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| 6/6/2020 3:00:00 AM

“En este momento nos mantiene solo el deseo”, dueña de Ábaco, libros y café

Las sillas y mesas están recogidas; las máquinas de café, apagadas; y los pasillos vacíos. Con la ciudad cerrada y sin turistas, la librería de María Elisa Gutiérrez, en el Centro Histórico de Cartagena, también sufre las consecuencias de la crisis por el coronavirus.

Ábaco, libros y café “En este momento nos mantiene solo el deseo”, La librería funciona en el Centro Histórico de Cartagena desde mayo de 2002. Foto: Archivo Particular
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Como si se tratara de una historia mitológica en la que un hijo termina devorando a su padre, lo que nació hace 18 años como una extensión lúdica de una empresa de tecnología con sede en Bogotá, acabó convirtiéndose en un espacio con vida propia y en un referente no solo de los libros, sino del movimiento cultural del sector. A unos pasos del teatro Adolfo Mejía y de la catedral de Santa Catalina, en la romántica esquina de la Calle de la Iglesia, bajo uno balcones casi siempre florecidos, en el Centro Histórico de Cartagena, está Ábaco, Libros y Café.

Las sillas y mesas para tertuliar ahora están recogidas; y las máquinas de café, apagadas. la librería de María Elisa Gutiérrez también sufre las consecuencias de la crisis por el coronavirus, porque como muchos de los negocios de esta zona de la ciudad buena parte de sus ventas dependían de los turistas extranjeros, así que con Cartagena cerrada la posibilidad de sobrevivir se empieza a agotar.

SEMANA: ¿Cómo es la historia de la librería?, ¿cómo surgió la idea?

María Elisa Gutiérrez: La librería fue fundada en mayo de 2002. En ese momento Ábaco era una empresa de tecnología bastante exitosa, llamada Sistemas de Computación Ábaco, que operaba desde Bogotá. Con la idea de poder pasar un tiempo cada mes en Cartagena, se me ocurrió que sería lindo tener un negocio lúdico en esta ciudad. Mis opciones eran una galería de arte o una librería y decidí esta última porque me pareció más versátil. Nació como un departamento del negocio principal y por eso se llamó Ábaco Libros. Poco a poco fui dedicándole más tiempo a la librería y menos al negocio de tecnología, hasta que el primero se fue acabando y la librería creciendo. Ábaco libros se fue volviendo un sitio icónico de la ciudad, y se convirtió en un lugar obligado para los turistas.

SEMANA: La llegada del coronavirus, sin duda, cambió la cotidianidad de todo. ¿Cómo era un día a día normal antes de que estallara esta crisis?

M.E.G.: A los pocos años de iniciar la operación, fuimos conscientes de que la venta de libros requería un atractivo adicional para que la gente visitara la librería, por lo que implementamos la oferta de café gourmet, algo de licor y comidas suaves. Esto hizo que además del atractivo propio de la librería, el tener esta oferta trajo a muchos turistas nacionales y especialmente internacionales y especialmente europeos. Esto hizo que nuestro local siempre estuviera lleno de turistas tomando café y con una rotación de más de 200 clientes durante el día, ya que laborábamos 18 horas diarias.

María Elsa Gutiérrez, dueña de Ábaco, Libros y Café, librería en la ciudad de Cartagena.

SEMANA: ¿Qué tipo de productos o libros eran los que más ventas les representaban?

M.E.G.: La facturación de libros era el 60% y la de café y demás productos era 40%. Siempre quisimos mantener como negocio principal la venta de libros, aunque éramos conscientes de que, si ampliábamos el café, el negocio crecería. Pero la idea no era ganar más dinero sino mantener la filosofía del negocio, con la cual marcamos una gran diferencia en la ciudad, pues era el único sitio tranquilo, con buena música (siempre jazz) emitida por nuestra propia emisora.

SEMANA: ¿Cómo ha sido el impacto de la crisis con respecto a los trabajadores y los contratos?

