En un hito histórico para la plástica latinoamericana, el maestro David Manzur presentó en la capital francesa su más reciente exposición titulada Evolución. A sus 96 años de edad y con 73 años de carrera artística, el maestro demostró en suelo europeo que la pintura figurativa sigue siendo un vehículo de expresión con infinitas posibilidades, desafiando la tendencia tradicional de las retrospectivas para apostarle a la vigencia y vitalidad de su presente.



La muestra, compuesta por dibujos de mediano formato y pinturas de gran formato, reunió obras recientes —en su gran mayoría inéditas— que Manzur trabajó desde su taller en Barichara, Santander.
El escenario elegido para este reencuentro con Europa fue el emblemático e histórico Palacio de la Industria, ubicado en el corazón cultural parisino de Saint-Germain-des-Prés. Esta prestigiosa sede, que desde 1852 ha albergado la vanguardia de la ciencia y las artes, siendo testigo de la primera proyección de un largometraje de los hermanos Lumière y de muchos de los avances de la científica Marie Curie, dialogó a la perfección con la filosofía del maestro Manzur, quien sostiene con firmeza que es necesario mirar al pasado para poder avanzar en la pintura.
La curaduría estuvo a cargo de un equipo de primer nivel internacional, liderado por el célebre historiador del arte Edwart Vignot (presidente de la Sociedad de Amigos del Museo Eugène Delacroix y Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia) y por Stanislas Couzi-Betancourt, representante del maestro en Europa.



Por su parte, el catálogo de la exposición fue realizado por Eugenio Viola, prestigioso crítico de arte, exdirector artístico del Museo de Arte Moderno de Bogotá (Mambo), comisario del pabellón italiano en la 59ª Bienal de Venecia y actual director del Museo Madre de Nápoles.
Como el último gran referente vivo de la generación de los años 20 —aquella que redefinió el arte en Colombia—, Manzur se mantiene activo y lúcido a las puertas de cumplir 97 años. Al ser consultado sobre las condiciones que le permiten continuar creando a este nivel, el maestro resaltó la importancia de mantener una curiosidad inquebrantable, una vida alejada del alcohol y las drogas, y la disciplina del ejercicio físico que practica desde los 17 años. Asimismo, destacó el entorno de Barichara como el ecosistema de paz y concentración ideal para su producción artística.



Con una trayectoria que inició con su primera exposición individual en 1953 en el Museo Nacional de Colombia, y que incluye formación en el Art Students League y el Pratt Institute de Nueva York, Manzur es de los pocos creadores galardonados dos veces consecutivas con la prestigiosa Beca de la Fundación Guggenheim. Además, fue galardonado con la Gran Cruz de la Orden de Boyacá, la condecoración más alta de la República de Colombia y el Rey Felipe VI de España le otorgó la Orden de Isabel la Católica.

La carrera de David Manzur se ha caracterizado por una evolución y mutación constantes, experimentando con técnicas y temáticas sin encasillarse jamás en un solo estilo. Con esta exhibición, mientras los ojos del mundo del arte se posaron sobre París, David Manzur volvió a sorprender al demostrar que la evolución no se detiene con la edad.
