Una nueva moda digital se ha tomado Instagram, TikTok y LinkedIn: subir una foto personal y pedirle a una herramienta de inteligencia artificial que cree una caricatura basada en el trabajo.
Las imágenes resultantes muestran versiones animadas en la oficina, con la familia o rodeadas de elementos que representan su profesión.
Lo que para muchos es una dinámica creativa y divertida, para los especialistas en seguridad informática puede convertirse en una fuente inesperada de información valiosa para los delincuentes.
Más que una imagen: el rastro de datos que queda expuesto
El fenómeno no se limita a transformar una fotografía en dibujo, para obtener resultados más detallados, muchas personas incluyen en la solicitud datos sobre su cargo, la empresa en la que trabajan, la ciudad donde viven, pasatiempos e incluso aspectos de su entorno familiar.
Según análisis de la firma de ciberseguridad Kaspersky, cada uno de esos detalles ayuda a construir un perfil digital mucho más completo. Cuando se combinan imagen, contexto y descripciones personales, se dibuja un mapa bastante preciso de la vida cotidiana de alguien.
“Así, un fraude que mencione la empresa donde alguien trabaja, su cargo o incluso a un familiar resulta mucho más creíble y aumenta las probabilidades de que la víctima confíe y entregue información sensible o dinero”, advierte Kaspersky.

Con esa información, un mensaje fraudulento puede volverse mucho más convincente. Un correo que mencione el nombre real de la empresa, el puesto que ocupa la persona o haga referencia a un familiar tiene mayores probabilidades de generar confianza. En América Latina, casi uno de cada cuatro usuarios reconoce que le cuesta identificar un mensaje falso, de acuerdo con un estudio regional de la compañía.
El problema no termina ahí. Muchas personas tampoco revisan los permisos que aceptan al usar aplicaciones o plataformas digitales. Parte del contenido compartido —como la foto original, las instrucciones escritas o ciertos datos técnicos del dispositivo— puede almacenarse según las políticas del servicio utilizado.

El riesgo está en lo que se revela para obtener la caricatura
Para Leandro Cuozzo, analista del Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina de Kaspersky:
“El mayor riesgo no está en la ilustración que se crea, sino en todo lo que las personas revelan para obtenerla. Cuando alguien comparte detalles sobre su trabajo, su familia o su rutina, sin darse cuenta está facilitando información que puede ser utilizada para fraudes altamente dirigidos o suplantaciones de identidad”.

El especialista advierte que al compartir detalles laborales, rutinas o datos familiares, las personas pueden estar facilitando material útil para engaños personalizados, suplantaciones de identidad o fraudes diseñados a la medida.
Aunque experimentar con herramientas de inteligencia artificial puede ser una experiencia creativa, los expertos recomiendan actuar con cautela.
Entre las principales sugerencias están evitar publicar imágenes donde aparezcan logotipos, carnés, documentos visibles o elementos que permitan identificar el lugar de trabajo. También aconsejan no divulgar información sensible de familiares, especialmente de menores de edad.
