El sector privado viene abordando de manera prioritaria y bajo compromisos de sostenibilidad los retos compartidos que como sociedad estamos enfrentando. Si bien hoy se han concentrado mayores esfuerzos para enfrentar una pandemia global sin precedentes, existen en paralelo otros desafíos urgentes ante amenazas inminentes como el cambio climático, la erosión del suelo, la escasez del agua y el crecimiento de la población, que nos obligan a cambiar la forma en la que producimos y consumimos alimentos.
Para hacer frente a este panorama, uno de los principales caminos es fomentar la transformación de sistemas alimentarios más sustentables, que impacten de manera positiva a todo el ecosistema y el entorno en el que operamos.

En la actualidad, el sistema alimentario mundial proporciona nutrición, oportunidades económicas y conveniencia a millones de personas; sin embargo, viene enfrentándose a presiones que amenazan su capacidad para satisfacer las necesidades de una población en continuo crecimiento.
En los próximos 30 años, la demanda mundial de productos agrícolas crecerá hasta en un 50 %, representando la agricultura cerca del 70 % del consumo mundial de agua y alrededor de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Por lo que, empezar por cambiar la manera en la que cultivamos los alimentos es uno de los grandes retos.

Para garantizar el éxito de las compañías y su permanencia en el largo plazo ya no basta con generar ganancias o riqueza. Las empresas hoy tienen una mayor responsabilidad en abordar estos retos desde iniciativas ambientales, sociales y económicas para las comunidades por medio de apoyo práctico y tecnológico. Esto sin duda, mejorará la rentabilidad y la calidad de vida de actores clave para el sistema, como los agricultores, quienes proveen nuestras materias primas y son el primer pilar en este camino hacia la sostenibilidad.
Así mismo, el sistema alimentario global es responsable de alrededor del 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), lo que impacta directamente el calentamiento del planeta y, a su vez, las condiciones climáticas extremas, la escasez de agua, la pérdida de la calidad del suelo y las disrupciones en los sistemas políticos, económicos y sociales.
Así las cosas, la industria debe empezar a primar con mayor urgencia el acceso al agua potable y asegurar la disponibilidad de agua, tomar acciones para enfrentar el cambio climático, implementar iniciativas para la disposición adecuada de los empaques fortaleciendo el aprovechamiento de materiales como el plástico, así como aumentar el diseño y adopción de nuevos envases reciclables y biodegradables. Estas acciones permitirán promover un futuro sostenible en el que todos tengamos oportunidades.
Para ayudar a cumplir con el propósito de creación de procesos más sustentables desde el sector empresarial, es clave adelantar e implementar actividades que permitan aumentar la eficiencia del uso del agua en el abastecimiento agrícola en áreas de alto riesgo para asegurar su disponibilidad y contribuir con las comunidades que carecen de este recurso vital.
Puntualmente, uno de los objetivos principales a los que PepsiCo está apuntando es proporcionar acceso a agua limpia a 100 millones de personas para 2030. Adicional a ello, realizar acciones que involucren a toda la cadena de valor para reducir las emisiones absolutas de GEI.

Además, hoy las empresas deben enfocarse en entender las exigencias de la sociedad actual para hacer más fácil la toma decisiones de los consumidores, que los haga sentir bien a sí mismos y que a su vez sean buenas para el planeta. Esto conlleva a mejorar las opciones y crear nuevas alternativas de los productos que producimos como empezar a reducir el sodio, las grasas saturadas o el azúcar añadido, acciones que reflejan el compromiso por cuidar nuestro entorno y brindar soluciones que satisfagan las necesidades de nutrición y goce de las personas.
No obstante, para llevar a cabo esta transformación, debemos entender que en el centro del negocio deben estar las personas. Desde la cosecha, la carga, pasando por la distribución hasta la colocación del producto en la tienda, debemos volcar nuestros esfuerzos en promover el respeto de nuestros socios y colaboradores, que nos ayudan cada día a crecer como empresas. Es fundamental tener lugares de trabajo diversos e inclusivos, invertir en la prosperidad de las comunidades donde operamos, así como aumentar el potencial de ingresos de las mujeres y los programas de empoderamiento.

La responsabilidad con el medio ambiente y el entorno no es una moda ni cuestión de una única iniciativa, es una realidad que sigue enfrentándose a presiones que amenazan su capacidad para satisfacer las necesidades de la humanidad. Como empresarios, debemos ser conscientes de que, para cumplir este propósito, la experiencia y la suma de esfuerzos de la industria, además de ser bueno para nuestro negocio, es lo correcto.
Solo así, lograremos construir un sistema alimentario más sostenible, que beneficie a toda la cadena productiva y que nos permita seguir impulsando el desarrollo económico y social, sin exceder las barreras naturales del planeta.