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Grupo Argos, una holding, destina el 40 % de su utilidad en sueldos, viajes y otros gastos de administración

Cuando el Grupo Argos le envía sus resultados financieros a los medios de comunicación, lo hace con base en los estados financieros consolidados que incluyen participaciones que controlan, pero no les corresponden a sus accionistas y no derivan ningún beneficio económico.


Aunque contablemente es permitido incluir participaciones de otros, que controlan, pero no les corresponden a los accionistas del Grupo Argos, la realidad para los accionistas y el estado de resultados sobre el cual se reparten dividendos es el individual.

Para el 2021, la utilidad neta en el estado de resultados separados fue de 336.205 millones de pesos, muy inferior a la reflejada en el resultado consolidado que incluye participaciones que no son de Grupo Argos.

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Según los estados financieros individuales, Grupo Argos gastó 134.521 mil millones, el 40 % de su utilidad neta, en gastos de administración, como sueldos, bonos y gastos de viajes, entre otros.

Es importante mencionar que cada filial tiene su junta directiva y sus propios gastos de administración; dichos gastos son una segunda capa para administrar esas inversiones. Algo a tener en cuenta es que muchas de esas compañías son públicas, lo cual hace esto aún más escandaloso.

Los administradores del Grupo Argos parecen socios de sus accionistas. ¿Por qué van a entregar esos beneficios exorbitantes? Los mercados son eficientes y es por esto que no sorprende que las acciones ordinarias y preferenciales del conglomerado estén cotizando muy por debajo del valor de sus inversiones (mayormente en compañías listadas en bolsa), menos de la deuda neta que tiene.

Según la herramienta de “arbitraje” disponible en la página de relación con inversionistas del Grupo Argos, el valor de las partes de la holding, al 15 de mayo, era de 18.673 de pesos por acción.

La triste realidad para los accionistas minoritarios es que, el día previo a la más reciente OPA por el Grupo Argos, la acción ordinaria transaba en 13.540 pesos. La situación es peor aún para los tenedores de las acciones preferenciales, cuyo precio estaba en 7.890 pesos.

Los accionistas ordinarios y preferenciales tienen los mismos derechos económicos. Esto es asombroso. Es decir, que la acción preferencial cotiza a un descuento de 58% menos frente al valor que la holding tiene en inversiones mayoritariamente en bolsa. ¿Qué valor le están agregando los administradores a los accionistas? Claramente están destruyendo valor para los accionistas, incluyendo a los afiliados a los fondos de pensiones. Ni con todas las promesas que han hecho, el mercado les cree a los directivos del GEA.

Aunque los directivos del GEA dicen hoy que el mercado es ineficiente, cuando la acción del Grupo Argos subía sacaban pecho y mostraban informes que dibujaban el precio de la acción con titulares como: “El mercado recompensa las decisiones administrativas”.

Información pública del Grupo Argos
Información pública del Grupo Argos - Foto: Grupo Argos

También aprovechaban para emitir acciones preferenciales en sus compañías que compraron inversionistas minoritarios y fondos de pensiones que hoy valen una fracción del precio al cual emitieron. El problema no es el mercado. El problema es el sistema de enroque del GEA para perpetuar el poder político de ciertos administradores en detrimento de los accionistas minoritarios.

Aunque ellos dicen que el sistema de participaciones cruzadas ayuda a la generación de empleo y desarrollo, analistas coinciden en que la ineficiencia ha retrasado el progreso. ¿Por qué van a cambiar si pueden ser como David Bojanini, expresidente de Sura, parte del enroque, quien recibió alrededor de 25.000 millones de pesos por su retiro? Esto, después de haber destruido el valor de la acción de Grupo Sura, que perdió alrededor de 75% de su valor en dólares en 10 años. La acción del Grupo Argos también había perdido alrededor de 75% de su valor en dólares en los 10 años previos a las OPAs.

*Gabriel Gilinski es accionista de Publicaciones SEMANA