Las tarjetas de crédito suelen ser un producto muy personal. Sin embargo, las situaciones económicas que ha generado la pandemia están haciendo que las personas empiecen o retomen ideas de juntar esfuerzos.
En esa línea encaja la tarjeta de crédito compartida que lanzó este martes Scotiabank Colpatria, con la cual los usuarios podrán compartir hasta el 100 % del cupo de la tarjeta de crédito principal o establecer un límite de uso mensual, desde 600.000 pesos.
Dejar atrás el uso del efectivo es cada vez más una necesidad. Lo demostró la pandemia, que ha impulsado la inclusión financiera y el uso de canales digitales para hacer transacciones. Esa dinámica es benéfica para todos y es parte de un proceso hacia una sociedad más moderna.
Por un lado, protege a las personas que requieren hacer operaciones de compras o pagos, en un momento en que hay altos niveles de inseguridad. También es una alternativa para ahorrar tiempo. Lo clave es que el sistema financiero, cada vez más, entre en la tónica de reducir costos por uso de productos financieros.

La tarjeta compartida, por ejemplo, implica que el titular de una tarjeta pueda tener una especie de 'sucursal’, la cual podrá ser utilizada por un beneficiario, incluso un menor de edad (desde los 7 años).
Según explicó Scotiabank Colpatria, la tarjeta de crédito compartida es un producto financiero para compartir el cupo disponible de su plástico con cualquier persona.
Familiares, amigos... el beneficiario que escoja el titular, podrá tener acceso al producto compartido a través de la banca virtual de Scotiabank Colpatria. www.scotiabankcolpatria.com.co
La expectativa que tiene el banco, en un contexto como el que ha planteado la pandemia, es que en los próximos meses se dé apertura a por lo menos 50 mil productos bajo esta modalidad.
Las reglas de juego establecidas permiten que el usuario pueda compartir hasta el 100 % del cupo de la tarjeta de crédito principal.

Pero, si prefiere poner un tope de uso a la persona con la cual compartirá el cupo, este podrá ser desde 600.000 pesos mensuales, el cual se reestablecerá el primer día calendario de cada mes, siempre y cuando la tarjeta principal tenga cupo disponible.
En el caso de los hijos, el cupo compartido es una estrategia para permitirles a los jóvenes la educación financiera. Es decir, que puedan aprender a administrar sus gastos.
¿Quién paga?
En materia de pago, la tarjeta funciona, guardadas las proporciones, con cierta similitud a la de un afiliado al sistema de salud. El titular del beneficio es el que paga la cotización mensual, pero puede tener un beneficiario. En el caso de la tarjeta compartida, el único responsable por el uso, pago y en general por el cumplimiento de las obligaciones derivadas del contrato de cupo de crédito es el titular de la tarjeta principal, ya que el beneficiario no es parte de la relación contractual.
Cabe destacar que el beneficiario recibirá una tarjeta igual a la que tiene el titular.
Los servicios de la tarjeta dependen de la categoría, según el contrato establecido entre el titular y la entidad bancaria. Pero en general, con la tarjeta de crédito compartida se podrán hacer compras virtuales o presenciales, acceso a beneficios como asistencias, coberturas y similares.
Así mismo, el cupo compartido también podrá ser usado para realizar avances y compras, tanto nacionales como internacionales.
En el caso de la cuota de manejo, el producto conserva las características según la categoría. Por ejemplo, si la tarjeta es ‘one light’ (sin cuota de manejo), la persona con la cual se compartirá el cupo recibirá la misma condición: sin cuota de manejo.
