El departamento de Boyacá combina paisajes imponentes, páramos, lagunas, montañas y valles con pueblos llenos de historia y tradición, donde la arquitectura colonial, las plazas tranquilas, las artesanías, así como su rica gastronomía, hacen de estos lugares destinos encantadores.
Además, este territorio fue escenario de momentos decisivos de la independencia del país, hechos que lo convierten en un destino ideal para quienes disfrutan del turismo cultural e histórico.

Las tierras boyacenses son perfectas para desconectarse del ruido, recorrer caminos rurales, deleitarse con sabores únicos y vivir experiencias al aire libre, desde caminatas ecológicas hasta visitas a lagunas y parques naturales.
Cuenta con 123 municipios y uno de ellos es Almeida, que forma parte de la provincia de Oriente, un destino tranquilo ideal para el ecoturismo y la desconexión. Es conocido por sus paisajes montañosos, clima templado y cercanía al embalse La Esmeralda.

Algunos de sus lugares turísticos son, por ejemplo, la Laguna Clara, un espacio tranquilo e ideal para el ecoturismo. También está la ruta ecológica de la vereda Tona y el Rostro de Cristo en la roca, que se encuentra en la vía al municipio.
Según información de la Alcaldía Municipal, el conjunto de senderos naturales que hacen parte de los diferentes atractivos turísticos se encuentra ubicado principalmente en la vereda de Tona.

Se trata de recorridos que permiten un contacto directo con la flora y fauna de sus variados ecosistemas. Este lugar está ubicado en el oriente del municipio y uno de los planes es realizar un recorrido por esta área.
Un plan para ir a este lugar comienza al frente del parque principal, se dirige a la primera estación denominada el Alto de las Cruces, desde donde se tiene una buena vista de la zona y del embalse La Esmeralda, así como la diversidad de flora y fauna, con especies como guarumos blancos, siete cueros, armadillos y ardillas.

A través de este sendero, según la información oficial, se encuentran miradores con buenas vistas para los amantes de la naturaleza, quienes también tienen la posibilidad de tener contacto con distintos tipos de ecosistemas no afectados por el hombre. En la lista se incluyen humedales como Jucua, Diamantina, La Pintoresca, San Ignacio y San Antonio.
Por otro lado, en esta misma vereda está el Alto Morropelao, utilizado para hacer parapentismo gracias a sus vientos favorables y su gran altura, sin dejar de lado su ubicación estratégica sobre el mencionado embalse.
Sin duda, este municipio boyacense es ideal para el senderismo, el avistamiento de aves y la práctica de diferentes actividades al aire libre, un destino perfecto para la aventura y para vivir experiencias inolvidables.










