Mujer con frío
La temporada fría muchas veces llega acompañada de enfermedades respiratorias y las vitaminas son clave para aliviarlas. - Foto: Getty Images

salud

¿Qué vitaminas se deben consumir en temporada de frío?

Las afecciones respiratorias son muy comunes en épocas de bajas temperaturas.

Las enfermedades respiratorias son el principal problema de salud que se presenta en las temporadas de invierno o de mucho frío.

Esto obedece a que durante esos períodos se presentan las condiciones ambientales que facilitan la propagación de virus como el respiratorio sincicial, la influenza y el adenovirus que, al complicarse, pueden causar infecciones respiratorias de origen bacteriano, indica la Clínica Las Condes, de Chile.

En muchas oportunidades estos virus se propagan por el encierro, la mayor cercanía física de las personas y la falta de ventilación de los ambientes. Normalmente los contagios se dan a través de las secreciones respiratorias: hablar, llorar, toser y estornudar, entre otras. A esto se suma el contacto con las manos, que es, según los expertos, una de las vías de transmisión que más contagia.

Lavarse las manos de manera permanente o después de estornudar o sonarse es fundamental para evitar que el virus se expanda, especialmente en los niños y los adultos mayores que son los más afectados por estas afecciones.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un niño normalmente puede presentar de seis a siete resfriados en un año. Si bien es una afección benigna, es importante hacer seguimiento para evitar que se presente fiebre u otras complicaciones.

Una de las mejores formas de hacerle frente a estas afecciones es con el consumo de vitaminas y algunas de ellas son clave en la época de mucho frío. Estas son las recomendadas.

Vitamina A

Este es un antioxidante natural, que ayuda a proteger la mucosas. Según el portal Saber Vivir TV, este nutriente tiene la importante función de regular la producción y la actividad de los linfocitos T, que son células inmunitarias necesarias para que ni virus ni bacterias causen demasiados estragos una vez que entran en el cuerpo.

La biblioteca médica MedlinePlus indica que los alimentos ricos en vitamina A son, entre otros: el hígado de res y otras vísceras; pescados como el arenque, salmón y aceite de hígado de bacalao, los huevos, productos lácteos como queso y leche fortificada, cereales fortificados, frutas y verduras de color naranja y amarillo, como zanahorias, patatas dulces, mangos y melón y el brócoli, espinaca y la mayoría de los vegetales de hoja verde oscuro.

Vitamina C

Disminuye la duración de las infecciones en las vías respiratorias y es utilizada por el cuerpo, por ejemplo, para fabricar colágeno. Algunas investigaciones indican que un aporte suficiente de esta vitamina influye directamente en la actividad de los linfocitos T. Los alimentos que la contienen son las naranjas y otros frutos cítricos como el limón y los pomelos; también se puede hallar en fresas, kiwis, tomates, espinacas y pimientos verdes y rojos, según la Clínica Universidad de Navarra, de España.

Vitamina E

Esta vitamina es rica en antioxidantes que ayudan no solo a fortalecer el sistema inmune, sino a prevenir o retrasar el proceso de envejecimiento. Este nutriente puede hallarse en alimentos como los frutos secos, aceites vegetales como el de germen de trigo, de girasol, de maíz y de oliva. También en productos integrales.

Complejo B

Las vitaminas del grupo B son importantes para fortalecer el sistema inmunológico. Productos como cereales integrales, legumbres, pescado, verduras de hoja verde, frutos secos o levadura de cerveza aportan B6 y B9. Por su parte, la vitamina B12 está en alimentos de origen animal como la carne, pescado, mariscos, lácteos o huevos.

Vitamina D

Este nutriente ayuda a reducir el riesgo de sufrir infecciones respiratorias. Saber Vivir Tv cita una investigación japonesa realizada con un grupo de estudiantes, la cual concluyó que el aporte de vitamina D durante los meses fríos protegió contra la gripa al 40 % de los participantes.

Por su parte, otro estudio publicado en Nature Immunology, indica que si los niveles de esta vitamina son bajos, las células asesinas del sistema inmunitario no se activan, por lo que no pueden movilizarse y actuar contra los agentes patógenos que provienen del exterior, por lo que el cuerpo está más expuesto al desarrollo de infecciones.

Para obtener esta vitamina es importante tomar ratos cortos de sol sobre la piel y algunos alimentos como el pescado azul, los huevos, las setas y los lácteos enteros también pueden aportarla.