La imagen más popular de los samuráis suele mostrar a hombres armados con katanas, armaduras imponentes y códigos de honor llevados al extremo. Sin embargo, investigaciones históricas y hallazgos arqueológicos recientes han comenzado a desmontar parte de esa idea. Entre ellos destaca el descubrimiento de restos humanos en antiguas tumbas de Japón que reabrió el debate sobre la participación de mujeres dentro del mundo samurái.

Aunque el cine y la cultura popular transformaron al samurái en una figura casi exclusivamente masculina, distintos historiadores sostienen que la realidad fue mucho más compleja. Además de pertenecer a la clase samurái, algunas mujeres también participaron en enfrentamientos armados, aunque su presencia en combate no habría sido tan común como muchas historias modernas sugieren.
Qué significaba realmente ser un samurái
Históricamente, el término samurái no hacía referencia únicamente a guerreros. En realidad, describía a una clase social hereditaria vinculada al poder militar japonés, conocida como bushi. Por ello, pertenecer a este grupo dependía principalmente del nacimiento y no necesariamente de participar en batallas.
“Cualquier mujer nacida en el grupo social de los samuráis era una ‘mujer samurái’, aunque nunca hubiera empuñado un arma, del mismo modo que cualquier hombre nacido en ese grupo social era un samurái, por muy débil o inexperto que pudiera ser”, explicó Sean O’Reilly, profesor de Estudios Japoneses en la Universidad Internacional de Akita, en declaraciones a Live Science.

Esta interpretación es una de las bases de una reciente exposición del Museo Británico, donde se plantea que, técnicamente, la mitad de la clase samurái estaba conformada por mujeres, aunque eso no significa que la mitad de los combatientes fueran femeninos.
Las mujeres guerreras del Japón feudal
Las mujeres vinculadas al combate recibían el nombre de onna-musha, término que suele traducirse como “mujeres guerreras”. Sin embargo, varios especialistas creen que su participación militar fue limitada y excepcional.
“Las onna-musha probablemente no eran tan frecuentes ni tan importantes desde el punto de vista militar como mucha gente cree hoy”, señaló nuevamente O’Reilly.
Por su parte, Karl Friday afirmó que no existe evidencia contundente de que las guerreras fueran más comunes en Japón que en otras sociedades antiguas o medievales.

Aun así, algunos registros históricos sí documentan casos concretos. Uno de los más conocidos ocurrió durante la Guerra Boshin, conflicto que marcó el fin del shogunato Tokugawa. En el dominio de Aizu, varias mujeres samurái combatieron agrupadas bajo el nombre de Joshigun.
La historiadora Diana Wright indicó en la revista War in History que esta unidad habría estado integrada por entre 20 y 30 mujeres, aunque solo se conservan claramente los nombres de diez de ellas.
Entre las más recordadas aparece Nakano Takeko, quien participó en combate utilizando espadas y naginatas frente a tropas equipadas con rifles modernos.
El hallazgo en tumbas japonesas que sorprendió a los investigadores
Uno de los descubrimientos más llamativos ocurrió en un túmulo funerario hallado en Numazu. Allí se encontraron restos de unas 105 personas y aproximadamente un tercio de los cráneos pertenecían a mujeres, según un análisis publicado en 1989.
Los investigadores plantearon que los restos podrían corresponder a personas fallecidas durante la batalla de Senbonhama, ocurrida en el siglo XVI. Todos los esqueletos pertenecían a adultos jóvenes, lo que alimentó la hipótesis de que varias mujeres habrían participado directamente en combate.
“Es indicativo de que las mujeres en edad de combatir lucharon y murieron en batallas del siglo XVI”, afirmó Thomas Conlan, también citado por Live Science.
No obstante, algunos especialistas consideran que las pruebas todavía no son definitivas. Friday sostiene que parte de los restos podrían pertenecer a civiles muertos durante el conflicto y no necesariamente a guerreros.
A esto se suma otra pieza histórica singular: la supuesta armadura de Ōhōri Tsuruhime, conservada en el santuario de Santuario de Ōyamazumi. Según Conlan, esta armadura habría sido “adaptada a la anatomía femenina”.

Entre el mito y la realidad de las mujeres samurái
Algunas figuras femeninas relacionadas con el mundo samurái terminaron convertidas en leyendas. Casos como Tomoe Gozen o Tsuruhime fueron idealizados durante siglos y pasaron a formar parte de la cultura popular japonesa.
Según Friday, muchas de estas historias son “semilegendarias, especialmente en lo que respecta a su participación en batallas”.
Durante el periodo Edo, Japón atravesó siglos de relativa paz y los samuráis comenzaron a perder progresivamente su función militar. Muchos terminaron dedicados a labores burocráticas e intelectuales, mientras la imagen romántica del samurái crecía en el arte y la literatura.
“En realidad, durante este periodo no eran guerreros en la práctica. Solo lo eran de nombre”, explicó Rosina Buckland al diario The Independent.
Actualmente, el cine, los videojuegos, el manga y las redes sociales continúan reforzando una imagen idealizada de los samuráis. Precisamente por eso, la exposición Samurai del Museo Británico busca cuestionar muchos de esos relatos tradicionales.
“La mayoría de las exposiciones anteriores se han centrado en las armas. Esta intenta mostrar que hay muchas cosas que se malinterpretan y que se basan en mitos”, señaló Buckland a The Guardian.
*Con información de DW.
