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El actor que se convirtió en uno de los mayores inversionistas de Silicon Valey

Fue uno de los primeros en apostar por tecnológicas como Uber, Airbnb o Skype. Hasta ahora ha invertido más de 3.000 millones de dólares en diversas empresas. Conozca su estrategia.


Con 42 años y una larga carrera como actor, el estadounidense Ashton Kutcher hoy es considerado como el inversor en tecnología más experimentado de Hollywood. No en vano, fue uno de los primeros en apostar por empresas como Uber y Spotify.

Aunque otras celebridades también hacen inversiones y generan ingresos en industrias distintas al entretenimiento, el caso de Kutcher es destacado, pues ha tenido mucho tino al elegir las empresas en las que pone su dinero. Comenzó como ángel inversionista, que son aquellos que apoyan compañías en sus primeros años de operación y para eso cofundó dos fondos de capital de riesgo: A-Grade Investments y Sound Ventures (en este último recoge también dinero de terceros).

En tan solo 6 años logró que dichos fondos pasaran de administrar 30 millones de dólares a 250 millones.

Desde que era niño le gustaba tener varios trabajos, con el objetivo de ahorrar e incluso le contó al blog Grow, de la aplicación de microinversión Acorns, en la que invirtió, que a los 13 años pudo ahorrar 1.400 dólares para una moto de nieve que añoraba en ese momento.

Fue criado en Iowa en una familia de clase media, pues su padre trabajaba en una empacadora de carne y su madre era maestra de escuela. Tras terminar el colegio empezó a estudiar ingeniería bioquímica y fue entonces cuando fue seleccionado como modelo, lo que finalmente le permitió entrar en el mundo de la actuación.

En la actualidad, Kutcher ha invertido más de 3.000 millones de dólares en nuevas empresas y ha participado en 177 rondas de financiación durante la última década. Esto lo convierte, según Business Insider, en uno de los inversionistas ángel más activos en Silicon Valley.

Perseguir la felicidad

En varias entrevistas ha dicho que comenzó a invertir porque quería conectar nuevas empresas que construyeran soluciones a problemas cotidianos de las personas. “Paso mucho tiempo pensando en formas nuevas y más simples de hacer las cosas, pero no tengo tiempo suficiente para ejecutar todas esas ideas”, dijo a Grow. “Así que encontré gente que las estaba ejecutando e invertí en su éxito”.

Kutcher le dijo a The Telegraph en 2013 que se sentía particularmente atraído por las tecnologías de consumo. “Las empresas a las que, en última instancia, les irá bien son las empresas que persiguen la felicidad”, dijo. “Si uno encuentra una manera de ayudar a las personas a encontrar el amor, la salud o la amistad, el dinero lo perseguirá”.

Su inicio como ángel inversionista comenzó cuando fundó la productora Katalyst en 2000, lo que lo llevó a establecer conexiones con Silicon Valley.

En 2009, invirtió 1 millón de dólares en Skype, 18 meses antes de que Microsoft la comprara y cuadriplicara su valor, pero su despegue apoyando emprendimientos se dio con el inversionista Ron Conway, quien se convirtió en su mentor

Con el fondo A-Grade invirtió 500.000 dólares en Uber, 2,5 millones en Airbnb y 3 millones en Spotify, entre muchas otras empresas.

En 2015, nació el fondo de riesgo Sound Ventures con 100 millones de dólares, lo que le permitió hacer inversiones más grandes. Ese mismo año participó como jurado del programa Shark Tank en donde invirtió en una empresa que desarrolló una correa para el hombro que sostiene un biberón y busca una alimentación óptima de los bebés, dijo haber escogido esa compañía porque él se estrenaba como papá y podía usar sus influencia y redes sociales para promocionarla.

Esto demuestra que en su éxito inversionista no solo ha primado su capacidad de elegir buenas empresas, sino también el amplio relacionamiento que Hollywood le ha dado.