Virginia Petro de León, la joven escritora cordobesa nacida en Mateo Gómez, corregimiento de Cereté, irrumpe nuevamente en la escena literaria colombiana gracias a su segundo libro, Me dijeron que amara con la boca llena de barro y sal.
Esta obra, un híbrido de cuentos y poemas, es un canto íntimo al amor que resiste, que aborda la pérdida, el miedo y la vulnerabilidad desde las entrañas del Caribe colombiano, con un llamado a habitar el mundo a pesar de las heridas.
Nacida de sus viajes por ferias literarias y duelos personales, la novela extiende los ecos de su debut Después del amor, nosotras, donde ya exploraba el desamor, el abuso y la negritud rural, consolidándola como voz fresca para lectoras diversas, en su mayoría mujeres negras que hallan en sus palabras un espejo de resistencias cotidianas.


Su presencia en redes sociales, especialmente TikTok e Instagram, ha sido clave para viralizar su poesía y conectar con miles de jóvenes que comparten sus reflexiones sobre racismo, machismo y amor queer, transformando lecturas en conversaciones colectivas sobre sanación.
Ahora, Petro de León regresa a la Feria Internacional del Libro de Bogotá, su segunda participación tras el éxito del primer título, con una presentación el 25 de abril a las 2:00 p.m. en el Auditorio José Asunción Silva, seguida de una sesión de firma de libros el 26 de abril, donde promete seguir sembrando diálogos sobre resistencias y amores. A propósito del lanzamiento, SEMANA conversó con la autora.

SEMANA: El territorio en este libro se siente como si fuera protagonista; hablemos de eso, de la importancia que le da al Caribe.
Virginia Petro de León: Esto me da como la felicidad enorme porque era lo que quería. Yo creo que lo que pasa es que a veces damos por sentado, eso pasa mucho en literatura, se le llama como el extrañamiento, y es que normalizamos las cosas que vemos y se nos olvida cómo hacerlas extrañas.
A nosotros nos parece completamente normal que en el pueblo haya una persona que desde hace mucho tiempo ya no se identifica como hombre y nunca se identificó como hombre, sino como una mujer, pero el resto de la gente lo sigue tratando como hombre. Es algo que normaliza. Hay racismo, hay clasismo metido en la misma historia y nos parece normal.
Por eso se trata de empezar a darles voz en la medida de lo posible a estas historias y dejar de normalizarlas. Que la gente puede empezar a hablarlo y a decirlo textualmente. Yo creo que mi territorio ha estado muy atravesado por el machismo, muy atravesado por la misoginia, y necesita como voces femeninas y voces diversas y de gente que alguna vez no pudo contar su historia. Yo me siento infinitamente agradecida con Mateo Gómez porque me permite entender de dónde vienen ciertas cosas y porque fue ahí donde crecí. Me siento agradecida con la gente que ha abrazado el lugar de donde yo soy. Esto es una forma de hablar de los pueblos en general, de todos los pueblos del Caribe, como se tiene que hablar con toda su gente, no excluyendo a unos y a otros, no.
SEMANA: Hablemos del poder de la representación y lo que usted significa hoy en el mundo literario en Colombia…
Virginia Petro de León: Mi público son niñas de 14 o 15 años, hombres gays de mi edad, de 27 o 28 años, identidades trans y personas que apenas están descubriendo y que no se encasillan en un género. Yo siento que yo represento una especie de visibilidad, pero sin burla, esa visibilidad sin parodia, de ser miembros de la comunidad LGBT sin que eso sea un chiste. Yo soy una mujer lesbiana, pero también soy estudiante, soy hermana, soy hija mayor, soy superresponsable, soy todo eso y no me gusta que me encasillen en una sola cosa.
SEMANA: ¿Para usted quién fue ese modelo de representación en su infancia?
Virginia Petro de León: A mí eso fue lo que me faltó. Y yo leí gente increíble, desde García Márquez, que me parece talentosísimo, es de mis autores favoritos, a Gómez Jattin, a María Mercedes Carranza, a José Asunción Silva, Marvel Moreno, o sea, yo leí gente talentosa, Margarita García Robayo.
Pero me acuerdo mucho de que, al escribir o al intentar hablar como de ser una mujer negra, de escribirle poesía como mujer a otra mujer, ahí me quedaba quizás un poco corta; también me seguía faltando representación negra. Y la encontré con Mari Grueso, que es una divina poeta.
Luego también sentía mucha culpa alrededor del cuerpo; decía: “Es que yo soy una mujer grande y me veo así y luego alguien me dijo: “Es que la gordofobia está cargada de racismo y nadie habla de eso”. Entonces yo dije: “Lo que necesito es para yo dejar de sentirme como desubicada, empezar a encontrar a otra gente que de pronto también se siente igual de desubicada”. A mí me faltó esa representación.


SEMANA: En el libro usted aborda temas muy fuertes como la violencia sexual y la violencia de género, pero lo hace desde la poesía. ¿Cómo logró hacer poemas tan hermosos con historias tan dolorosas?
Virginia Petro de León: En medio del dolor hay mucha valentía y mucha fortaleza y mucha belleza. Vivir una situación de abuso es una vaina que lo rompe a uno y lo rompe para siempre. Y hablar de la muerte y hablar no solo de la violencia sexual vivida, sino de lo que viven otras y otros en general, es muy difícil y yo no voy a romantizarlo porque, nadie y lo digo en el primer libro, nadie tendría por qué pasar por una situación de esas.
Lo que sucede acá es que, ya que estamos aquí en este espectro de dolor infinito, pues acompañémonos y hagámoslo con valentía y con respeto y abrazándonos con mucho cuidado. Yo crecí con una frase que mi papá me decía y que yo siento demasiado. Entonces yo lloro mucho y también, si me da rabia, me da rabia como con ganas, todo llevado al 100. Que esto, afortunadamente, gracias a la terapia, lo he aprendido a controlar, pero antes era muy abrumador vivir. Lo que uno necesita es compasión, paciencia, como ‘oye, cógela suave‘. Y yo creo que por eso es que logré lidiar con el dolor y crear algo con eso. Hay cosas que no se pueden hacer solas y el dolor atravesarlo con hermosura, se puede hacer en conjunto.
SEMANA: Hablemos del amor y por qué para usted es una forma de resistencia.
Virginia Petro de León: Sí, yo creo que viene de mi necesidad de perfeccionismo. En mi necesidad de hacer las cosas bien, yo opté por decir: “Lo más fácil de hacer en el mundo es querer, es amar. Uno no puede ir por el mundo coleccionando rabias, coleccionando vainas que no le pertenecen. Cada quien debe atravesar los procesos y tratar de vivir el proceso desde el amor. A mí el amor me salvó y me dio como la seguridad que yo estaba esperando.

SEMANA: ¿Cómo describiría Me dijeron que amara con la boca llena de barro y sal?
Virginia Petro de León: Es un libro maravilloso que está escrito para el Caribe colombiano y está escrito para todos los amores que sintieron que algún día no pertenecían a ningún lado, que tienen una comunidad muy grande, y estoy orgullosa de hacer parte de esa comunidad y que ojalá pues podamos siempre seguir escribiendo esa historia en conjunto.
