Hoy en día, los perros no son simples mascotas, son compañeros de vida que tienen una salud que merece la misma atención y responsabilidad que la de cualquier persona de la familia.

Sin embargo, muchos dueños de las mascotas desconocen señales físicas que sus animales manifiestan en el día a día, ignorando que detrás de ellas puede esconderse una condición médica grave.
Uno de estos síntomas más frecuentes y, a la vez, más malinterpretados y normalizados es el temblor.
Aunque en ocasiones puede ser por causas menores como el frío o el miedo, según el American Kennel Club (AKC), en otras situaciones puede significar una alerta de emergencia que exige atención veterinaria inmediata.
Identificar cuándo ese movimiento involuntario es realmente inofensivo y cuándo representa un riesgo real para la vida del animal es, hoy en día, una responsabilidad para todo dueño.

La parte emocional de los perros también es muy importante a la hora de identificar la razón de los temblores, pues situaciones de estrés, miedo o ansiedad pueden desencadenar este síntoma. Uno de los ejemplos más claros es la exposición de los perros a la pirotecnia.
Por la parte médica, de acuerdo con el portal PetMD, también existen causas físicas que pueden estar causando los temblores y son las que menos se deben ignorar.
Para iniciar, se menciona que factores como molestias abdominales, problemas en las articulaciones o lesiones en la columna pueden causar estos temblores.

También pueden ser desencadenantes:
- Síndrome de shaker: En el mundo de la medicina veterinaria también es conocido como el síndrome del temblor generalizado y se menciona que afecta principalmente a perros de razas pequeñas de pelaje blanco, aunque no se descarta que pueda ocurrir en cualquier perro. Este síndrome se define como una inflamación del cerebelo que necesita tratamiento con corticosteroides.
- Intoxicaciones: Que un perro consuma alimentos prohibidos, como el chocolate, puede ser causante de que el animal comience a provocar temblores severos, hasta convulsiones.
- Debilidad muscular: En sí, la vejez es el primer factor que puede provocar esta debilidad, por lo que es común notar ciertos temblores en las extremidades traseras, debido a la pérdida de masa muscular o procesos degenerativos.

Por último, es importante conocer que este temblor puede venir acompañado de otros síntomas como letargo, vómitos, cojera, desorientación e impedimentos para hacer actividades cotidianas.
