La presencia militar de China fuera de sus fronteras dejó de ser una posibilidad teórica para convertirse en una realidad desde hace varios años, cuando el país asiático activó su primera base militar permanente en el extranjero.

Esta instalación se encuentra ubicada en Yibuti, un país del Cuerno de África que ocupa una posición geográfica clave dentro de las rutas del comercio internacional y la seguridad marítima global.
La base inició operaciones en 2017 y se enmarca dentro de una estrategia de largo plazo impulsada por Beijing, que combina objetivos económicos, diplomáticos y de proyección militar a nivel global.

Diversos análisis especializados, y según lo reseñado por El Cronista, estiman que el proyecto implicó una inversión superior a los 500 millones de dólares, destinados a la construcción de infraestructura, el equipamiento militar y la adecuación del terreno en una zona de alto valor estratégico.
La ubicación de la base militar en Yibuti responde a una decisión estratégica, ya que este país controla el acceso al estrecho de Bab el-Mandeb, un paso marítimo esencial que conecta el Océano Índico con el Mar Rojo y, a través de este, con el Canal de Suez. Este corredor es uno de los más importantes del comercio global, debido a que por allí transita una parte significativa del tráfico marítimo internacional, especialmente de energía y mercancías entre Asia, Europa y África.

La base se encuentra en el Golfo de Tadjoura, en las cercanías del puerto de Doraleh, una infraestructura clave operada en gran parte por compañías chinas. Desde esta posición, el Ejército Popular de Liberación brinda apoyo logístico a buques desplegados en misiones prolongadas, incluyendo operaciones antipiratería en el Golfo de Adén, además de facilitar labores de paz de la ONU y acciones de asistencia humanitaria y evacuación en crisis internacionales.

Además, la instalación militar ocupa aproximadamente 0,5 kilómetros cuadrados y cuenta con una infraestructura de gran escala diseñada para operaciones prolongadas. Entre sus principales elementos destaca un muelle de aguas profundas de más de 330 metros, preparado para recibir buques militares de gran tamaño, además de una plataforma para helicópteros y una pista operativa equipada con torre de control.
Asimismo, la base incorpora almacenes subterráneos de alta capacidad, zonas administrativas y cuarteles con espacio para entre 1.000 y 2.000 efectivos. También dispone de un hospital que brinda atención tanto al personal militar como a misiones de apoyo humanitario en regiones de África y Asia Occidental.
