individuo en particular pudo haber medido unos 24,3 metros de longitud, superando con creces a cualquier tiburón blanco actual.

El análisis indica que el enorme depredador tenía potencial para crecer aún más.
El estudio sugiere que este megalodón pudo superar los 24 metros de longitud. Foto: Kenshu Shimada, Universidad DePaul, Chicago.

El estudio explica que “el espécimen vertebral de O. megalodon también se utilizó para descifrar sus patrones de crecimiento ontogenético, y este estudio sugiere que este individuo en particular tenía el potencial de crecer incluso un poco más de 24,3 m”. No obstante, los científicos prefieren mantener la cifra de 24,3 metros como la estimación más sólida y razonable hasta el momento.

El misterio de su última cena

Uno de los hallazgos más fascinantes fue descubrir que, junto a los restos del megalodón, se encontraban partes de un tiburón peregrino (un pariente lejano que se alimenta filtrando agua). Al analizar las escamas y las estructuras de las branquias (los órganos para respirar bajo el agua), los científicos plantearon una hipótesis intrigante: “la posibilidad de que los restos del cetorínido representen el contenido estomacal del tiburón de dientes gigantes”.

Esto sugiere que el megalodón era un cazador oportunista capaz de devorar a otros tiburones de gran tamaño, consolidando su estatus como el máximo depredador de su ecosistema.

Una vida de crecimiento constante

El estudio también permitió asomarse a la biografía de este gigante. Al igual que los anillos de un árbol, las vértebras de los tiburones tienen bandas de crecimiento que cuentan su edad. Según el análisis, el megalodón nacía ya como un gigante, con un tamaño de unos 3.6 metros de largo.

En cuanto a su vejez, los modelos indican que este individuo pudo haber vivido cerca de 96 años. Aunque estas cifras son estimaciones basadas en los fragmentos recuperados, el estudio concluye que “tamaño al nacer de aproximadamente 3,6 m TL y un TL máximo teórico alcanzable de 28 m con una longevidad teórica de 96 año”.

Este redescubrimiento no solo devuelve a la luz un fósil invaluable, sino que nos recuerda que los océanos del pasado albergaron criaturas cuya magnitud apenas estamos empezando a comprender con total certeza.