Parkinson
Las personas suelen contraer la enfermedad aproximadamente a partir de los 60 años. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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La vitamina que reduce el riesgo de sufrir de Parkinson

Los hombres son más propensos a tener la enfermedad de Parkinson que las mujeres.

La enfermedad de Parkinson es un tipo de trastorno del movimiento que ocurre cuando las células nerviosas (neuronas) no producen suficiente cantidad de una sustancia química importante en el cerebro conocida como dopamina, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Además, explicó que los síntomas comienzan lentamente, en general, en un lado del cuerpo, pero luego afectan ambos lados y algunos síntomas son:

  • Temblor en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara.
  • Rigidez en los brazos, las piernas y el tronco.
  • Lentitud de los movimientos.
  • Problemas de equilibrio y coordinación.

De hecho, a medida que los síntomas empeoran, las personas con la enfermedad pueden tener dificultades para caminar o hacer labores simples. También, pueden tener problemas como depresión, trastornos del sueño o dificultades para masticar, tragar o hablar.

Sobre la misma línea, Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación indicó que los factores de riesgo de la enfermedad de Parkinson incluyen los siguientes:

  • Edad. Es poco frecuente que los adultos jóvenes tengan la enfermedad de Parkinson. Por lo general, comienza en la segunda mitad de la vida o en edad avanzada, y el riesgo aumenta a medida que se envejece. Las personas suelen contraer la enfermedad aproximadamente a partir de los 60 años.
  • Herencia. Tener un familiar cercano con la enfermedad de Parkinson aumenta las posibilidades de padecer este trastorno. Sin embargo, el riesgo sigue siendo bajo, a menos que se tengan muchos familiares con dicha enfermedad.
  • Sexo. Los hombres son más propensos a tener la enfermedad de Parkinson que las mujeres.
  • Exposición a toxinas. La exposición continua a herbicidas y pesticidas puede aumentar ligeramente el riesgo de tener la enfermedad de Parkinson.

Por ello, el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento que hace parte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés) reveló que, aunque no existe una cura para la enfermedad de Parkinson, los medicamentos, el tratamiento quirúrgico y otras terapias a menudo pueden aliviar algunos síntomas.

Asimismo, el centro de Medicina Neuro-Regenerativa reveló que la vitamina B-12 podría retrasar la evolución del Parkinson, pues según el centro, un estudio de la Universidad de California reveló que la vitamina hace que sobrevivan las neuronas, ya que ayuda a mantener la salud de estas, porque incrementa los niveles de aminoácido citotóxico.

Sin embargo, el consumo de vitamina B12 dependerá de la edad y el sexo, según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés):

  • Bebés hasta los 6 meses: 0,4 mcg
  • Bebés de 7 a 12 meses: 0,5 mcg
  • Niños de 1 a 3 años: 0,9 mcg
  • Niños de 4 a 8 años: 1,2 mcg
  • Niños de 9 a 13 años: 1.8 mcg
  • Adolescentes de 14 a 18 años: 2,4 mcg
  • Adultos: 2,4 mcg
  • Mujeres y adolescentes embarazadas: 2,6 mcg
  • Mujeres y adolescentes en período de lactancia: 2,8 mcg

Así las cosas, para consumir las cantidades recomendadas de vitamina B12, hay que comer alimentos variados como:

  • Pescado, carne, carne de aves, huevos, leche y otros productos lácteos.
  • Almejas e hígado de res son algunas de las mejores fuentes de vitamina B12.
  • Algunos cereales para el desayuno, las levaduras nutricionales y otros productos alimenticios fortificados con vitamina B12 agregada.

Asimismo, esta se encuentra en los suplementos multivitamínicos y multiminerales, en suplementos del complejo B y en suplementos que solo contienen vitamina B12 y suele presentarse en una forma denominada cianocobalamina.

De todos modos, la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica y, por ello, lo primero que se debe hacer es consultar a un experto de la salud para que sea este quien guíe el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona.