belleza

El hábito cotidiano que daña la salud de la piel y le quita colágeno

El uso de protectores adecuados es determinante para evitar la aparición de manchas y resequedad.


Cada vez es más común mantenerse muchas horas del día frente a las pantallas, ya sea de computadores, celulares u otros dispositivos tecnológicos, un hábito o necesidad que puede generar graves afectaciones a la piel.

La sobreexposición a la luz de estos aparatos tecnológicos puede derivar en la pérdida de colágeno, resequedad de la piel y la aparición frecuente de manchas. Esta luz, a la que se le denomina azul, puede resultar incluso más perjudicial que los rayos ultravioleta, que son los que normalmente causan preocupación a las personas.

En un artículo publicado en The New York Times, la dermatóloga neoyorquina Michelle Henry, explica que aunque la luz ultravioleta daña directamente el ADN de las células, la luz azul destruye el colágeno mediante el estrés oxidativo.

“Un químico en la piel llamado flavina absorbe la luz azul. La reacción que tiene lugar durante la absorción produce moléculas inestables de oxígeno (radicales libres) que dañan la piel”, precisa la publicación escrita por Crystal Martin.

Esta posición la refuerza Juliana Lago, gerente científica de Natura, que en una publicación de la página web de esta compañía asegura que la luz azul tiene la capacidad de penetrar más profundamente en la piel que los rayos ultravioletas A y B. “Puede alcanzar la dermis, donde se localizan el colágeno y la elastina, provocando la pérdida de vitalidad y aumento de las señales del envejecimiento”, explica.

Cita una investigación desarrollada por el Instituto de Química de la Universidad de San Pablo, publicada en el Journal of Investigative Dermatology (2017), la cual reveló que combinada con la radiación UV, la luz visible de este tipo de dispositivos aumenta la producción de lipofuscina, que es un pigmento del envejecimiento de la piel.

Adicionalmente, puede causar daños al ADN de los melanocitos, que son las células responsables por la pigmentación de la dermis. Esa acumulación de inconvenientes en la piel puede llevar al surgimiento de cáncer, por lo que tomar medidas de precaución y protección es determinante para cuidar la salud de la misma.

Este mismo estudio también determinó que la hiperpigmentación se puede presentar con mayor énfasis en las pieles que tienen un tono medio a oscuro, mientras que no tiene los mismos efectos en la tez más clara.

¿Cómo protegerse?

Una de las primeras acciones que se deben tomar para proteger la piel de la luz azul es minimizar el tiempo de exposición a las pantallas. Sin embargo, si esto no se puede hacer por razones de trabajo, por ejemplo, se puede recurrir a otras alternativas.

Una de ellas es el uso de protectores indicados. Los especialistas en dermatología recomiendan utilizar productos con filtro para luz azul e indicados para proteger de radicales libres que oxidan la piel, los cuales deben aplicarse varias veces al día con espacios de tres horas.

Otro aspecto importante es levantar la vista hacia un punto lejano para evitar mantener los ojos entrecerrados y que se produzcan arrugas como resultado de este gesto permanente. También es importante mantener un nivel de brillo bajo en las pantallas y lo recomendable es que estas tengan un filtro.

Efectos en la visión

Además de la piel, la luz azul también puede generar afectaciones en la visión. Según información de la Clínica Clofán, de Medellín, especializada en servicios de oftalmología, este tipo de luz puede favorecer la fatiga visual e irritación, debido a que cuando se está mucho tiempo frente a una pantalla se reduce el parpadeo.

También se puede presentar Degeneración Macular Asociada con la Edad (Dmae). Normalmente, esta afección que se presenta a partir de los 60 años. Sin embargo, la exposición prolongada a la luz azul puede acelerar este proceso.

Por último, esta luz puede alterar el sueño. Las personas tienen un reloj biológico llamado ritmo circadiano, que regula los procesos naturales diariamente durante las 24 horas del día, pero la luz azul puede alterar el ciclo del sueño.

“Cuando en la noche estamos expuestos a diferentes pantallas, la producción de melatonina se altera (hormona del sueño). En la noche, la luz azul emitida por los diferentes dispositivos logra bloquear parcialmente la producción de esta importante hormona”, precisa la citada fuente.