Una de las situaciones más frustrantes a las que puede enfrentarse una persona es la vulneración de sus datos personales por parte de ciberdelincuentes, quienes se valen de técnicas cada vez más sofisticadas para obtener esta información a través del celular, el computador u otros dispositivos tecnológicos de uso cotidiano.
Las estafas se han convertido en un problema creciente con el paso del tiempo y el avance de la tecnología. Lo que antes se limitaba a llamadas sospechosas o correos electrónicos mal redactados, hoy ha evolucionado hacia engaños mucho más elaborados, difíciles de detectar y con un impacto económico significativo para las víctimas.
El uso masivo de internet, las redes sociales, las aplicaciones de mensajería y las plataformas de pago digital ha facilitado trámites, compras y comunicaciones. Sin embargo, este mismo entorno ha abierto nuevas oportunidades para los estafadores, quienes ahora pueden llegar a miles de personas con un solo mensaje y operar desde cualquier parte del mundo, muchas veces sin dejar rastro inmediato.

Pero el riesgo no se limita al entorno digital. Los cajeros automáticos también se han convertido en un objetivo frecuente de los ciberdelincuentes. Son varias las modalidades de fraude que giran en torno a estas máquinas, por lo que resulta clave mantenerse alerta y no confiarse, con el fin de proteger las cuentas bancarias.

De acuerdo con datacredito.com.co, una de las modalidades más comunes es conocida como el “cambiazo”. Este tipo de fraude ocurre principalmente en cajeros automáticos, donde los delincuentes aprovechan la distracción o el desconocimiento del usuario para intercambiar su tarjeta por una falsa, mientras observan cuidadosamente la clave secreta.
El modus operandi se basa en el engaño. El estafador se acerca a la víctima con la excusa de ofrecer ayuda, genera confusión durante la transacción y, en cuestión de segundos, cambia la tarjeta original. En muchos casos, un cómplice se encarga de memorizar la clave digitada.
Otra modalidad que ha ganado terreno es el denominado “cajero gemelo”. Este fraude se presenta en cajeros automáticos contiguos, ubicados uno al lado del otro. La estafa inicia cuando el usuario comienza una transacción y es abordado por personas desconocidas que, mediante engaños o distracciones, logran que deje la operación abierta y se traslade al cajero vecino.

Mientras la víctima se cambia de equipo, el criminal aprovecha para observar la clave y realizar una transacción en el cajero donde quedó abierta la operación inicial. El resultado puede ser el retiro inmediato de dinero, sin que el usuario lo note de manera inmediata.
Por esta razón, es fundamental no abandonar nunca un cajero automático sin haber finalizado correctamente la transacción y verificar que la sesión haya sido cerrada antes de retirarse del lugar.

Aunque los delincuentes perfeccionan constantemente sus métodos, la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva. Mantener la atención durante las transacciones, desconfiar de la ayuda de extraños y revisar con frecuencia los movimientos bancarios permite detectar irregularidades a tiempo y actuar con rapidez.










