Tendencias
Frutos secos
Los frutos secos contienen propiedades antioxidantes y la recomendación es consumirlos crudos y evitar los fritos y salados. - Foto: Getty Images

salud

El fruto seco que mejora la salud del corazón

Contiene grasas insaturadas, fibra, vitamina E y ácidos omega 3.

Comer frutos secos como parte de una dieta saludable resulta muy beneficioso para el corazón. Estos alimentos contienen ácidos grasos insaturados y otros nutrientes favorables para cuidar este órgano, según el instituto de investigación Mayo Clinic.

Sin embargo, debido a su alto contenido calórico es importante limitar las porciones. La citada fuente indica que, además de estar repletos de proteínas, la mayoría de los frutos secos contienen al menos algunas de estas sustancias saludables para el corazón: grasas insaturadas, ácidos omega 3, fibra, vitamina E, esteroles vegetales y L-arginina.

Específicamente en lo relacionado con las grasas insaturadas, son sustancias que ayudan a reducir los niveles de colesterol malo, el cual en cantidades elevadas puede causar placas en las paredes de las arterias, provocando el desarrollo de problemas cardiovasculares.

Los ácidos omega 3 se encuentran en el pescado, pero muchos frutos secos también los contienen y, de acuerdo con Mayo Clinic, ayudarían a evitar ritmos cardíacos irregulares que pueden provocar ataques cardíacos.

La fibra de estos alimentos también ayuda a reducir el colesterol, además de que hace que la persona se sienta llena y coma menos, por lo que además evita problemas de sobrepeso y obesidad que tienen efectos directos sobre la salud del corazón.

La vitamina E también ayuda a detener la aparición de placas en las arterias, que generan su estrechamiento. Esto puede generar dolor en el pecho, enfermedad de las arterias coronarias o ataque cardíaco.

Adicionalmente, algunos frutos secos contienen esteroles vegetales, una sustancia que ayuda a reducir el colesterol y L-arginina, que también contribuye a mejorar el estado de las paredes arteriales al hacerlas más flexibles y menos propensas a los coágulos que pueden bloquear el flujo sanguíneo.

Almendras, grandes aliadas

Si bien, en general, los frutos secos son buenos para cuidar la salud del corazón, las almendras particularmente cumplen con un papel protagónico. Este alimento contiene proteínas, ácidos grasos monoinsaturados e insaturados, fibra, calcio, fósforo, magnesio, hierro, zinc, potasio, vitamina E, riboflavina, tiamina, niacina y folatos, los cuales traen consigo muchos beneficios generales para el organismo.

El consumo regular de almendras, como parte de una dieta saludable, mejora la salud del revestimiento de las arterias, disminuye los niveles de inflamación relacionados con enfermedades en el corazón y reduce el riesgo de presentar coágulos sanguíneos, los cuales pueden provocar un ataque cardíaco y, como consecuencia, la persona puede fallecer.

Como ocurre con otros frutos secos, las almendras tienen un alto contenido calórico, por lo que la Asociación Estadounidense del Corazón recomienda comer unas cuatro porciones de este alimento sin sal a la semana y cada porción no debe ser superior a 43 gramos.

El director del Departamento de Biología Molecular y Celular de la Universidad de California, Rudy M. Ruíz, citado por el portal Salud Digital, indica que se ha demostrado que el consumo de almendras ayuda a combatir diversas enfermedades relacionadas con el corazón, como la arteriosclerosis, que es la acumulación de grasas en las paredes de las arterias.

Además, este fruto seco ayudaría a prevenir la disfunción endotelial, un desequilibrio en la biodisponibilidad de sustancias activas que causan inflamación, vasoconstricción e incremento de la permeabilidad que puede facilitar el desarrollo de arteriosclerosis y daños en los vasos sanguíneos.

Hábitos para cuidar el corazón

Además de consumir una alimentación equilibrada en la que se incluyan frutos secos como las almendras, para cuidar la salud del corazón es importante adoptar algunos hábitos. En el listado se incluye la práctica de ejercicio, minimizar el consumo de grasas trans, ingerir menos carnes rojas, bajarle al estrés, controlar la tensión y el colesterol, dormir bien y eliminar la ingesta de tabaco y alcohol.

También es importante visitar al especialista por lo menos una vez al año y practicarse los exámenes que sean necesarios para determinar la salud tanto de este órgano, como del organismo, en general.