La historia se repite, en el día sin carro los usuarios de Uber volvieron a ver cómo la llamada tarifa dinámica les jugaba una mala pasada y aumentaba considerablemente el costo de la carrera en algunos casos, llegando a más de 100.000 pesos. Por eso, entre los mayores beneficiados por la jornada en Bogotá están los conductores de Uber.
La aplicación advierte de antemano que cuando la demanda supera la oferta de vehículos en las calles, como en el Día sin carro, lo que sucede es que un algoritmo matemático aumenta automáticamente el precio de la carrera.
“Este efecto no es exclusivo de Uber. Es la fórmula que usan los hoteles y las aerolíneas para definir sus tarifas, por eso los precios varían según la época del año (temporada alta, baja) y en el caso de los vuelos, según la hora (los primeros vuelos y los últimos del día cuestan más, a pesar de ser el mismo trayecto)”, explica la empresa.
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La aplicación muestra la tarifa antes de que el usuario acepte el servicio, por eso en el Día sin carro algunas personas se sorprendieron con el elevado costo y lo manifestaron en redes sociales.
Me iba a ir para la casa en Uber, pero pensándolo bien, andar en Transmilenio es una experiencia folclórica bonita. pic.twitter.com/fYzjhPtUPh
— Carolina (@Caromunozb) February 2, 2017
Hoy #DiasinCarro en Bogotá muchos usuarios de @Uber_Col se han dado cuenta porqué es necesario regular la "tarifa dinámica" de esa empresa.
— Jorge Restrepo (@JorgeARestrepo) February 2, 2017
Y esto, ¿quién lo regula? pic.twitter.com/gW2oXc68D9
— Vanessa De La Torre (@vanedelatorre) February 2, 2017
Me parece un abuso lo que hace @Uber_Col en el #DiasinCarro en Bogotà los precios exagerados.
— Juan (@ordy_johhn) February 2, 2017
Y mientras Bogotá está en calma en el #diasincarro, LOS LADRONES ATRACANDO! Sí!! LOS LADRONES DE @Uber_Col 😡ATREVIDOS! Carreras exceden 300%
— Laura M. (@lauritameli) February 2, 2017
Como el alza de las tarifas era previsible, la alternativa que Uber ofreció a los usuarios para que no pagaran las tarifas tan altas fue esperar si no “tiene urgencia” y evitar las horas pico.
Aunque las reglas de juego son claras, no son pocas las voces que indican que este modelo de cobro distorsiona el mercado. Competidores de Uber, como el gremio de los taxistas, tienen precios establecidos y no pueden modificarlos de acuerdo con la demanda o la coyuntura de una jornada.
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Para el Gobierno, Uber se ha convertido en un dolor de cabeza por el auge del servicio y por la insistencia en la necesidad de regularlo. Al Congreso han llegado al menos tres proyectos de ley que no han llegado a buen puerto.
En estos documentos se ha propuesto que se establezcan controles en las tarifas, precisamente para evitar que fluctúen de manera tal que el usuario salga afectado. Además, se busca que servicios como Uber no sean catalogados como servicio público sino privado. La batalla jurídica se seguirá dando de parte de sus defensores y sus detractores.
En la puja entre Uber, el Gobierno y los taxistas hay varias cosas claras: Uber, considerado ilegal por sus detractores, no ha sido reglamentado pero aun así sigue funcionando; el servicio de transporte prestado a través de las plataformas digitales existe y han sido aceptado y reglamentado en otros países; en Colombia hay profundos problemas de asimetría en el mercado de la movilidad de pasajeros.
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La polémica tarifa dinámica es para Uber una cuestión de oferta y demanda y aunque los usuarios se quejen de sobremanera la empresa no está obligada a cambiarla hasta tanto no se regule el servicio de forma concreta y este capítulo, por lo menos en Colombia, sea resuelto.
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