ciclismo

El equipo que estuvo a punto de llevarse a Santiago Buitrago antes del Bahrain Victorius

Su manager, Carlos Bernal, contó a SEMANA el paso a paso de la llegada del bogotano al Bahrain.


Este miércoles -25 de mayo- la bandera de Colombia se puso en lo más alto del Giro de Italia gracias a Santiago Buitrago. El corredor nacional ganó la etapa 17 de la corsa rosa, algo que se le había hecho esquivo en ocasiones anteriores.

Después de dos días, donde dejó lágrimas de frustración por quedar segundo en la etapa 15, Buitrago dio un ataque letal en la montaña y cruzó la línea de meta con una gran ventaja sobre sus rivales, esta vez con lágrimas de alegría por coronarse en lo alto.

santiago buitrago
Santiago Buitrago. - Foto: AP

De ahora en adelante, Colombia puede decir que pasó a tener 32 victorias en la historia de la corsa rosa y, mucho más importante, que tiene en el bolsillo a un ciclista ambicioso, soñador y valiente para el futuro.

“A toda la afición colombiana, muchas gracias por todo el apoyo que me han venido brindando. Esto es para ellos, para mi familia y para toda la gente que siempre ha estado ahí”, dijo Santiago un poco más calmado en zona mixta, dedicando el triunfo a los compatriotas que encendieron sus pantallas este miércoles para acompañarlo.

Ahora bien, la carrera de Santiago Buitrago pudo dar un giro sustancial en cuanto a la elección de un nuevo equipo, pues antes de arribar al Bahrain Victorius, otra escuadra buscaba sus servicios, al mostrar grandes cualidades en las carreteras.

SEMANA en la Ruta conoció en entrevista exclusiva con su manager, Carlos Bernal, que Buitrago estuvo cerca de llegar al equipo Bora, donde actualmente está otro escarabajo, Sergio Higuita. “Santiago no iba para el Bahrain, él iba para el Bora, hizo todas las pruebas para llegar allí, nos hicieron oferta, pero Bahrain se apareció y no sé por qué decidimos elegir a este equipo”, contó.

Por otro lado, Bernal resaltó la humildad del corredor colombiano, que hoy se metió en las páginas doradas del deporte pedal de nuestro país. “Es un gran ser humano, es transparente, es inocente, es un ser humano que hay que cuidar. No tiene avaricia, él solamente quiere ganar, solo es ambicioso sobre la bicicleta”, manifestó Bernal en charla con este medio.

“Sus lágrimas lo contagian a uno, eso tiene Santiago, por eso lo adoran. Mikel (Landa) es un papá para él dentro del equipo, yo le di las gracias por acogerlo”, agregó.

El paso a paso de un campeón

El primer puerto transcurrió con normalidad, pero en el descenso se produjo la primera gran noticia del día para Buitrago. “Cuando me caí fue un momento difícil, pero supimos darle vuelta”, dijo al recordar esos momentos de nerviosismo cuando derrapó en una serie de curvas rápidas y acabó en el suelo con el hombro derecho raspado.

Pero el colombiano sabía que estaba para grandes cosas y rápidamente se puso en pie para apretar el acelerador y llegar a la rueda de sus rivales. “La carrera iba muy lanzada, el grupo se había dividido y pensé que todo se había ido al traste. Recuperé fuerzas y pudimos darle vuelta”, confiesa el hombre del día en el Giro de Italia.

Buitrago volvió a cabeza de carrera y coronó el segundo puerto en Vetriolo con relativa tranquilidad. Sin embargo, antes de subir al Monte Rovere, el lote de fuga se rompió por un ataque conjunto entre Van der Poel y el ciclista del Jumbo-Visma, Gijs Leemreize. Buitrago, entre tanto, se mantuvo marcando el paso de los perseguidores, con Carthy y Jan Hirt (Intermarché) como únicos sobrevivientes.

“A inicio de puerto sabía que llevábamos minuto y medio de diferencia. Comenzamos a subir y sentí que tenía buenas piernas, así que decidí probar”, cuenta el ganador de la etapa sobre ese zarpazo en busca de los dos corredores que se encontraban en punta.

Al cruzar la meta, levantó los brazos al cielo y rompió en llanto como ya lo había hecho el domingo tras el segundo lugar en Cogne. “Hoy (las lágrimas) son de felicidad, de que el trabajo se ha hecho bien. Por fin llega esta victoria que tanto tiempo la venía buscando”, dijo en zona mixta a un montón de micrófonos que se agolparon para escuchar sus palabras.