M.E.G.: En el momento de tener que cerrar, teníamos 10 personas trabajando en los 2 turnos, ya que, por el flujo de clientes, en el 2018 nos habíamos visto en la necesidad de abrir un segundo local, el cual cerramos de manera definitiva el 28 de febrero de este año, previendo lo que iba a suceder.

SEMANA: Entonces, ¿tuvieron que despedir personal o a modificar sus contratos?

M.E.G.: Hoy en día tenemos cuatro empleados activos, tres con suspensión de contrato y dos de nivel ejecutivo (la gerente administrativa y la gerente de la operación online) que están trabajado sin salario.

SEMANA: ¿Qué día tuvieron que cerrar y cómo fue el proceso?

M.E.G.: El local principal lo cerramos el 14 de marzo y en ese momento la alternativa que tomamos fue enviar a vacaciones a todos los empleados, pensando que el confinamiento sería más corto. Nunca previmos que la situación en Cartagena fuera a ser tan complicada. Permanecimos totalmente cerrados hasta la última semana de mayo, cuando abrimos la parte de venta de libros a domicilio, ya que el gobierno autorizó la reapertura de la venta de libros. Por supuesto, no tenemos venta de café. Lo otro especial es que solo podemos abrir de 8:30am a 3:00pm. Los cuatro empleados que están trabajando aceptaron trabajar con el salario mínimo y así estamos tratando de sobrevivir el mayor tiempo posible.

SEMANA. ¿Cuáles son los problemas más grandes a los que se están enfrentando?

M.E.G.: Lo más complicado ha sido conseguir con que pagar a los empleados y mantenerles su moral. Lo otro, negociar las deudas con los proveedores y los bancos y conseguir algo de recursos para poder pagar el arriendo del local (el cual logramos negociar, afortunadamente) y los servicios públicos, los cuales a pesar de estar cerrado siguen llegando por el mismo valor y aún más altos. Aunque el local estuvo cerrado, la factura de Electricaribe está llegando por $1.400.000 sin tener el aire acondicionado en uso.

SEMANA: ¿Qué protocolos de sanidad han implementado para la reactivación de las ventas y demás actividades de la librería?

M.E.G.: Con base en las normativas dadas por el gobierno definimos nuestros protocolos de seguridad, el cual se le entregó a todos los empleados y facilitamos los implementos necesarios para los empleados y los clientes, retiramos las mesas de atención a los clientes y, por último, imprentamos el sistema de información para que los clientes conozcan nuestro protocolo de seguridad.

SEMANA: ¿Cómo están sobreviviendo, es decir, han tenido que implementar nuevas estrategias?

M.E.G.: Afortunadamente a finales del año pasado habíamos iniciado el proceso de montaje de Abaco Libros Online (www.tienda.abacolibros.com), lo cual nos ha permitido seguir atendiendo a nuestros clientes por el portal y poco a poco estas ventas se han ido incrementando, aunque el nivel de ventas es muy diferente a lo que vendíamos en la tienda física (más o menos 5%), pero esperamos que este canal crezca rápidamente.

Por otra parte, hemos recibido apoyo de algunos clientes que no quieren que Ábaco desaparezca y estamos en la campaña de la Cámara del Libros #AdoptaUnaLibreria la cual terminó el 31 de mayo y estamos esperando su resultado.

SEMANA: ¿Cuánto tiempo podría aguantar el negocio funcionando así?

Es una pregunta muy difícil, porque en este momento solo nos mantiene el deseo y una leve esperanza de que, por las características del negocio, consigamos ayuda oficial para sobrevivir, pero medios reales no tenemos para hacerlo.

SEMANA: ¿Cómo ven el futuro para una posible apertura, teniendo en cuenta la situación de contagios y muertes en la ciudad?

M.E.G.: El futuro lo veo muy difícil. En Cartagena la apertura completa no se hará antes de dos meses, pero lo más grave es que el turismo no volverá hasta el próximo año y de manera muy lenta y nuestro mercado local es muy pequeño para podernos mantener.

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