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De Bogotá a la élite de la Fórmula 1: la historia del ingeniero colombiano que diseña el futuro de Mercedes

“No sabía nadar y me tiraron a la piscina”: así es trabajar en el corazón de la Fórmula 1

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9 de mayo de 2026 a las 7:00 a. m.
Nicolás Andrés Valencia Contecha, ingeniero  de Mercedes AMG High Performance Powertrains.
Nicolás Andrés Valencia Contecha, ingeniero de Mercedes AMG High Performance Powertrains. Foto: Instagram Nicolás Andrés Valencia Contecha.

En un deporte donde las carreras se deciden por milésimas de segundo y cada pieza puede significar la diferencia entre la gloria y el fracaso, hay un colombiano que trabaja en silencio, lejos de los reflectores, pero en el centro mismo de la velocidad.

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Se trata de Nicolás Valencia Contencha, ingeniero del Mercedes-AMG Petronas Formula One Team, quien hoy hace parte del engranaje técnico que construye los motores del futuro de la Fórmula 1. Su historia, sin embargo, dista mucho de ser una línea recta.

Nicolás Valencia Contencha contó su experiencia dentro del equipo Mercedes.
Nicolás Valencia Contencha contó su experiencia dentro del equipo Mercedes. Foto: Tomado del Instagram de Nicolás Valencia Contencha.

Un camino lleno de rechazos

Valencia no llegó a la Fórmula 1 de la noche a la mañana. Como muchos jóvenes apasionados por el automovilismo, soñaba con vestir los colores de Mercedes o Ferrari desde que estaba en Colombia. Pero la realidad fue distinta.

“Yo me hacía la película perfecta: estudio, hago maestría y ya estoy en un equipo. Pero no es así. Está lleno de subidas y bajadas”, cuenta.

Graduado de Ingeniería Mecánica en la Universidad de los Andes, dio el salto al Reino Unido para estudiar en Cranfield, una de las instituciones más reconocidas en ingeniería aplicada al automovilismo. Sin embargo, el verdadero desafío apenas comenzaba.

Aplicó “un montón de veces” a equipos de Fórmula 1. La respuesta era siempre la misma: rechazo. Y luego llegó la pandemia.“Eran solo correos diciendo ‘desafortunadamente’. Una y otra vez”.

La oportunidad llegó después de insistir más de lo que muchos estarían dispuestos: un puesto inicial en Mercedes, en modalidad academy, algo así como una práctica para profesionales recién graduados.Era apenas el primer paso.

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La escudería se ha impuesto en las primeras tres carreras del campeonato. Foto: Cortesía @F1

El día que lo lanzaron al agua

La llegada a Mercedes no fue como la imaginaba. Nada de procesos graduales. Nada de adaptación progresiva. “El primer día me pusieron a diseñar una parte del motor. Literalmente, no sabía nadar y me tiraron a la piscina”.

Su tarea: trabajar en la toma de aire de un prototipo del motor que hoy apunta a la Fórmula 1. Sin experiencia previa en una empresa de ese nivel, tuvo que aprender sobre la marcha:

  • Diseñar conceptos
  • Definir materiales
  • Estimar costos
  • Coordinar equipos
  • Defender sus ideas ante otros ingenieros

Todo bajo un sistema extremadamente riguroso.“En Mercedes todo es procesos, documentación, validación. Pero también es responsabilidad: tú eres el dueño de lo que haces”.

Con el tiempo, Valencia asumió uno de los roles más exigentes: ser responsable —owner— del diseño de las culatas del motor, una de las piezas más críticas en el rendimiento del vehículo.

No se trata de un trabajo individual. En la Fórmula 1, el conocimiento es colectivo y acumulativo. “Hay transferencia de conocimiento constante. Uno aporta ideas, pero todo se construye sobre lo que otros ya hicieron”.

El día a día: oportunidades que no avisan

En la Fórmula 1, las oportunidades no llegan con aviso. Tampoco con estabilidad. A veces, simplemente aparecen.

Eso fue exactamente lo que le ocurrió a Nicolás Valencia en sus primeros meses dentro de Mercedes-AMG Petronas Formula One Team, hasta que un día todo cambió.

“Es como en el fútbol, que hay un cambio planeado. Aquí alguien sale por alguna razón y te dicen: ‘Venga usted, hágale’”.

Así, casi sin transición, pasó de ser un ingeniero junior más a asumir una de las responsabilidades más críticas en el desarrollo del motor: el diseño de las culatas.En ese momento no había margen de error.

No solo debía aprender sobre la marcha, sino responder como si llevara años en el cargo. En Mercedes, explica, el modelo es claro: cada ingeniero es dueño absoluto de su pieza.

“Todo lo que le pasara era mi responsabilidad”.

Eso implica mucho más que diseñar. Significa garantizar que cada componente:

  • Sea seguro
  • Resista condiciones extremas
  • Sea lo más liviano posible
  • Y, sobre todo, supere a la competencia

Todo bajo presión constante y con revisiones permanentes.

