Cada año, durante la Semana Santa, las iglesias viven el Triduo Pascual, en el que se conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, a través de una serie de prácticas religiosas y tradiciones que ayudan a los fieles a prepararse para celebrar la Pascua de Resurrección.
Dentro de estas expresiones de fe, uno de los momentos más significativos es el Sermón de las 7 Palabras, un acto religioso que tiene lugar el Viernes Santo y que se centra en las últimas frases pronunciadas por Jesús en la cruz.

Este acto litúrgico se convierte en un espacio de recogimiento, reflexión y silencio, en el que los creyentes contemplan el sentido del sacrificio de Cristo y su mensaje de amor, perdón y redención, explica el sitio especializado ACI Prensa.
El Sermón de las 7 Palabras suele desarrollarse durante varias horas, en las que sacerdotes o predicadores abordan cada una de las frases atribuidas a Jesús antes de su muerte.
Las siete expresiones que conforman el Sermón son:
- “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”
- “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”
- “He aquí a tu hijo: he aquí a tu Madre”
- “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”
- “Tengo sed”
- “Todo está consumado”
- “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”
Cada una de estas frases están cargada de simbolismo y enseñanzas que han sido transmitidas a lo largo de los siglos. A través de estas meditaciones, además de recordar el momento de la crucifixión, los creyentes también encuentran una guía para enfrentar sus propias dificultades a lo largo de la vida y fortalecer su fe para superarlas en el nombre de Jesús.

En este contexto, el Viernes Santo marca uno de los momentos centrales de la Semana Santa, centrado en recordar la crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret dentro del Triduo Pascual.
Durante esta jornada, en la Iglesia católica no se celebra la eucaristía, sino que se realiza la Liturgia de la Pasión del Señor en la tarde, momento que coincide con la hora atribuida a la muerte de Jesús.

Este acto se centra en la conmemoración de su tortura y fallecimiento, incluyendo también el Vía Crucis, que consiste en la recreación de las 14 estaciones que recuerdan el camino que recorrió Jesucristo desde su condena hasta su sepultura.
Cada etapa o acto religioso de este Viernes Santo se acompaña de oraciones y elementos simbólicos como la cruz, la corona de espinas y el color rojo en la liturgia.
