Arte

Ante la polémica desatada por la remoción de obras del Museo Nacional de Colombia: los museos hablaron

“Ningún gobierno debería decidir qué podemos ver de nuestra historia según sus afinidades políticas, ni imponer una versión que suprima las demás”, aseguran.

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28 de octubre de 2026 a las 10:17 p. m.
museos cuestionan desmonte de obras en el Museo Nacional y exigen autonomía
museos cuestionan desmonte de obras en el Museo Nacional y exigen autonomía Foto: Tomado de redes sociales

Una unión entre el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), el Museo de Arte Moderno de Barranquilla (MAMB), el Museo de Arte Moderno de Cartagena, el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), el Museo Rayo, Roldanillo y el Museo de Arte Moderno del Tolima, dijo, en carta dirigida a la ciudadanía colombiana y a la ministra de Cultura:

Los museos de arte moderno firmantes expresamos nuestra profunda preocupación por el retiro de obras y objetos del Museo Nacional de Colombia por razones ideológicas. Un museo tiene la responsabilidad de permitirnos conocer la complejidad de nuestra historia, incluso aquello que nos incomoda, nos enfrenta o nos cuesta reconocer.

Las obras de arte y los objetos de memoria hacen presentes experiencias, luchas y vidas que forman parte de Colombia. Retirarlos de la mirada pública empobrece nuestra capacidad de comprendernos como sociedad.

La memoria es siempre fragmentaria. Se construye desde experiencias distintas, atravesadas por silencios, desacuerdos y transformaciones. La responsabilidad de los museos consiste en abrir relaciones entre esas experiencias, permitir que múltiples miradas comparezcan y que, en el movimiento y el encuentro de sus versiones, podamos comprender mejor nuestro pasado. Aprender de él es fundamental para evitar la repetición de la violencia y ampliar nuestras posibilidades de futuro.

Todo relato de museo es incompleto y puede ser revisado. Esa condición nos exige profundizar la investigación, incorporar otras voces y añadir capas a la narración.

Si una interpretación resulta insuficiente, corresponde complejizarla, hacer visibles sus límites y ponerla en conversación con otras experiencias. La búsqueda de comprensión necesita que entre más luz sobre el pasado y que quienes han sido excluidos encuentren lugar para hablar de él.

Los guiones de los museos pueden y deben revisarse mediante investigación, argumentos curatoriales y diálogo público. Esa revisión exige autonomía profesional y participación de las comunidades y las personas cuyas vidas forman parte del relato.

Ningún gobierno debería decidir qué podemos ver de nuestra historia según sus afinidades políticas, ni imponer una versión que suprima las demás.

La controversia cultural debe tramitarse en paz, mediante el intercambio de ideas y el reconocimiento de la diferencia. Imponer la unificación de los discursos mediante el silenciamiento de obras, experiencias o comunidades constituye una forma de violencia. Precisamente porque permiten que las diferencias permanezcan, se expresen y entren en relación, los museos contribuyen a la paz, a la reconciliación y a la construcción del futuro de las sociedades.

Solicitamos a la ministra de Cultura que garantice la autonomía de los museos y promueva una revisión pública y sustentada de las decisiones adoptadas, con participación de los equipos curatoriales y de las comunidades y personas representadas en las piezas retiradas.

Como instituciones dedicadas al arte, consideramos fundamental defender un espacio donde podamos encontrarnos en nuestras diferencias, hacernos preguntas y pensar juntos el país que queremos construir.