A través de su canal de YouTube, la clínica veterinaria Unavets, uno de los mayores grupos sanitarios veterinarios de la península ibérica, explicó, con la orientación del médico veterinario Jaime Díaz, en qué consiste la insuficiencia renal crónica en gatos, así como sus principales causas y las señales de alerta que no deben pasarse por alto.
En primer lugar, el especialista indica que esta enfermedad, conocida como IRC Felina, es más común de lo que muchos creen, especialmente en gatos de edad avanzada. “Es una pérdida progresiva de la función renal”, detalla.

Esta afección aparece cuando los riñones, órganos encargados de filtrar la sangre, conservar las sustancias necesarias para el organismo y eliminar los desechos, comienzan a fallar. Cuando esta función se deteriora de forma gradual, se desarrolla la insuficiencia renal crónica en los gatos.
Causas
De acuerdo con el médico veterinario de Unavets, el riñón puede fallar por múltiples causas, entre ellas:
- La edad
- Intoxicaciones
- Secuelas de medicamentos como la gentamicina, antinflamatorios, entre otros que pueden producir una lesión renal y obstrucciones del tracto urinario.
Señales que no se pueden ignorar
Entre las señales para identificar si un gato está enfermo de los riñones o padece insuficiencia renal crónica, de acuerdo con el experto, están:
- Aumento de sed y de micción.
- Presencia de letargo, un estado patológico caracterizado por un sueño profundo y prolongado.
- Falta de apetito.
- Pérdida de peso.
- Vómitos.

¿Qué hacer en caso de identificar alguna de estas señales?
La única manera de confirmar si un gato padece una enfermedad renal crónica es mediante controles veterinarios periódicos. En estas revisiones, el veterinario se encarga de realizar un análisis detallado de sangre, la densidad de la orina y la tensión arterial del felino.
Una vez diagnosticada, la atención se centra en garantizar una hidratación adecuada, para lo cual es fundamental que el gato tenga siempre acceso a agua fresca y consuma alimento húmedo.

Asimismo, es necesario un control mediante dietas renales específicas, caracterizadas por un bajo contenido de fósforo y proteínas, y un aporte elevado de omega 3 y vitaminas.
Finalmente, el tratamiento debe complementarse con la administración de los medicamentos indicados por el veterinario, de acuerdo con las necesidades de cada caso.
Cabe mencionar que un diagnóstico temprano es crucial para garantizar una mejor la calidad de vida a ese gato, que más allá de ser una mascota, se convierte en un amigo especial y en un integrante más de la familia.











