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Azúcar en exceso: estos son los efectos que genera en el organismo

Aumento de peso, caries y problemas en la piel son solo algunas de las consecuencias de consumir azúcar en altas cantidades.


Si bien el cuerpo humano necesita azúcar para sobrevivir, también es claro que su consumo en exceso puede generar graves afectaciones al organismo. El azúcar proviene principalmente de los alimentos que las personas ingieren.

Sin embargo, el problema no es la ingesta de alimentos naturales que contienen azúcar sino el consumo de azúcares libres y procesados. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos azúcares son los monosacáridos y disacáridos añadidos a los alimentos por los fabricantes, los cocineros o los consumidores, así como los que están presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de jugo de fruta.

La propia OMS recomienda que, para tener una nutrición saludable, el consumo de azúcares libres debería ser el 5 % de la ingesta calórica diaria, lo que equivale a unos 25 gramos por día. De lo contrario, médicos, nutricionistas y expertos en salud coinciden en señalar que podrían producirse algunos de los efectos nocivos que el exceso de azúcar procesado provoca en el cuerpo.

El portal Business Insider realizó un listado de afectaciones del azúcar en el cuerpo, apoyado con especialistas en el tema como Jennifer Haythe, cardióloga del Hospital Presbiteriano de Columbia en Nueva York; Rebecca Lee, enfermera titulada y fundadora de RemediesForMe.com, y Colette Heimowitz, nutricionista de Atkins Nutritionals, Inc. Estas son las principales conclusiones:

Aumento de peso

Los alimentos y bebidas azucaradas tienen muchas calorías y hacen subir de peso. Según el mencionado portal, una investigación publicada en el American Journal of Clinical Nutrition en 2011 confirmó una “relación directa” entre el consumo regular de refrescos y la creciente epidemia de obesidad.

“Las bebidas endulzadas con azúcar, en especial los refrescos, apenas aportan beneficios nutricionales e incrementan el aumento de peso y probablemente el riesgo de diabetes, fracturas y caries dental”, concluyeron los investigadores.

Caries dental

El azúcar interactúa con las bacterias y produce ácidos que se disuelven y dañan el esmalte dental, provocando que el diente se pudra. En realidad, el azúcar no causa caries, contrariamente a la creencia popular, indica Rebecca Lee, enfermera titulada y fundadora de RemediesForMe.com a Business Insider. Sin embargo, el producto de desecho (ácido) causado por la interacción del azúcar con la superficie de los dientes sí la genera.

Problemas en la piel

No solo el acné, sino la opacidad de la piel y otras afecciones pueden empeorar con una dieta rica en azúcar. “Los científicos han establecido recientemente una conexión entre el consumo de lácteos y alimentos con altos índices glucémicos con problemas en la piel. La investigación ha corroborado el papel de alimentos específicos, como los productos lácteos, así como los patrones dietéticos, incluida la dieta de alta carga glucémica típica de la dieta occidental”, según un estudio de 2014 publicado en el Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology, indica la publicación.

Aumento de la necesidad de tomar azúcar

El azúcar puede no ser tan adictivo como las drogas duras, pero la ciencia ha establecido la conexión entre comer dulces y desearlos más. Cuando una persona consume mucho azúcar, el cerebro libera dopamina, la “hormona de la felicidad”, que genera esas ganas de aumentar el consumo.

Riesgo de prediabetes

El azúcar no causa diabetes, pero un estilo de vida poco saludable que conduce al aumento de peso es un factor contribuyente. “Cuando comes algo con glucosa o componentes básicos de carbohidratos, tu cuerpo libera insulina porque le ayuda a convertir la glucosa en energía”, manifiesta Jennifer Haythe, cardióloga del Hospital Presbiteriano de Columbia en Nueva York. El problema es que cuando las personas ingieren una gran cantidad de azúcar a la vez, hay una liberación de insulina y se puede desarrollar hipoglucemia o resistencia a la insulina.

Ansiedad y depresión

Los trastornos mentales como la depresión se han relacionado con la inflamación, y el azúcar se considera un ingrediente inflamatorio. Comer mucho azúcar hace que el cerebro libere dopamina, la “hormona de la felicidad”, pero ¿puede una dieta rica en azúcar ayudar realmente a causar estrés y depresión? Una nueva investigación señala que es posible.

Las dietas ricas en almidón y alimentos azucarados están relacionadas con la inflamación a un nivel mucho más alto que las dietas ricas en proteínas y verduras magras. Un estudio de 2016 publicado en “The Journal of Clinical Psychiatry” sugiere que la inflamación es un fuerte indicador de depresión y altos niveles de estrés, dice Business Insider.

Coloridas verduras y frutas comida vegana en disposición de colores del arco iris dejando espacio de copia aislado en blanco
El consumo de frutas y verduras es ideal para mantener unas buenas condiciones de salud. - Foto: Getty Images

Enfermedades cardíacas

Comer demasiada azúcar se ha relacionado directamente con un mayor riesgo de infartos y mortalidad. De igual forma, puede generar enfermedades del hígado. Por lo general, se asocia la insuficiencia hepática con el abuso de alcohol, pero las investigaciones sugieren que el azúcar puede hacer casi tanto daño a este órgano como el alcohol.

El cerebro puede no detectar que el cuerpo está lleno

“El impacto a corto plazo de comer demasiada azúcar es un pico y un colapso en el azúcar en la sangre que te deja con hambre y cansado unas horas después de comer”, cuenta Colette Heimowitz, nutricionista de Atkins Nutritionals Inc.

Un estudio de 2011 publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos descubrió que las dietas altas en grasas saturadas y azúcares refinados pueden interferir en la señal del cerebro al cuerpo.

Así se puede bajar el azúcar

Según el portal especializado Healthline, algunas de las formas más fáciles de reducir los niveles de azúcar en el cuerpo son: hacer ejercicio regularmente, limitar la ingesta de carbohidratos, incrementar el consumo de fibra, beber agua y mantenerse hidratado, elegir alimentos con índices glucémicos bajos, controlar los niveles de estrés, dormir bien, ingerir alimentos ricos en cromo y magnesio, ingerir semillas y tratar de perder peso.