Estilo de vida

Este es el entrenamiento que busca ser tendencia de bienestar en 2026

Un método de bajo impacto que combina fuerza, postura y resultados sostenibles se mueve este año.

GoogleSiga las noticias de SEMANA en Google Discover y manténgase informado

14 de febrero de 2026, 2:18 a. m.
barre
barre Foto: barre

Las tendencias de bienestar para 2026 parecen mostrar un cambio en la forma de entrenar.

Hoy, las personas buscan métodos inteligentes, sostenibles y compatibles con la vida real. Y en medio de esa vida real, de jornadas extensas, fatiga física y mental, una creciente necesidad de equilibrio, el barre es la disciplina que podría entrar en ese espacio de necesidad.

En Colombia, este método ha sido desarrollado y estructurado desde una mirada local por personajes como Johanna Lorduy, pionera en adaptar y sistematizar el barre como una práctica pensada para el contexto y las necesidades reales de las personas.

Más que una tendencia importada, su propuesta tomó forma a partir de la experiencia personal y profesional. Lorduy buscó durante años un método que realmente respondiera a su cuerpo.

“Durante mucho tiempo me exigí desde el castigo. Hacía ejercicio para forzar cambios que nunca llegaban, especialmente en zonas como los brazos, y eso terminó alejándome del disfrute y del bienestar”, explica.

Esa búsqueda la llevó no solo a practicar el método, sino a adaptarlo y certificarse en la técnica, con el objetivo de construir una propuesta que fuera efectiva, consciente y sostenible.

Inspirado en el ballet clásico, el barre combina fuerza controlada, postura, estabilidad y conciencia corporal. A diferencia de otros entrenamientos, no se basa en impacto ni sobreexigencia, sino en técnica, progresión y constancia, factores que permiten entrenar sin castigar el cuerpo y sostener el hábito en el tiempo.

“Entendí que el cuerpo responde mejor cuando se siente seguro. La fuerza controlada permite avanzar sin agotamiento ni lesiones. No se trata de perseguir resultados rápidos, sino de construir un método que se pueda sostener en la vida diaria, incluso con agendas exigentes”, afirma.

De acuerdo con el Worldwide Survey of Fitness Trends 2025, publicado por el American College of Sports Medicine (ACSM), los entrenamientos de bajo impacto, la fuerza funcional y los programas híbridos presenciales y digitales se posicionan entre las principales tendencias globales.

A su vez, el American Council on Exercise (ACE, 2024) destaca que los métodos que trabajan músculos profundos y el control del movimiento reducen el riesgo de lesión y aumentan la adherencia, especialmente en personas con rutinas laborales demandantes.

La propuesta desarrollada por Lorduy se diferencia de otros métodos porque prioriza la fuerza controlada sobre la intensidad extrema, busca resultados progresivos y sostenibles, puede practicarse en casa u oficina sin equipos y se adapta con facilidad al entrenamiento virtual, facilitando la constancia.

“Yo necesitaba un método que no me obligara a elegir entre entrenar y vivir. Por eso adapté la técnica a la realidad cotidiana”, explica.

Algunos ejercicios simples que pueden incorporarse en la rutina diaria incluyen:

  1. Apoyar las manos sobre una mesa o en el espaldar de una silla. Colocar la espalda formando un ángulo de 90 grados. Dejar la pierna derecha semiflexionada y elevar la izquierda hasta la altura de la cadera; luego, regresar a la posición inicial. Evitar levantar la cadera y mantener la mirada hacia abajo. Repetir el movimiento ocho veces y cambiar de pierna.
  2. Elevar ligeramente el torso hasta quedar en posición diagonal, manteniendo el apoyo en la silla o en una barra. La pierna derecha permanece semiflexionada como base de apoyo. Llevar la pierna izquierda hacia atrás y luego traerla al frente, como si la rodilla quisiera tocar la barbilla, contrayendo el abdomen y controlando la respiración. Cada movimiento corresponde a una respiración completa. Repetir ocho veces y cambiar de pierna.

Según la experiencia del método, los primeros cambios en postura, tono muscular y conciencia corporal pueden percibirse entre las tres y cuatro semanas, siempre que exista constancia, un factor clave para sostener la motivación.

“El cambio no solo se ve, se siente. La relación con el cuerpo se transforma cuando deja de ser una lucha”, afirma Lorduy.

Otro elemento determinante en que el barre se afiance este 2026 es su adaptación al formato virtual, que permite entrenar desde cualquier lugar, ajustar horarios y mantener la rutina incluso en medio de viajes o agendas cambiantes.

“La virtualidad no reemplaza el entrenamiento presencial, lo complementa. Permite que más personas accedan a un método bien estructurado sin barreras”, concluye.