Las modalidades de estafa digital no dejan de multiplicarse. Cada vez aparecen nuevas estrategias para engañar a las personas y obtener información sensible, especialmente aquella que puede traducirse en un beneficio económico para los ciberdelincuentes.

Supuestos premios, falsas multas, ofertas demasiado atractivas, mensajes que imitan a entidades bancarias, códigos de verificación e incluso audios creados con inteligencia artificial forman parte de un mismo patrón: muchas de estas trampas llegan directamente al celular a través de un mensaje.
Los expertos en ciberseguridad explican que este método sigue siendo uno de los más efectivos porque aprovecha un hábito cotidiano. Millones de usuarios revisan sus notificaciones apenas escuchan el sonido del teléfono, lo que reduce el tiempo para detenerse a comprobar si el contenido es auténtico o se trata de un fraude.
En la mayoría de los casos, el objetivo no es infectar el celular con solo recibir un mensaje. La estrategia consiste en persuadir a la víctima para que entregue información personal, haga clic en un enlace o realice alguna acción que facilite el robo de dinero o de sus datos.

La estafa que suplanta a empresas de mensajería
Una de las campañas más recientes está dirigida especialmente a quienes realizan compras por internet. Según informó elEconomista, los delincuentes envían SMS que se hacen pasar por empresas de mensajería y aseguran que un paquete no pudo ser entregado porque falta el número de la vivienda.
El mensaje incluye un enlace para supuestamente corregir la dirección. Sin embargo, al acceder, la víctima es dirigida a un formulario diseñado para recopilar datos personales e incluso información bancaria.
Cómo evitar caer en el engaño
Ante un SMS sospechoso, la primera recomendación es analizar si el mensaje realmente tiene sentido. Si no se está esperando un paquete, resulta poco probable que exista un intento de entrega pendiente.

También conviene desconfiar de los mensajes que apelan a la urgencia o presionan para actuar de inmediato, dado que ese tipo de estrategias buscan impedir que la víctima detecte señales de alerta.
Los especialistas aconsejan no abrir enlaces desconocidos, evitar compartir información personal o bancaria y comprobar el estado de un envío únicamente desde la aplicación o la página web oficial de la empresa de mensajería. Además, es importante verificar siempre quién es el remitente antes de responder o interactuar con el mensaje.
