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¿Qué cereales se pueden comer en una dieta?

Es necesario conocer por qué estos son los cereales o granos más recomendados por expertos para una dieta que permita crear un “patrón de alimentación”.


Ingerir alimentos es una necesidad para que el cuerpo se mantenga en condiciones favorables y obtenga propiedades de los productos que son sintetizados en procesos internos del organismo. Pero así como hay opciones de ingesta saludable, también existen alternativas poco beneficiosas.

Una de las formas que médicos y nutricionistas recomiendan poner en práctica a la hora de comer es adoptando una dieta saludable. De acuerdo con el blog de Alimentación para la salud, no todas las dietas son beneficiosas y no siempre cumplen la meta de bajar de peso.

La doctora Fabiola Mabel del Razo Olvera dice que el término de dieta cambia día tras día, ya que la nutrición es una ciencia que evoluciona. Sin embargo, la dieta no es una restricción de alimentos sino que se trata de la suma de productos que permanecen en el organismo por un día y generan un denominado “patrón de alimentación”.

Uno de los alimentos imprescindibles para equilibrar dicho patrón son los cereales. Según la Asociación Española de Fabricantes de Cereales, este grupo alimenticio tiene altos contenidos de vitaminas y minerales; conjuntamente, detallan que aportan hidratos de carbono complejo (almidón) considerados como una fuente de energía de “alta calidad”.

Sumado a esto, el gremio explica que los nutrientes que aporta la ingesta de cereales al organismo están generalmente divididos en cinco clases: hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales.

Para incorporar cereales a una dieta se debe tener en cuenta los granos. La Clínica de Mayo indica que los más recomendables son los integrales.

La entidad sin ánimo de lucro, dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, precisa que los granos integrales “están presentes en su forma entera o molidos en una harina mientras retienen todas las partes de la semilla (salvado, germen y endospermo)”.

En adición, la organización Middlesex Health aborda la diferencia de estos cereales o granos con los conocidos como refinados o enriquecidos.

De acuerdo con la institución médica de Middletown, Connecticut, los cereales integrales son fuentes de fibra y nutrientes importantes, ya que en ellos se encuentra la vitamina B, el hierro, el folato, el selenio, el potasio y el magnesio.

Asimismo, se consideran alimentos individuales, como el arroz integral o el maíz. Pero también se pueden hallar en ingredientes de productos, como el trigo en tortas o la harina integral en el pan.

El pan integral es aquel pan que ha sido elaborado con harina no refinada, es decir, que se ha dejado el grano integral.
El pan integral es aquel pan que ha sido elaborado con harina no refinada, es decir, que se ha dejado el grano integral. - Foto: Getty Images

¿Cómo elegir estos cereales para la dieta?

Tanto la Clínica de Mayo como Middlesex Health comparten que en una dieta una persona debería considerar que, por lo menos, la mitad de los cereales que va a consumir sean integrales. Por lo general, hay versiones de varios productos comunes como el arroz, pan, harina, fideos, entre otros.

Es de esta manera como los expertos explican que la cebada, el arroz integral, el alforfón, el trigo partido, la avena, las palomitas de maíz y fideos integrales, son indispensables para empezar a alimentarse de forma saludable bajo la premisa de adaptarse a una dieta.

Vale recordar que antes de comprar un producto con granos o cereales integrales, se debe mirar la etiqueta de la tabla de información nutricional. Las dupla de entidades de la salud recomiendan buscar la palabra “integral” en el envase y asegurarse de que “granos integrales” aparezca entre los primeros elementos de la lista de ingredientes.

Dato adicional: los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos junto al Departamento de Agricultura dicen que una dieta equilibrada debe tener: frutas, vegetales, cereales integrales, productos lácteos bajos en grasa, proteínas como mariscos, carnes magras, huevos, legumbres (frijoles y guisantes), productos de soya, nueces y semillas.