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“Así fuera arrastrándome, no pasó por mi mente rendirme”: cadete de la Escuela Militar

Un grupo de 11 estudiantes de la escuela militar participaron en competencia internacional contra ejércitos de otros países. Vivieron al extremo durante 36 horas. ¿Cómo les fue? ¿Lograron ganar?


Hace un par de meses llegó a Colombia la invitación para participar en el Desafío Militar Agulhas Negras en la Academia Militar del Ejército de Brasil. Todos los países de la región competirían con sus alumnos para demostrar cuáles tienen mejor preparación en temas de destrezas, liderazgo, conocimiento, resistencia, arrojo, coordinación y mística. Durante 36 horas continuas pondrían a prueba todas sus habilidades.

Los ejércitos de otros países ya completaban un año de entrenamiento, al decir verdad, en Colombia nunca se había participado en dicha competencia, y cuando decidieron hacerlo tenían el tiempo en su contra. Así que realizaron unas pruebas internas y quienes tuvieran el mejor puntaje viajarían a Brasil.

Nueve hombres y dos mujeres entre los 18 y 22 años de edad representaron al país con orgullo, aunque cuando llegaron allá y vieron cómo era en realidad la prueba varios, entre ellos, la alférez Diana Suarez, dijeron: “En qué me metí, estaba loca al venir acá”. La prueba arrancó el miércoles a las dos de la tarde y terminó el viernes a las cuatro de la mañana, aproximadamente. Solo durmieron una hora, en realidad fueron 36 horas continuas de esfuerzo, pasando múltiples pruebas que iban desde esfuerzo físico, mental, de resistencia, concentración, por nombrar algunas de las misiones.

“Así fuera arrastrándome, no pasó por mi mente rendirme”: Cadete de la Escuela Militar
“Así fuera arrastrándome, no pasó por mi mente rendirme”: Cadete de la Escuela Militar - Foto: Ejército Nacional

“Arrancamos con una marcha de 16 kilómetros, desde ahí ya era duro. Luego, para pasar de una prueba a otra, teníamos que recorrer tres kilómetros más, en menos de media hora o de lo contrario quedaríamos descalificados”, dijo una de las participantes.

Tuvieron que cumplir misiones en polígono, equitación, armamento. Se alimentaban de las raciones militares que alcanzaron a meter en los camuflados, e ir al baño representaba perder tiempo. Inicialmente no tenían conocimiento de qué puntajes tenían, no hablan con nadie, solo trabajaban en las pruebas. Solo hasta la noche del jueves les indicaron que iban en el tercer puesto, por delante de ellos Brasil y Ecuador.

“El equipo más competitivo en mi opinión era Ecuador, siempre estábamos de la mano en los puntos y peleando un buen lugar en la competencia”, dijo el cadete Hernández Steven, quien asegura que, pese al cansancio, cada paso que daba agradecía a Dios y al Ejército colombiano por haberle permitido conocer un nuevo país.

Creían que Brasil era de clima caliente, pero las frías madrugadas les mostraron que la temperatura varía según el lugar y la época del año. “Había momentos en los que ya no podíamos ni mover los brazos, teníamos ampollas en los pies”, explicó una de las participantes, consciente que descansar era dar ventaja a su competencia.

La cadete Jennifer García dijo, aún entre suspiros: “fue una prueba muy fuerte, lleve mi mente y mi cuerpo al límite. Pero no estaba en mi mentalidad rendirme, siempre tuve la mentalidad de seguir adelante así fuera arrastrándome”. Aseguró que las pruebas eran muy difíciles, pero en el Ejército le habían enseñado que no hay imposibles. Y no se equivocaron.

“Le metimos mucho corazón porque en realidad el cuerpo no daba, pero hoy nos sentimos orgullosos no solo de completar la prueba sino de ocupar el segundo puesto”, afirmó Suárez.

Se evaluaron ejercicios como tiro de precisión, marchas, pasos de obstáculos y habilidades de liderazgo y trabajo en equipo. Compitieron academias militares de Brasil, Paraguay, Ecuador, México, Bolivia y Colombia. Brasil se llevó el primer puesto.

Según los participantes, los brasileros tuvieron la oportunidad de entrenar 12 meses y conocían la pista, razón por la cual resaltan el desempeño de los colombianos, pues aseguran que el entrenamiento que reciben es integral y les permitió adaptarse a todo ambiente, pues el armamento y el material de los uniformes son completamente diferentes y aún así dieron la talla.

El cadete Diaz Alán aseguró que se siente orgulloso del triunfo obtenido. El joven de 21 años, oriundo de la Dorada Caldas, que cursa sexto semestre de capacitación militar, tuvo la oportunidad de viajar por primera vez al exterior. Cuando regresaron, los recibieron en la escuela militar con calle de honor por dejar en alto el nombre de los colombianos.

“La Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova continuará capacitando a los futuros oficiales para seguir poniendo el nombre de Colombia y el Ejército Nacional en lo más alto”, aseguró la institución.