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La extraña frecuencia que los astrónomos podrían haber resuelto: este sería el misterio detrás de una enigmática señal

El origen de unos misteriosos pulsos cósmicos comienza a quedar al descubierto.

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3 de junio de 2026 a las 8:33 p. m.
Científicos hallaron nuevas pistas sobre un fenómeno que desconcertaba a la astronomía.
Científicos hallaron nuevas pistas sobre un fenómeno que desconcertaba a la astronomía. Foto: Getty Images

Durante años, el cosmos ha enviado señales que parecían no tener explicación. Se trata de ráfagas de energía que viajan por el vacío y llegan a la Tierra con una puntualidad asombrosa. Sin embargo, lo que antes era un enigma para la ciencia, hoy parece tener un nombre y un origen claros gracias a una investigación reciente.

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Un rompecabezas de señales repetitivas

De acuerdo con la investigación publicada en Nature, el misterio giraba en torno a lo que los científicos llaman “transitorios de radio de largo periodo” (LPT); es como un faro espacial que emite potentes destellos de ondas de radio y rayos X cada 1,4 horas exactamente.

Acerca de ello, los investigadores señalaron que “se sabe poco sobre los orígenes físicos de estos sistemas”.

Las líneas espectrales revelaron cambios en la emisión de energía a medida que las estrellas completaban su recorrido orbital.
Cada observación fue vinculada a una fase orbital específica, permitiendo reconstruir el comportamiento del sistema. Foto: Nature

Aunque solo se han detectado cerca de una docena de estas señales en regiones remotas de nuestra galaxia, su origen exacto era un terreno desconocido hasta ahora.

El “robo” estelar que genera explosiones

La investigación apunta a que el origen de este fenómeno es un sistema binario (un par de estrellas que bailan juntas) llamado ASKAP J1745−5051. En este dúo, la protagonista es una enana blanca, que es básicamente el resto pequeño y extremadamente denso de una estrella que agotó su combustible.

“Este objeto tiene un periodo orbital espectroscópico de ~1,3 h y exhibe emisión de rayos X y ráfagas de radio moduladas orbitalmente”, explican acerca de ASKAP J174508.9-505149.

Los investigadores creen que la clave del fenómeno está en la interacción entre dos estrellas que orbitan una alrededor de la otra.
En el centro del hallazgo se encuentra una enana blanca, un objeto estelar formado tras el final de la vida de una estrella. Foto: Getty Images

Algo que impresionó a los científicos fue el comportamiento de este sistema: la enana blanca está “alimentándose” de una estrella compañera más grande y menos compacta. Al succionar su material, este forma una espiral ardiente que genera el calor suficiente para emitir rayos X. Al mismo tiempo, la interacción de los campos magnéticos de ambas estrellas produce las ráfagas de radio que detectamos en la Tierra.

La voz de la investigación

Este descubrimiento ha sido liderado por Kovi Rose, un investigador de la Universidad de Sídney. Rose explica que, por primera vez, se ha podido confirmar que el origen de estas señales es una “variable cataclísmica”.

¿Qué significa esto en términos simples? Es el nombre que los astrónomos dan a estos sistemas donde una enana blanca le quita material de forma activa a su vecina, provocando cambios bruscos y potentes en la luz y energía que emiten.

“Hemos confirmado espectroscópicamente que este sistema es una variable cataclísmica en acreción, identificada mediante líneas de emisión ópticas características y un estallido de rayos X en curso. Nuestros resultados refuerzan la relación entre al menos algunos LPT y sistemas binarios de enanas blancas”, concluyen en la investigación.