Lo que comenzó como un viaje para acompañar a Atlético Nacional terminó convirtiéndose en una experiencia que difícilmente olvidará. Mateo, un joven hincha verdolaga oriundo de Pereira, recorrió más de 240 kilómetros con la ilusión de ver a su equipo en Medellín, sin imaginar que aquella jornada le tenía preparada una sorpresa que cambiaría por completo el rumbo de su día.

Como miles de aficionados, Mateo decidió desplazarse hasta la capital antioqueña para seguir de cerca a Nacional en la gran final del fútbol colombiano, y aunque el resultado no fue favorable, nos demostró que el fútbol crea historias que rompen las divisiones y honran a sus fanáticos.
El joven, de la mano de la Fundación Mana, Los del Sur Pereira y un grupo de personas que se unieron para gestionar su viaje y estadía, pudo estar junto a ídolos, trofeos y la gente que hizo y hace grande al verde de Antioquia.
Las imágenes compartidas por la cuenta de Instagram de “Futbolito” muestran la emoción del joven aficionado al descubrir la sorpresa preparada para él. La reacción de Mateo evidenció el impacto que tuvo el momento, marcado por la alegría y el asombro de alguien que no esperaba convertirse en protagonista de una historia que trascendió las tribunas.
El joven conoció a René Higuita, máximo ídolo de la portería del conjunto verdolaga, campeón de la Copa Libertadores de 1989 y uno de sus jugadores más queridos, además de tener una videollamada con el lateral derecho titular de la Selección Colombia, Daniel Muñoz.
También pudo ver de primera mano los dos trofeos continentales de mayor peso para el equipo de sus amores y tuvo el honor de conocer el museo donde se conservan los mayores logros de Atlético Nacional.
Incluso, una facción de la barra del verdiblanco le cantó su nombre en un centro comercial, donde adicionalmente fue agasajado con varios atuendos del equipo de su corazón.

El fútbol colombiano ha estado acompañado durante décadas por relatos que van más allá de los resultados. Historias de aficionados que han sufrido de la violencia o de la rivalidad, pero en este caso, se escribe un trazo emotivo, de unión y de respeto por uno de los amantes de este bello deporte.
Aunque por el resultado del compromiso hubo situaciones adversas en el Atanasio Girardot, la experiencia de Mateo terminó recordando que el fútbol se construye a base de la gente, de las personas de buen corazón, y de aquellos cuyo amor por los colores, no los ciega ni los envenena, sino que les da un sentido de vida.

