Los gatos se encuentran entre las mascotas más populares debido a su comportamiento tranquilo y la facilidad con la que pueden vivir en espacios reducidos.
Adicionalmente, diversos estudios han señalado que convivir con ellos puede contribuir al bienestar emocional de sus dueños, al reducir el estrés y proporcionar compañía, lo que los convierte en una opción ideal para muchas familias.
Recientemente, un estudio abordó la relación entre estas mascotas y sus cuidadores y concluyó que acciones como hablar y darles caricias puede aumentar su nivel de oxitocina en la orina, una hormona que tiene un rol importante en el apego social y en su bienestar.
De acuerdo con la investigación de la revista Animals, citada por el medio OK Diario, la sustancia se incrementa cuando el “contacto humano es más frecuente, cercano y de mayor calidad”.

La oxitocina puede favorecer “su equilibrio emocional y contribuir positivamente a su salud física y mental a medio y largo plazo”, agrega.
De igual manera, se destaca que la regularidad de las interacciones entre los gatos y sus cuidadores es clave ya que tienen respuestas emocionales positivas “cuando las rutinas de contacto y comunicación se repiten de manera constante”.

Los factores que hacen que un gato elija a su persona favorita
Según el sitio especializado Catster, un gato desarrolla un reconocimiento y afecto especial por quien atiende de forma constante sus necesidades básicas. Esto incluye alimentarlo con regularidad, dedicarle tiempo de juego, mantener limpia su caja de arena y brindarle caricias en los momentos oportunos.

Así las cosas, se podría afirmar que entre los aspectos que más influyen en ese vínculo se encuentran:
- Transmitir seguridad y rutina estable.
- Respetar su espacio y no forzar contacto físico.
- Buscar espacios para el juego, caricias y momentos positivos.
- Tener un tono de voz calmo y movimientos suaves.
- Dedicar tiempo diario de calidad.
Sin embargo, también es fundamental tener en cuenta que cada gato es un mundo distinto y, por ende, la socialización temprana, la genética y las experiencias previas pueden transformar por completo su forma de vincularse.
Si es un gato que desde muy pequeño ha estado en casa, seguramente responderá a las muestras de afecto de manera cercana, mientras que otros necesitan semanas o incluso meses para confiar.
En gatos adoptados o que han pasado por refugios, este proceso puede tardar más, pero suele volverse muy sólido una vez se establece.
