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Aneurisma cerebral
Algunos aneurismas aparecen después de una lesión en la cabeza o a partir de ciertas infecciones en la sangre. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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¿Cuáles son los síntomas de un aneurisma cerebral?

La ruptura de un aneurisma pone en riesgo la vida rápidamente.

Un aneurisma cerebral es una enfermedad cerebrovascular que se caracteriza por una dilatación de la pared arterial que puede desencadenar en una rotura o una hemorragia interna, lo cual puede ocasionar graves consecuencias para la salud.

“Con frecuencia, la ruptura de un aneurisma cerebral se produce en el espacio entre el cerebro y los tejidos delgados que lo recubren. La ruptura de un aneurisma pone en riesgo la vida rápidamente y requiere tratamiento médico inmediato”, precisa el instituto de investigación Mayo Clinic.

No obstante, los especialistas aclaran que la mayoría de los aneurismas cerebrales no provocan rupturas, ni tampoco generan problemas de salud y en un alto porcentaje de las ocasiones no causan síntomas. Lo normal es que estas afecciones sean detectadas cuando se realiza algún tipo de examen para establecer otros padecimientos.

Las señales de que algo está sucediendo y que se puede estar presentando esta afección se evidencian cuando el aneurisma se rompe. Un dolor de cabeza repentino e intenso es el síntoma clave de la ruptura. Según los expertos, ese dolor de cabeza suele describirse como el peor que una persona pueda sentir.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos indica que el paciente adicionalmente puede presentar náuseas y vómitos, rigidez en el cuello, visión borrosa o visión doble, sensibilidad a la luz, convulsiones, caída del párpado, pérdida del conocimiento y confusión.

Es posible que también se presente un aneurisma con filtración. En estos casos lo que sucede es que se puede filtrar una pequeña cantidad de sangre y lo que provoca es solo un dolor de cabeza repentino y muy intenso. “Con frecuencia, después de la filtración, se produce una ruptura más grave”, explica Mayo Clinic.

Como ya se mencionó, los aneurismas que no se rompen normalmente no causan ningún signo, especialmente cuando son pequeños; sin embargo, si son de mayor tamaño, pueden ejercer presión sobre los tejidos y nervios cerebrales, y causar algunas molestias como: dolor en la parte superior y posterior de un ojo, dilatación de la pupila, cambios en la visión o visión doble y entumecimiento de un lado de la cara.

Los expertos recomiendan que si una persona presenta un dolor de cabeza repentino e intenso, que además se acompaña, por ejemplo, de convulsiones, se debe llamar con urgencia al médico, pues se trata de una emergencia que no da espera.

Normalmente, los aneurismas se desarrollan como resultado del adelgazamiento de las paredes arteriales y si bien pueden aparecer en cualquier lugar del cerebro, son más comunes en las arterias que se encuentran en la base de este.

Factores de riesgo

En la mayoría de los casos las causas no son claras, pero sí hay factores de riesgo que pueden contribuir a debilitar una pared arterial y aumentar el riesgo de que se presente esta afección. Los aneurismas cerebrales son más comunes en los adultos que en los niños y también se presentan con más frecuencia en las mujeres que en los hombres.

Algunos de estos factores se desarrollan con el transcurso del tiempo, mientras que otros están presentes al nacer. En la lista destacan la edad avanzada, el tabaquismo, la presión arterial alta, el abuso de drogas ilícitas, en especial el consumo de cocaína y el consumo excesivo de alcohol. También es posible que algunos tipos de aneurismas aparezcan después de una lesión en la cabeza o a partir de ciertas infecciones en la sangre.

¿Cómo prevenirlo?

Información del portal Top Doctors, de España, indica que para prevenir los aneurismas cerebrales se deben controlar sus factores de riesgo cardiovascular, así como las enfermedades que pueden debilitar los vasos sanguíneos, como la diabetes, el colesterol y arteriosclerosis.

Adicionalmente, se debe mantener un estilo de vida saludable, evitar el estrés y el consumo de tabaco y alcohol. “Cuando se detecta un aneurisma, debe realizarse una ecografía cada cierto tiempo (por ejemplo, seis meses) para controlar su posible crecimiento”, concluye.