El pasado domingo 19 de julio concluyó el Mundial 2026 con la consagración de España, que obtuvo su segundo título en la historia tras vencer a Argentina en una intensa final. Después de 120 minutos de juego, un gol de Ferran Torres en los últimos instantes del tiempo suplementario le dio la victoria al conjunto europeo y dejó a la selección albiceleste con el subcampeonato.

Con el cierre de un torneo en el que 48 selecciones compitieron durante un mes por levantar el trofeo, ya comenzaron las especulaciones sobre el Mundial de 2030 y el futuro de los países que logren clasificar. Sin embargo, las proyecciones no provienen únicamente de aficionados o analistas deportivos. Algunos científicos también han imaginado cómo sería este campeonato en un escenario donde la humanidad ya hubiera llegado a Marte.
Uno de ellos es el astrofísico Avi Loeb, quien en su blog oficial planteó cómo podría desarrollarse un evento deportivo de esta magnitud en el planeta rojo. Según explica, si la colonización de Marte se convierte en una realidad, sus habitantes podrían vivir en ciudades subterráneas construidas con ayuda de robots e inteligencia artificial, una medida pensada para protegerlos de la radiación y las extremas condiciones del entorno.

En ese contexto, también sería posible construir un estadio con una atmósfera similar a la terrestre. No obstante, la menor gravedad del planeta modificaría las capacidades físicas de los colonos con el paso del tiempo, por lo que un eventual partido entre una selección marciana y otra de la Tierra supondría un reto sin precedentes para ambos equipos.
Las condiciones del planeta rojo cambiarían por completo la dinámica del juego. Aunque un día en Marte dura casi lo mismo que en la Tierra, la gravedad reducida permitiría que el balón recorriera mayores distancias y que los futbolistas se desplazaran con más facilidad, obligándolos a adaptar su técnica y estrategia.
A esto se sumaría otro desafío: la comunicación entre ambos planetas. Debido a la velocidad de la luz, cualquier transmisión o intercambio de mensajes tendría un retraso de entre tres y 22 minutos, por lo que seguir el encuentro en tiempo real sería prácticamente imposible.

Loeb también señala que el desempeño de los jugadores dependería de los cambios fisiológicos provocados por una vida prolongada en el planeta. Como referencia, recuerda el experimento realizado durante la misión Apolo 15, cuando un astronauta dejó caer al mismo tiempo un martillo y una pluma sobre la superficie de la Luna, demostrando que la gravedad actúa de la misma manera sobre todos los objetos, independientemente de su masa.
Finalmente, el experto plantea que la actual Copa del Mundo se limita al planeta Tierra, aunque en el universo podrían existir numerosos exoplanetas con condiciones aptas para practicar este deporte. Así, un torneo interplanetario, que hoy parece ciencia ficción, podría convertirse algún día en una posibilidad.
