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Cuando las penas de amor enferman el corazón - Foto: istock

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Cuando las penas de amor enferman el corazón y pueden llevar a la muerte

Un momento personal devastador puede ocasionar el síndrome del corazón roto. Recomendaciones para que esté saludable.

¿Es posible morir de una pena de amor? Según la ciencia, no solo es posible sino más frecuente de lo que se cree. La pérdida de un ser querido, una ruptura o quedarse sin trabajo indefinidamente pueden conducir a lo que se conoce como síndrome del corazón roto, que genera alto estrés emocional y, por ende, una alteración del normal funcionamiento de este órgano.

A esta condición se le conoce como síndrome de Takotsubo –bautizado así por los japoneses– y se manifiesta cuando se liberan en exceso hormonas del estrés como adrenalina y cortisol. Según el cardiólogo Andrés Montiel, al liberarse en grandes cantidades, “el ritmo cardiaco se altera y el corazón toma forma de globo y el ventrículo izquierdo, principal responsable del bombeo de sangre del corazón, se debilita”.

Para el especialista, es un síndrome con alta incidencia, especialmente en quienes enfrentan un duelo. Las cifras indican que durante las 24 horas siguientes a la muerte de un ser querido, se tienen 21 veces más riesgo de sufrir un infarto. A esto se añade, explica, que la persona en duelo “duerme menos, se alimenta mal y hasta descuida su propia salud, pues olvida sus medicamentos o pierde interés en asistir a tratamientos médicos, lo cual incrementa el riesgo de sufrir infarto”.

El síntoma más común de quienes lo han experimentado es el dolor en el pecho, que suele estar acompañado de dificultad para respirar, pérdida de conocimiento y sudoración. Pero, sea cual sea la razón que produzca una cardiopatía, para el médico lo importante es cultivar desde jóvenes hábitos saludables que ayuden a evitar la aparición de enfermedades del corazón.

A cuidar el corazón cada 29 de septiembre, el mundo recuerda el Día Mundial del Corazón para llamar la atención sobre las enfermedades cardiacas, primera causa de muerte en el mundo, con 20 millones de decesos anuales.

La alimentación puede influir en el funcionamiento del corazón y el sistema circulatorio.
En Colombia, el Ministerio de Salud estima que cuatro de cada diez adultos sufren de hipertensión arterial, mientras que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte. - Foto: Getty Images

En Colombia, el Ministerio de Salud estima que cuatro de cada diez adultos sufren de hipertensión arterial, mientras que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte.

Prevenirlas es posible. Como explica el doctor Luis Moya Jiménez, cardiólogo y presidente de la Liga Colombiana contra el Infarto y la Hipertensión, lo importante es conocer cuáles son los riesgos. Uno de los principales es la hipertensión arterial, una elevación de los niveles de la presión arterial.

Se trata de “una enfermedad crónica y asintomática que, aunque fácil de detectar, tiene complicaciones graves y letales si no se trata a tiempo”. El descuido puede derivar en un ataque al corazón, un accidente cerebrovascular o una insuficiencia cardiaca o renal. “La presión arterial puede variar según la actividad física y la edad. No debe estar por encima de 140/90; lo ideal es tenerla en 120/80”, explica.

La diabetes es otro factor, pues según la Asociación Americana del Corazón, el 80 por ciento de diabéticos mueren de algún tipo de enfermedad cardiovascular. A este se suma el colesterol, sustancia presente en el organismo y necesaria para la formación de células, de hormonas, bilis y tejido nervioso. Sin embargo, en palabras del doctor Moya, “niveles altos de colesterol en la sangre favorecen la aparición de la hipercolesterolemia, un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares”.

Conviene cuidarse, además, de la obesidad y el sobrepeso, y del tabaquismo, pues la nicotina “eleva la frecuencia cardiaca, endurece las arterias, produce irregularidades del ritmo cardiaco y aumenta la obstrucción de las arterias del corazón y vasos periféricos que irrigan los brazos y las piernas”, detalla el médico. Pero, tener un corazón sano implica también desarrollar actividades que salgan de la rutina.

Entre ellas, hacer ejercicio para alejarnos del sedentarismo –enemigo de la buena salud cardiaca– y quemar calorías para mantener un peso saludable. De ahí que las personas inactivas tengan mayores riesgos de un ataque cardiaco que aquellas que hacen ejercicio regular. Otro gran aliado del corazón es el sexo, especialmente en las mujeres. “Las hormonas nos hacen diferentes. Los estrógenos las protegen de enfermedad cardiaca hasta la menopausia”, puntualiza Moya.