Para todo fotógrafo documental, trabajar en National Geographic es un sueño cumplido y estar dentro de las mejores 100 fotos del año de esta publicación, una bendición. Juan Arredondo y Federico Ríos son los únicos fotógrafos colombianos que han logrado ambas cosas.
El lunes la revista publicó en su portal su tradicional listado -escogido entre más de dos millones de fotografías- y allí estaba el nombre de ambos.
Arredondo, de 41, nacido en Estados Unidos, pero criado por temporadas en Medellín y Pereira, figuraba con dos fotos: en una, una pareja de jóvenes se toma una selfie frente a la entrada de la Hacienda Nápoles -la antigua propiedad de recreo de Pablo Escobar- y en la otra, una mujer vestida de blanco, se prepara para entrar a la iglesia de San Pedro Claver en Cartagena y contraer matrimonio en una lujosa ceremonia. A su lado hay turistas, familiares, un policía, las pintorescas calles de la ciudad amurallada y, a pocos metros de ella, un vendedor de tinto sentado en el andén.
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Ambas imágenes hicieron parte de un trabajo periodístico que el fotoreportero realizó con Alma Guillermoprieto -una de las periodistas mexicanas más reconocidas-, publicado en enero y que la mexicana tituló: ‘Después de cinco décadas de guerra civil, comienza la curación de Colombia’. El reportaje, que Arredondo duró tres meses trabajando desde lo visual, fue un desafío: “Hice fotos en muchos lugares, incluso de los narcotours en Medellín, y nada me convencía, y preciso, esa imagen de la Hacienda Nápoles fue de las primeras que hice en el lugar y la que más impactó”.

Al fotógrafo le llamó la atención la gente tomándose selfies frente a lo que hace 30 años era el símbolo del narcoterrorismo y de todo el dolor que esto trajo para el país, ahora con un sentido distinto: “resignificar un lugar”.
Eso, a su juicio, daba cuenta de todo lo que había tenido que pasar en Colombia para que ahora, un lugar donde ocurrieron tantos desmanes y se tomaron decisiones tan violentas, sea un lugar recreativo donde por ninguna parte hay apología al capo.
La fotografía de la boda, por su parte, fue algo del destino. “Viajé a Cartagena a buscar historias de desplazados de El Salado que se habían asentado en el barrio Nelson Mandela para ver si estaban en mejor o peor condición que los que se quedaron en ese corregimiento donde en 2000 hubo una de las peores masacres paramilitares, y me topé con esa escena”.

Cuando los editores de National Geographic la vieron supieron que debía ir en el reportaje de Guillermoprieto: “decían que esa escena es el resumen de lo que pasa en Colombia. Estaban lo increíble de la sociedad colombiana en un solo cuadro: la autoridad, la desigualdad, el lujo pegado al rebusque, el vendedor de tintos en el suelo junto a la novia impecable y suntuosa, y los turistas ahí, viendo todo eso y a la vez metidos en la burbuja de la muralla, que segrega al resto de la ciudad”, le contó a SEMANA.
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Unos clicks más adelante, en la selección de National Geographic, aparece la imagen de Federico Ríos: cientos de prendas y hamacas dispuestas en una estructura metálica dentro de una bodega gigante de paredes azules y un sin número de indígenas desperdigados por la escena. El lugar es un refugio inicialmente pensado para 500 pero donde viven 700 miembros de la tribu Warao que vienen desde Venezuela. Otra cara de la crisis migratoria que también azota a Colombia.

El reportaje titulado ‘Para muchos que huyen de Venezuela, un nuevo problema en Brasil‘ lo hizo con Paula Ramón, una periodista venezolana que vive en Sao Paulo y que asumió junto a Ríos el reto de contarla. Un desafío nada fácil pues llegar al campamento implicaba toda una travesía. Para llegar allí, los indígenas primero arriban a un pueblo pequeño en Venezuela que se llama Santa Elena del Guairén y ahí cruzan a Brasil, a Pacaraima, el poblado donde está el refugio de la imagen.
No hablan portugués, su primer obstáculo. Se han enfermado mucho de sarampión y afecciones pulmonares, su segundo obstáculo. No tienen dinero en absoluto. Y están indocumentados, como casi la mitad de los venezolanos que hay en Colombia. “Que la foto esté en este listado es muy importante porque sirve para que los colombianos vean la relevancia que tiene el tema de los migrantes venezolanos en el mundo y la necesidad que hay de no darles la espalda”, le dijo Ríos a SEMANA.
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El fotógrafo y la reportera acompañaron a una familia de esta etnia desde Venezuela en un periplo que duró casi 20 días y que se dividió en dos viajes a pie, en bus, en carros destartalados y en camionetas.
La imagen en cuestión, tiene todo un trasfondo:
“Pensé que una vista general me iba a permitir explicar cuál era la dimensión real de la situación. -cuenta Ríos- Disparé muchas veces, hasta que alguien pasara por el cuadro de luz blanca que se formaba en el piso, porque era una manera de resaltar al migrante”.
Ríos la ve como una foto especial pues dice que en ella pasan tantas cosas que se puede leer como una sola escena o como una colcha de retazos llena de historias.
La imagen abre el reportaje de Paula Ramón que justo hace parte de la edición de noviembre de National Geographic y que por estos días circula en Colombia.
Tanto Ríos como Arredondo tienen carreras en medios internacionales. Arredondo solo ha trabajado en publicaciones extranjeras como The New York Times, Vanity Fair, Der Spiegel y ESPN y tiene un premio World Press Photo y esta era su primera historia con National Geographic.
Ríos, que ha trabajado para El Espectador, El Tiempo y SEMANA, trabaja como freelance desde hace unos cinco años para medios como el New York Times, Stern, Paris Match o Time y ha logrado convertirse en uno de los fotógrafos documentales más reconocidos de Colombia en el extranjero. Este año comenzó a trabajar con National Geographic y, como su compatriota y colega, logró lo impensable: estar de primerazo en las mejores 100 fotos del año de esta exitosa publicación.
*En Instagram Federico Ríos es @historiassencillas y Juan Arredondo, @arrejuan.