El desarrollo de un motor no toma meses, sino años. En su caso, más de dos años y medio trabajando sobre la misma pieza, iterando, optimizando y adaptándose a regulaciones cada vez más exigentes.

Hasta que llega el momento. Verlo ensamblado. Escucharlo por primera vez. “Cuando lo escuché en Silverstone, es una locura. Uno lo veía tan lejos y de repente está ahí. Es un orgullo enorme”.

La Fórmula 1 que no se ve en televisión

Aunque los aficionados suelen enfocarse en pilotos y carreras, detrás hay una maquinaria técnica compleja que no se detiene.

Valencia explica que, en su área —el motor—, las reglas son estrictas: una vez homologado, no se pueden hacer mejoras de rendimiento, solo ajustes de fiabilidad.

Eso cambia completamente la dinámica. “El trabajo durante la temporada es resolver fallas y asegurar que todo funcione perfecto”.

Además, aunque no viaja a las carreras, su rol es clave en tiempo real. Desde la fábrica, analiza datos, revisa telemetría y toma decisiones que pueden definir si un auto sigue en pista o debe parar.

“Si algo falla, nos llaman. Revisamos datos y decidimos qué hacer. Es soporte directo”.

El motor de 2026: tres años de evolución silenciosa

A diferencia de lo que muchos imaginan, un motor de Fórmula 1 no se construye en meses. Es el resultado de años de evolución progresiva, casi imperceptible.

El motor que Mercedes prepara para 2026 —una nueva era reglamentaria en la categoría— no nació de cero. Es la suma de iteraciones, ajustes y aprendizajes acumulados durante años.

“Va cambiando de a pocos. Un año, otro año… y así”destacá.

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Valencia fue parte de ese proceso durante más de dos años y medio trabajando específicamente en las culatas, una pieza clave en el funcionamiento del motor.

Pero insiste en algo fundamental: en la Fórmula 1 no existen los héroes individuales.

“No es cierto que yo las diseñé solo. Es un trabajo colectivo”.

El secreto está en el sistema:

  • Documentación exhaustiva
  • Transferencia constante de conocimiento
  • Equipos multidisciplinarios
  • Iteración continua

Cada ingeniero aporta una idea, una mejora, una optimización. Y sobre eso, otro construye. Así, lo que empieza como un diseño inicial —pesado, imperfecto— termina, años después, convertido en una pieza optimizada al límite de lo permitido por el reglamento. El resultado final no es un momento. Es un proceso.

Uno que, en el caso de Valencia, lo llevó de asumir una responsabilidad inesperada a ver su trabajo convertido en parte del motor que definirá el futuro de la Fórmula 1.

Soñar con la pista

Hoy, Valencia ha cambiado de área. Ahora trabaja en la integración completa del motor: sensores, sistemas eléctricos y conexión con el chasis. Pero su ambición sigue intacta. Quiere más.

“Me gustaría estar en pista algún día. No sé exactamente cómo, pero quiero seguir creciendo”. Su objetivo: convertirse en líder de equipo. Tal vez, algún día, vivir la Fórmula 1 desde el pit lane.

El sueño colombiano pendiente

Más allá de la ingeniería, hay un anhelo que lo conecta con su país.Ver a un colombiano nuevamente en la parrilla.

“Es muy chévere ver a otros colegas apoyando a pilotos de sus países. Eso me gustaría sentirlo con Colombia otra vez”.

El recuerdo de Juan Pablo Montoya sigue presente, y nuevas promesas intentan abrirse camino. Pero el salto a la Fórmula 1 sigue siendo enorme. Aun así, la ilusión permanece.

Constructores vs. pilotos: la verdad detrás del campeonato

Desde dentro del equipo, la perspectiva cambia. Para Valencia, no hay duda: el título más importante es el de constructores.

“Es el que representa al equipo, a todos nosotros”. El campeonato de pilotos, aunque prestigioso, tiene un componente más individual. El de constructores, en cambio, es colectivo: ingenieros, mecánicos, estrategas. Es el reflejo del trabajo invisible.

Interlagos, presión y futuro

Su circuito favorito es Autódromo José Carlos Pace, una pista que resume lo que más le gusta de este deporte: velocidad, técnica y competencia cerrada.

Y sobre la actual dupla de Mercedes, destaca el equilibrio entre experiencia y juventud: una combinación que, según él, potencia el rendimiento. Porque en la Fórmula 1, incluso dentro del mismo equipo, la competencia nunca se detiene.

La historia que apenas comienza

La de Nicolás Valencia es la historia de la persistencia llevada al extremo: de los correos de rechazo a diseñar piezas clave de uno de los equipos más importantes del mundo.

De soñar con la Fórmula 1 desde Colombia a construirla desde adentro. Y aunque su nombre no aparezca en las transmisiones, cada vez que un Mercedes acelera en la pista, hay una parte de ese trabajo —y de ese sueño colombiano— que viaja a más de 300 kilómetros por hora.