Colombia y Venezuela empiezan a dejar atrás años de tensiones diplomáticas y deterioro del comercio bilateral. Gobiernos y empresarios ven nuevas oportunidades de inversión y crecimiento, y aunque varias compañías colombianas ya han retomado su presencia en el vecino país, esta semana se conoció uno de los anuncios más importantes hasta ahora.
Se trata de la entrada del Grupo Gilinski, a través de su firma GeoPark, al negocio petrolero venezolano con el bloque Bare, un activo de gran escala de crudo pesado ubicado en la Faja Petrolífera del Orinoco, una de las mayores acumulaciones de hidrocarburos del mundo.

El negocio se formalizó en Caracas mediante una reunión de los líderes del Grupo Gilinski con la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, así como con directivos de PDVSA. En el encuentro, Jaime Gilinski señaló que el acuerdo con el que buscan desarrollar junto con PDVSA el campo Bare no es una simple transacción comercial, sino “una declaración de fe compartida en el futuro de Venezuela, en su gente y en el inmenso potencial de sus recursos naturales”.
El empresario afirmó enfáticamente que cuando el Grupo Gilinski decide invertir en un país, lo hace pensando en décadas y no en trimestres. “Nuestra historia en la banca, en la industria de alimentos y en la infraestructura a lo largo de América Latina nos ha enseñado que los resultados sostenibles solo se construyen con compromisos de largo plazo, con respeto por las comunidades donde operamos y con una disciplina técnica y financiera intachable”, insistió.

Gilinski añadió que la experiencia de GeoPark, con más de dos décadas de operación exitosa en Colombia y presencia creciente en Argentina, ayudará a elevar de manera responsable el factor de recobro del campo Bare. Esto indica cuánto petróleo puede extraerse de un yacimiento, lo cual puede aumentar con nuevas tecnologías.
“Esto no es una promesa, es un compromiso respaldado por nuestro historial de ejecución disciplinada. Señora presidenta, quiero ser enfático en algo que para nosotros es innegociable. Este desarrollo se hará de manera responsable con el medioambiente, aplicando los más altos estándares de gestión ambiental que hemos implementado en cada uno de nuestros bloques: responsable con las comunidades de la Faja del Orinoco, que deben ver en este proyecto una fuente de progreso, de empleo digno y de bienestar, y responsable con Venezuela como nación, entendiendo que el petróleo bien gestionado es una herramienta de desarrollo para millones de familias”, le dijo Gilinski a Rodríguez.

La mandataria interina, por su parte, declaró su alegría por este acuerdo, así como por otras inversiones del Grupo Gilinski en Venezuela. “El interés demostrado para invertir en Venezuela por parte de un grupo tan serio como el del señor Jaime es una gran muestra de la confianza que existe en el país, en las leyes del país, en los reglamentos del país. Y me emociona mucho que sea una empresa de Colombia quien se sume también a ese plan de recuperación de nuestra industria petrolera para incremento de la producción en beneficio del pueblo”, manifestó.
Dijo que su aspiración no solo es incrementar la producción petrolera, sino llevar esa mejora al bienestar del pueblo venezolano, y hacerlo mediante un trabajo conjunto de los dos países.

Para Rodríguez, la llegada del grupo colombiano puede ser apenas el comienzo de una mayor participación empresarial de Colombia en la recuperación económica venezolana.
La operación
La entrada de GeoPark en Venezuela se hará a 25 años mediante un contrato de participación productiva (CPP) con PDVSA Petróleo S. A., que se basa en la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos del vecino país. Esta flexibilizó un régimen que durante dos décadas concentró buena parte de la operación petrolera en PDVSA, pero que desde 2026 permite mayor participación privada, incluida la operación de campos, la comercialización directa de crudo y los CPP, mecanismos que están facilitando la llegada de nuevas inversiones extranjeras.

Así, GeoPark, como operador, financiará el ciento por ciento de las inversiones de capital contempladas en los programas de trabajo aprobados en Bare y tendrá una participación económica neta del 65 por ciento. Para eso, cuenta con aproximadamente 700 millones de dólares de liquidez y fuentes de financiamiento comprometidas o negociadas, incluidos aproximadamente 310 millones de dólares de efectivo disponible.
La fecha de entrada en vigencia del CPP está sujeta a las aprobaciones y los requisitos regulatorios en un plazo máximo estimado de 120 días.

“Creemos firmemente en Venezuela y en la capacidad de recuperación de su industria petrolera, en el talento de sus profesionales y en el momento histórico que hoy se abre para el país. No llegamos como observadores cautelosos, llegamos como socios convencidos, dispuestos a poner nuestro capital, nuestra experiencia y nuestro nombre al servicio de un proyecto que puede generar valor compartido para Venezuela, para PDVSA y para GeoPark”, precisó Jaime Gilinski.
Ajuste accionario
La estructura de la transacción implicará también un cambio en la composición accionaria de GeoPark, compañía dirigida por Felipe Bayón, expresidente de Ecopetrol.

El CPP que se constituyó para explotar el bloque Bare es propiedad en un 95 por ciento del Grupo Gilinski y en 5 por ciento de GeoPark. Esta última planea comprarle toda su participación al conglomerado para quedarse con el ciento por ciento. Esa operación la pagará con una emisión de 42,1 millones de acciones, a un precio de 12,22 dólares por acción.
Una vez completada la emisión de acciones, el Grupo Gilinski pasará a ser titular de aproximadamente el 56,3 por ciento de las acciones ordinarias en circulación de GeoPark, convirtiéndose en el accionista controlante de la compañía.
La estructura acordada también incluye un mecanismo de oferta pública de adquisición (opa) para aquellos accionistas de GeoPark, empresa que está listada en la NYSE, que no quieran seguir en la compañía. Se espera que dicha opa se realice a 12,22 dólares por acción, por un monto de 100 millones de dólares.

Al respecto, Bayón aseguró que la reactivación del sector energético de Venezuela representa una de las oportunidades industriales más relevantes de América Latina. “El bloque Bare ofrece una escala masiva, infraestructura existente, historial de producción y un importante potencial de redesarrollo”, puntualizó, mientras que Jaime Gilinski insistió en que este acuerdo a 25 años representa mucho más que una cifra o un porcentaje de participación. “Representa nuestra apuesta de que, trabajando de la mano con PDVSA, con transparencia y con visión de futuro, el campo de Bare puede convertirse en un ejemplo de cómo la inversión privada responsable y el interés nacional pueden caminar juntos”.
Lo acordado es un voto de confianza y una gran oportunidad para Colombia, Venezuela y los empresarios.
